La zona oriente del Valle de México enfrenta una severa crisis. Una intensa tromba, registrada el domingo 15 de septiembre de 2025, provocó inundaciones masivas en Nezahualcóyotl y La Paz. La situación, agravada por la gestión de residuos, expone deficiencias que el círculo rojo no puede ignorar.
La devastación de la tromba en el oriente mexiquense
Alrededor de las 17 horas del domingo, la fuerza de las aguas broncas, provenientes de la sierra de Santa Catarina, en la alcaldía Iztapalapa, colapsó la parte baja de La Paz. Esta tromba, que azotó la tarde del domingo, dejó estragos significativos en diversas colonias de los municipios de Nezahualcóyotl y La Paz.
Las inundaciones afectaron gravemente hospitales, comercios, edificios gubernamentales y viviendas. Este lunes, tras la emergencia, continuaban las labores de limpieza de espacios y la desinfección de cisternas, un esfuerzo crucial para mitigar los daños.
Daños estructurales y afectaciones directas
Colapso en la infraestructura de salud
Entre las áreas más afectadas se encuentra el Hospital General de Zona (HGZ 53) del Instituto Mexicano del Seguro Social. Ubicado en el kilómetro 17.5 de la carretera federal México-Texcoco, en la colonia Rincón de Los Reyes, el área de urgencias de este nosocomio colapsó debido a la corriente, y las labores de limpieza proseguían esta mañana.
Unidades habitacionales bajo el agua
No lejos del hospital, sobre la avenida Puebla, la corriente del agua de lluvia, también proveniente de la parte alta de Iztapalapa, causó destrozos. Colapsó la banqueta y una barda perimetral, inundando los departamentos de la Unidad habitacional Tepozanes.
La fuerza del agua continuó su curso, afectando a decenas de casas en las colonias Valle de Los Reyes, Valle de los Pinos y Los Reyes Acaquilpan, donde el nivel del agua alcanzó hasta 50 centímetros, sumiendo a las familias en la desesperación.
Nezahualcóyotl: Protestas y el factor «basura»
En Nezahualcóyotl, la indignación vecinal se hizo patente. Residentes de la colonia Las Águilas protestaron la tarde del domingo y se mantuvieron en la vía pública hasta la madrugada de este lunes, debido a la inundación de sus viviendas. La lluvia ocasionó estragos en otras colonias como Reforma, Ampliación Las Águilas, Perla-Reforma, Vicente Villada y Ampliación Vicente Villada.
En los puntos donde esta mañana el nivel del agua descendió, las brigadas del gobierno local iniciaron de inmediato las labores de limpieza y desinfección de depósitos de agua potable. Sin embargo, la situación en Nezahualcóyotl se agravó por un factor crítico: la negligencia en la gestión de residuos. La lluvia arrastró decenas de toneladas de basura acumulada en el tianguis que se instala los domingos, a lo largo de las unidades habitacionales Ermita y El Salado, en territorio de Iztapalapa.
La alcaldía de Iztapalapa no realiza la limpieza una vez que los comerciantes levantan sus puestos, sino que acostumbra a recolectar los desechos 24 horas después del día de plaza. Esta inacción permitió que la tromba arrastrara todos los desechos a territorio mexiquense, transformando una problemática ambiental en una crisis de gobernabilidad y seguridad ciudadana que trasciende fronteras municipales.
Las severas inundaciones en Nezahualcóyotl y La Paz no son solo un desastre natural, sino también la cruda consecuencia de una negligencia administrativa. La falta de coordinación y la gestión deficiente de residuos entre demarcaciones exhiben una vulnerabilidad crítica que exige una respuesta inmediata y coordinada. ¿Hasta cuándo se permitirá que la inacción gubernamental ponga en riesgo la vida y el patrimonio de miles de ciudadanos?










