El virus de la influenza es mucho más que una amenaza respiratoria estacional; estudios científicos recientes demuestran que aumenta hasta diez veces la posibilidad de un infarto al corazón y ocho veces el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (embolia) en personas mayores de 40 años de edad. Esta severa amplificación del riesgo cardiovascular se debe a la respuesta inflamatoria sistémica que dispara el virus, agravando cuadros preexistentes de aterosclerosis.
La comprensión del impacto de la influenza se ha transformado radicalmente. La infectóloga Sandra Rajme, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, explicó que la investigación ya no limita la acción del virus a las células del epitelio respiratorio, sino que lo identifica como un disparador de inflamación que afecta diversas zonas del organismo. Esta inflamación es el factor clave que acelera la acumulación de placas de grasa en las arterias, desencadenando infartos y eventos cerebrovasculares.
Matices del riesgo: cómo la influenza afecta al sistema metabólico y vascular
Los hallazgos de los últimos cinco años son contundentes al cuantificar el peligro que representa la influenza para la salud cardiovascular y metabólica.
El riesgo es más marcado en la población adulta:
- Riesgo de infarto: Se multiplica por 10 en personas mayores de 40 años.
- Riesgo de accidente cerebrovascular (embolia): Aumenta ocho veces en mayores de 40 años.
- Impacto en la glucosa: La probabilidad de que individuos mayores de 18 años presenten un incremento anormal de glucosa sube un 74 por ciento. Esto se traduce en un riesgo elevado de complicaciones graves si el paciente ya vive con diabetes.
La inflamación sistémica es el mecanismo principal de esta comorbilidad, ya que el cuerpo responde al virus con una reacción que desestabiliza las placas ateroscleróticas existentes en las arterias, volviéndolas propensas a romperse y causar bloqueos.
Utilidad crítica de la vacunación: más allá de la protección respiratoria
Los beneficios de la vacuna anti-influenza van más allá de prevenir el cuadro gripal. Los análisis recientes la consolidan como una herramienta de protección cardiovascular clave, especialmente para pacientes vulnerables.
La especialista Sandra Rajme hizo referencia a un estudio realizado en Estados Unidos que demostró que la vacuna ofrece una capa de seguridad esencial durante el periodo de recuperación de un evento agudo:
- Pacientes hospitalizados por infarto al miocardio que recibieron la vacuna contra la gripe de invierno antes del alta redujeron su riesgo de muerte en 41 por ciento durante el año siguiente.
Beneficios cardiovasculares comprobados de la vacuna
La evidencia muestra que la inoculación puede mitigar los efectos sistémicos del virus, un factor clave en la prevención de eventos graves.
| Beneficio | Población | Reducción de riesgo | | :— | :— | :— | | Afecciones cardiovasculares (general) | Población general de riesgo | 30% | | Complicaciones graves | Personas con insuficiencia cardiaca | 45% | | Muerte anual post-infarto | Pacientes dados de alta tras infarto | 41% |
Reajuste de la política de salud: la urgencia de vacunar a los 50-59 años
Un dato alarmante identificado a través del análisis estadístico es la alta tasa de mortalidad por influenza registrada en el grupo de edad de 50 a 59 años.
Como respuesta a esta evidencia, el Protocolo Nacional de Atención Médica de la Secretaría de Salud ha emitido una recomendación clara: bajar la edad mínima de aplicación del biológico para incluir a este grupo poblacional.
Actualmente, la indicación oficial para la vacunación cubre a los siguientes grupos:
- Mayores de 60 años.
- Niños de seis meses a cinco años.
- Mujeres embarazadas.
- Personas con comorbilidades crónicas.
La nueva recomendación busca cerrar la brecha de riesgo identificada en la población de 50 a 59 años.
Panorama epidemiológico y el avance de la campaña de vacunación
La influenza ha mantenido una tendencia al alza constante desde finales de noviembre de 2025. El reporte más reciente de la Dirección General de Epidemiología (DGE) de la Secretaría de Salud (Ssa) detalló que, durante la última semana de 2025, la positividad se ubicó en 18 por ciento de las pruebas de laboratorio realizadas.
Hasta la fecha de corte (29 de enero de 2026), se han confirmado 54 muertes asociadas al virus. Las cepas más prevalentes han sido la AH1N1 y la AH3N2:
- AH1N1: 42 decesos.
- AH3N2: 11 decesos.
- Influenza Tipo B: 1 deceso.
Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que la campaña de inoculación ha avanzado significativamente, aplicando el 86.8 por ciento de las vacunas contra la influenza previstas para la temporada invernal. En sus unidades de medicina familiar se han administrado 11 millones 968 mil 462 dosis de influenza, además de 3 millones 409 mil 543 dosis contra Covid-19 y 1 millón 180 mil 496 contra neumococo.
La conexión directa y severa entre la infección por influenza y el daño cardiovascular obliga a revaluar la percepción pública sobre esta enfermedad, transformándola de una simple gripe fuerte a un factor de riesgo arterial de primer orden. La efectividad comprobada de la vacuna como elemento cardioprotector es, quizás, la conclusión más importante que arrojan estos datos.









