HSBC proyecta un crecimiento económico del 1.5 por ciento para México durante 2026, manteniendo una postura de optimismo moderado que contrasta con estimaciones más cautelosas dentro del mercado financiero global. Esta previsión se fundamenta principalmente en la resiliencia del consumo interno y la expectativa de continuidad en los flujos de inversión, aunque subraya la necesidad de monitorear estrictamente la presión inflacionaria y el impacto directo de las decisiones fiscales.
La cifra del 1.5 por ciento, tal como la presenta HSBC, sitúa la economía mexicana justo en el umbral de una desaceleración moderada tras el ciclo electoral, lo que exige una revisión detallada de los motores de crecimiento más allá del gasto público y la inercia del inicio de año. Para que esta predicción se cumpla, el país deberá asegurar la tracción efectiva del nearshoring y la estabilidad de las políticas monetarias.
El matiz del optimismo: ¿Por qué HSBC predice 1.5%?
La previsión emitida por HSBC para el ejercicio económico de 2026 revela una lectura que diverge sutilmente del consenso general de las casas de análisis. Este optimismo, aunque contenido, se enfoca en la capacidad probada del mercado interno para absorber choques externos y en la solidez que las remesas han mantenido como estabilizador clave de la demanda agregada. La institución parece estar descontando el impacto de una desaceleración económica profunda impulsada por la Reserva Federal en Estados Unidos, apostando a que la relocalización de cadenas de suministro (el fenómeno del nearshoring) compensará parcialmente cualquier caída en las exportaciones manufactureras tradicionales.
Es clave entender que el 1.5% no es una cifra ambiciosa, sino una expectativa de crecimiento inercial sostenido por dos pilares: la inversión física bruta y la confianza en la gestión macroeconómica. Si bien la inflación es un riesgo constante, la gestión de Banco de México (Banxico) para mantener tasas reales positivas ofrece una capa de estabilidad que otras economías emergentes no poseen.
Factores diferenciadores: La clave de la inversión fija
Analistas de la institución identifican la inversión fija bruta —especialmente aquella destinada a infraestructura logística y parques industriales— como el motor subestimado para este periodo. El crecimiento no se impulsará únicamente con gasto social o consumo; el flujo real de capitales vinculados a la reubicación es lo que debe apuntalar la cifra del 1.5%.
La inversión no solo inyecta liquidez en el corto plazo, sino que eleva la productividad a largo plazo, factor necesario para justificar un crecimiento por encima del 1.2% que manejan estimaciones más conservadoras. HSBC considera que la materialización de proyectos grandes en el norte y el Bajío será el termómetro definitivo de si la economía logra superar el punto medio del rango de pronósticos.
Advertencia de seguridad económica: Riesgos que pueden erosionar la perspectiva
La expectativa optimista de HSBC no está exenta de riesgos significativos que podrían obligar a la institución a revisar a la baja su proyección. Cualquier análisis riguroso de 2026 debe incluir las siguientes amenazas:
Checklist de monitoreo económico para asegurar el 1.5%
Para que la previsión de HSBC se materialice, la gestión económica debe mantener el control sobre los siguientes factores críticos. Si alguno falla, el crecimiento podría caer cerca del 1.0 por ciento.
- Política monetaria de Banxico: La inflación subyacente debe estabilizarse por debajo del 4.0% de forma sostenida para permitir un ciclo de recortes de tasas gradual, sin generar nerviosismo en los mercados.
- Ejecución del gasto gubernamental: La canalización eficiente y oportuna del presupuesto en proyectos clave es indispensable. Los cuellos de botella en la liquidez o la falta de transparencia en la ejecución pueden paralizar la inversión privada asociada.
- Comportamiento del tipo de cambio: La fortaleza o debilidad del peso mexicano será un termómetro directo de la confianza del inversor frente al riesgo político o regulatorio post-electoral. La devaluación abrupta encarece las importaciones y alimenta la inflación.
- Demanda estadounidense: Una contracción más dura de lo esperado en el mercado de Estados Unidos afectaría directamente al sector exportador y, por extensión, a la base productiva mexicana que depende de sus cadenas de suministro.
La visión de HSBC sobre el 2026 es un llamado a la acción más que una certeza. El 1.5% no es un punto de llegada automático, sino un potencial supeditado a la gestión eficiente de la inversión y la mitigación de los riesgos geopolíticos que pueden erosionar rápidamente la confianza empresarial. La verdadera pregunta para el segundo semestre no es si México crece, sino qué tan robusta es esa expansión y si prepara el terreno para tasas superiores al 2.0% en 2027.









