
Cuando el acero sube, los viajeros bajan: Las guerras comerciales no solo afectan fábricas y exportaciones: también frenan maletas. En destinos turísticos mexicanos, el impacto es silencioso pero letal. Cada arancel, una piedra más en el camino del viajero.
¿Qué son las guerras comerciales y por qué amenazan al turismo?
Una tormenta económica con salpicones turísticos
Las guerras comerciales arancelarias son conflictos entre países que suben impuestos a las importaciones. Aunque suelen girar en torno a manufactura o agricultura, sus efectos contaminan industrias adyacentes. El turismo, dependiente del libre flujo de personas, es un blanco indirecto.
¿Por qué importan al turismo mexicano?
México depende del turismo internacional, especialmente de Estados Unidos y Canadá. Cuando hay tensiones comerciales, las economías de esos países se enfrían y con ellas, los planes de vacaciones. A eso se suman el encarecimiento de servicios, el aumento del dólar y la percepción de un ambiente hostil.
De Smoot-Hawley a Trump: lecciones del pasado
Cuando el proteccionismo asustó al mundo
El Acto Smoot-Hawley (1930)
Esta medida arancelaria hundió el comercio mundial un 66%. México respondió con aranceles, entrando en una cadena de represalias. La Gran Depresión redujo ingresos y deseos de viaje, en un golpe indirecto al naciente turismo.
La Guerra Comercial de Trump (2018)
Con aranceles al acero, aluminio y productos mexicanos, México respondió gravando bienes estadounidenses. El resultado: una caída del 3% en los viajes de mexicanos a EE.UU., y un clima bilateral enrarecido que impactó también al turismo hacia México.
¿Cómo afectan las guerras comerciales al turismo mexicano?
Cuatro formas en que los aranceles impactan a los viajeros
1. Menos dinero para viajar
Las guerras comerciales provocan recesiones y pérdida de poder adquisitivo. Menos dinero = menos viajes.
2. Un dólar más caro
La volatilidad del tipo de cambio encarece los viajes para los extranjeros. Aunque a veces el peso débil favorece a México, el efecto puede ser desigual.
3. Hoteles más caros
Si sube el precio de insumos importados (ropa de cama, alimentos, tecnología), los hoteles y restaurantes deben trasladar ese costo al turista.
4. Viajar en tiempos de tensión
Cuando hay tensiones diplomáticas, los viajeros perciben riesgos. Boicots, miedo o incomodidad emocional pueden frenar al turista, incluso sin razones económicas.
Casos de impacto en destinos turísticos mexicanos
La frontera, la primera víctima
Las ciudades fronterizas como Tijuana, Nogales o Ciudad Juárez dependen del flujo diario de visitantes estadounidenses. Cuando se endurecen los discursos, bajan las visitas rápidas. Las ventas en comercios y hoteles caen.
El Caribe y el Pacífico: reflejo de la economía global
Destinos como Cancún o Los Cabos, preferidos por estadounidenses y canadienses, pueden sufrir en silencio cuando hay crisis económicas en el norte. Menos vuelos, menos estancias largas, menos gasto.
El turismo mexicano: entre la resiliencia y la vulnerabilidad
Lo que puede salvarnos (y lo que nos pone en riesgo)
Lo positivo
- El peso débil puede atraer a turistas que buscan más por menos.
- México tiene conectividad aérea, diversidad y clima competitivo.
- El turismo nacional amortigua caídas internacionales.
Lo negativo
- Dependencia del mercado estadounidense.
- Escasa diversificación de mercados.
- Falta de políticas turísticas blindadas ante shocks económicos globales.
¿Y si la próxima guerra comercial arruina las vacaciones?
La historia demuestra que las guerras comerciales golpean más allá de lo esperado. El turismo mexicano, motor de empleos e inversión, no es inmune. Una economía global fragmentada, relaciones diplomáticas deterioradas o un dólar imparable podrían cambiar la forma en que el mundo mira —y visita— a México.