La 68.ª edición de los Premios Grammy en Los Ángeles no solo distribuyó los prestigiosos gramófonos dorados, sino que consolidó tendencias culturales y políticas. El momento más comentado fue la actuación de Rosé, integrante de Blackpink, quien se convirtió en la primera solista de K-Pop en presentarse en la ceremonia. Este hito, logrado junto a Bruno Mars, marcó oficialmente la entrada del pop coreano a la élite de la industria musical occidental, un cambio que venía gestándose por años.
Más allá del baile y el espectáculo, la noche se caracterizó por ser un espacio de resistencia y cambio social. Las victorias importantes, desde Lady Gaga hasta Billie Eilish, se intercalaron con discursos potentes que utilizaron el escenario global para cuestionar severamente las políticas migratorias y la agencia ICE. Lo que presenciamos no fue solo una entrega de premios, sino una reafirmación de la música como herramienta de activismo cultural.
El hito de Rosé: K-Pop toma el escenario principal
La estrella mundial Rosé hizo historia en la 68° edición al inaugurar la gala junto a Bruno Mars, con una electrizante interpretación de su éxito «APT.». La cantante y compositora no solo era una de las figuras más esperadas, sino que su sola aparición la consagró como la primera solista de K-Pop en actuar en la ceremonia de los Grammy.
La dupla convirtió el Crypto.com Arena de Los Ángeles en un club vibrante. Mars, con su estilo inconfundible y funky, presentó a Rosé gritando: «¡Damas y caballeros, big bad Rosie!». Ella, vestida con una camiseta blanca estilo Avril Lavigne y corbata negra, cantó a todo pulmón el inicio de la canción, tras darle un beso en la mejilla a Mars.
Rosé llegó con tres nominaciones, un hecho inédito para una ídolo del K-pop en categorías generales. «APT.», que pertenece a su álbum debut solista rosie, está inspirada en un juego de beber coreano y fue escrita por ella misma. Aunque ella y Mars obtuvieron menciones en Grabación, Canción del Año, y Mejor Interpretación de Dúo/Grupo Pop, este último premio fue para Cynthia Erivo y Ariana Grande por Wicked durante la ceremonia previa.
Noche de galardones y mensajes políticos
La música trascendió los límites del entretenimiento para convertirse en un púlpito de concienciación. La 68.ª edición será recordada por los momentos en que los artistas utilizaron el gramófono como micrófono para causas sociales, enfocándose principalmente en la migración.
La voz de Bad Bunny contra la ICE
Una de las figuras que alzó la voz fue Bad Bunny. Al recibir el galardón a Mejor Álbum de Música Urbana por su álbum Debí Tirar Más Fotos, el cantante puertorriqueño dio un mensaje directo contra las políticas migratorias y la ICE.
El artista afirmó:
> «Lejos de las etiquetas que intentan deshumanizarnos, somos personas y parte fundamental de esta nación. Aunque el rechazo intente contaminarnos, no podemos permitir que el odio alimente más odio; nuestra mayor resistencia es el amor. Debemos marcar la diferencia luchando con el corazón, priorizando el orgullo por nuestras raíces y el bienestar de nuestras familias como el motor del cambio».
Curiosamente, el artista también protagonizó un momento espontáneo. A pesar de las restricciones contractuales previas a su show en el Super Bowl, las cuales le prohibían dar un concierto formal, el presentador Trevor Noah logró lo impensable al subir una banda al escenario. Esto permitió que el «Conejo Malo» se uniera de forma espontánea para cantar un fragmento del éxito «DTMF» ante la euforia del público.
Eilish gana canción del año y cuestiona la migración
Billie Eilish, quien se impuso ante competidores de la talla de Bad Bunny y Sabrina Carpenter para llevarse el premio a Canción del Año, también utilizó su discurso de aceptación. Eilish aprovechó el escenario global para alzar la voz por la comunidad migrante y cuestionó severamente las políticas de la ICE.
Leyendas y nuevas figuras que marcaron el rumbo
La gala de 2026 también celebró los logros de figuras consagradas y el impacto de la nueva generación que está redefiniendo el pop global.
Steven Spielberg se une al club EGOT
El cineasta Steven Spielberg se elevó al olimpo de la industria del entretenimiento al obtener el galardón a Mejor Película Musical por el documental Music by John Williams. Con este gramófono, Spielberg se integra al selecto grupo de las 22 leyendas que poseen el EGOT, un honor máximo que reconoce a los ganadores de los premios Emmy, Grammy, Oscar y Tony en categorías competitivas.
El impacto cultural de Pharrell Williams
En un momento de profundo respeto generacional, Q-Tip hizo entrega a Pharrell Williams del premio Dr. Dre Global Impact. Este reconocimiento honró su invaluable legado, el cual ha trascendido los límites de las listas de éxitos para moldear la cultura contemporánea y la moda a nivel mundial.
Olivia Dean, la revelación británica
La talentosa británica Olivia Dean conquistó el primer galardón de la noche al ganar Mejor Artista Nueva. Su victoria fue impulsada por el impacto de su aclamado álbum de 2025, un material de 15 cortes que ha dominado las listas globales y la consagra como la gran revelación de la industria.
Sabrina Carpenter y Lady Gaga deslumbran
Sabrina Carpenter se apoderó del escenario para interpretar ‘Manchild’ con un despliegue visual impecable. Luciendo un impoluto atuendo blanco de inspiración aeronáutica, la cantante evocó la estética de una capitana de vuelo. Su performance incluyó la participación de la audiencia en la parte que dice: «Oh, me gusta que los chicos se hagan los difíciles, Y me gustan mis hombres todos incompetentes, Y te juro que ellos me eligen a mí, Yo no los estoy eligiendo a ellos».
Por su parte, Lady Gaga subió al escenario para interpretar su éxito ‘Abracadabra’, que estaba nominada esa noche, antes de retornar para recibir su segundo galardón de la noche en la categoría Mejor Álbum Pop Vocal. Emocionada, la «Mother Monster» agradeció a quienes la ayudaron con el disco y ofreció un mensaje crucial a las mujeres en la música: «Sé que a veces puede ser difícil, así que las aliento a que luchen por ustedes mismas».
La edición número 68 de los Grammys dejó claro que los premios no son solo un barómetro del éxito comercial, sino un espejo de las conversaciones sociales que definen la década. Desde el reconocimiento histórico de Rosé que derriba barreras geográficas, hasta el poderoso uso de la plataforma por parte de artistas como Bad Bunny y Billie Eilish para impulsar causas humanitarias, la música en 2026 demostró que su relevancia es directamente proporcional a su capacidad para generar resistencia y promover un cambio real. La pregunta que queda es si esta tendencia de activismo será el nuevo estándar de la industria o solo un eco temporal en Los Ángeles.









