Encuestadoras de Morena han comenzado a levantar preferencias, particularmente entre la militancia guinda, rumbo a la definición de perfiles para los cargos de elección popular. La misión es tutelar el proceso hacia los comicios concurrentes de 2027.
Llama la atención lo contrastante de las estrategias de los dos principales aspirantes a la gubernatura de Quintana Roo: el senador Eugenio “Gino” Segura y el titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), Rafael Marín.
Gino Segura no ha parado desde que fue electo senador. Ha desarrollado una intensa campaña de posicionamiento, enfocada en incrementar su nivel de conocimiento entre la población. Cabe recordar que fue candidato al Senado con apenas 6% de “conocimiento” en la población general antes de los comicios de 2024, en los que prevaleció el efecto de la elección presidencial.
Por su parte, Rafael Marín se ha mantenido en cargos del gobierno federal. Venía de representar a México ante la Organización Mundial de Comercio en Ginebra para, ya en el actual sexenio, asumir la titularidad de la ANAM. Su presencia en Quintana Roo ha sido intermitente: se le ubica principalmente en la Ciudad de México y regresa al estado los fines de semana para encuentros mayormente privados con simpatizantes.
El despliegue informativo de Segura ha sido amplio, tanto en medios tradicionales como en redes sociales. En contraste, la información sobre Marín proviene principalmente de trascendidos y columnas políticas publicadas en la capital del país.
Este fin de semana, Segura tuvo intensa actividad en Chetumal, considerada la ciudad más politizada del estado y clave en los triunfos electorales. Su evento principal fue un mitin en el Parque Hábitat que, según organizadores, reunió a nueve mil asistentes; otras estimaciones reducen la cifra a seis mil.
En paralelo, columnistas de alcance nacional —entre ellos Mario Maldonado— han referido el eventual regreso de Marín a Quintana Roo como “superdelegado”. Recientemente se señaló que ya no ocurriría en marzo, sino que cualquier movimiento se pospondría hasta septiembre.
Así, mientras las encuestas ya están en campo y Segura intensifica su presencia territorial, particularmente en la capital, Marín permanece mayormente en la Ciudad de México.
La estrategia de Segura es visible y directa. La de Marín, más discreta. Aunque, más allá de las encuestas, la decisión final dependerá de los acuerdos políticos que se construyan en Palacio Nacional.










