
Cada mañana, en distintas ciudades del país, se celebran reuniones cruciales que rara vez generan titulares, pero son clave en la lucha contra el crimen: los Gabinetes de Seguridad.
Aunque suelen ser mencionados en boletines oficiales o conferencias de prensa, poco se conoce sobre su funcionamiento real. En estados como Quintana Roo, Yucatán o Campeche, ¿están marcando alguna diferencia tangible en la vida de la gente?
¿Qué son los Gabinetes de Seguridad?
Un mecanismo de coordinación interinstitucional
Los Gabinetes de Seguridad son espacios de articulación entre autoridades de distintos niveles de gobierno: federal, estatal y municipal. Su función principal es coordinar acciones en materia de seguridad pública, inteligencia, prevención del delito y respuesta operativa.
Aunque su estructura puede variar, suelen estar conformados por:
- Gobernador o presidenta municipal
- Secretaría de Seguridad Pública
- Fiscalía General
- Representantes de la Guardia Nacional y SEDENA
- Áreas de inteligencia estatal y municipal
Su objetivo es lograr respuestas más rápidas, compartir información crítica y planear estrategias comunes.
Un modelo que busca adaptarse al territorio
La violencia se expresa de formas distintas en cada región. En el Caribe mexicano, el narcomenudeo, la extorsión y la violencia contra mujeres son delitos prioritarios. En respuesta, los Gabinetes deben territorializar su enfoque, considerando no solo la geografía, sino también el tejido social y económico local.
El caso del Caribe mexicano
Quintana Roo: entre la reacción y la planeación
En el sexenio anterior, el gobierno de Quintana Roo intentó institucionalizar su Gabinete de Seguridad como un espacio diario de coordinación. El entonces gobernador Carlos Joaquín encabezaba sesiones matutinas donde participaban mandos federales y estatales. Esta práctica ha continuado, con ajustes, bajo la actual administración.
En ciudades como Cancún, la práctica se replicó a nivel municipal. Sin embargo, la persistencia de homicidios, desapariciones y extorsiones genera dudas sobre su efectividad.
“La mesa de seguridad permite actuar rápido, pero no sustituye la planeación ni la investigación”, señala un exfuncionario de seguridad de Benito Juárez.
Yucatán: un modelo de referencia
Yucatán ha sido reconocido por sus bajos índices delictivos. Parte de ese éxito se atribuye a su Gabinete de Seguridad, que funciona con protocolos claros y evaluación constante.
Allí, las reuniones se convierten en espacios técnicos, no solo políticos. Se analizan datos, se asignan responsabilidades y se rinden cuentas. La ciudadanía percibe ese trabajo en calles más seguras y mejor vigilancia.
Campeche: entre crisis política y falta de resultados
En contraste, Campeche enfrenta una crisis de gobernabilidad que ha impactado su estrategia de seguridad. La confrontación entre poderes, las acusaciones mutuas y la falta de continuidad institucional han debilitado la operación de su Gabinete de Seguridad.
¿Funcionan realmente?
Avances observables
- Coordinación más eficaz ante eventos de alto impacto
- Canalización de información sensible entre instancias
- Reducción de tiempos de respuesta operativa
Limitaciones estructurales
- Falta de evaluación pública y medición de resultados
- Cambios de gobierno que interrumpen la continuidad
- Escasa participación ciudadana o rendición de cuentas
Riesgos
- Convertirse en simulacros sin incidencia real
- Ser utilizados con fines políticos o propagandísticos
- Perderse en burocracia sin lograr articulación efectiva
Hacia una verdadera institucionalización
Para que los Gabinetes de Seguridad cumplan su función de manera efectiva, especialistas en gobernanza y seguridad proponen:
- Normar su funcionamiento con criterios nacionales y adaptaciones locales.
- Asegurar su continuidad más allá de los ciclos electorales.
- Establecer mecanismos de transparencia que permitan conocer sus resultados.
- Incorporar a la sociedad civil como observadora o auditora.
- Crear sistemas de información y evaluación comparativa entre entidades.
Coordinación sin institucionalidad es simulación
Los Gabinetes de Seguridad son un paso en la dirección correcta: fomentar la inteligencia compartida y la respuesta coordinada. Pero sin evaluación, transparencia ni continuidad, pueden quedar en la superficialidad.
En una región como el Caribe mexicano, marcada por contrastes entre éxito turístico y violencia creciente, es urgente profesionalizar estos espacios. La seguridad no puede depender solo de la buena voluntad política del momento. Requiere institucionalidad sólida, diagnóstico territorial y responsabilidad compartida.