«Formas de atravesar un territorio», el ensayo fílmico de Gabriela Domínguez Ruvalcaba, revela la profunda conexión entre la naturaleza y la cultura tsotsil de Chiapas. La cinta documenta las prácticas tradicionales de mujeres que resisten el paso del tiempo, rindiendo tributo a su riqueza cultural y espiritual.
Un retrato íntimo de la vida tsotsil en los altos de Chiapas
La película sigue las prácticas tradicionales de una familia de mujeres tsotsiles, originarias de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Su narrativa subraya las complejas relaciones entre la naturaleza y la cultura en un territorio que persiste ante la modernidad.
La cámara de Domínguez Ruvalcaba acompañó a doña Sebastiana y a sus nueve hijas, protagonistas centrales del documental, en sus actividades cotidianas. Esto incluyó desde el cultivo de la tierra, el pastoreo de ovejas y la producción de lana para su vestimenta, hasta la recolección de plantas medicinales.
Mediante imágenes líricas y una narrativa introspectiva, el documental desvela el mundo de la comunidad tsotsil. Además, invita a una profunda reflexión sobre la importancia de preservar la memoria cultural de los pueblos indígenas y la conexión esencial entre la humanidad y la naturaleza.
La visión de la cineasta: Conectar territorios y experiencias
La cineasta mexicana Gabriela Domínguez Ruvalcaba compartió su motivación para esta obra. «Soy de San Cristóbal de las Casas, tenía guardada en mi memoria una imagen muy clara, que era como siempre salir un tantito de la ciudad y ver a mujeres, casi siempre abuelas con hijas, pastoras tsotsiles con un rebaño, y como que esa imagen se quedó muy cercana a mi entendimiento del territorio en el que vivía».
Domínguez Ruvalcaba expresó su interés en comprender una realidad y una forma de habitar el territorio diferente a la suya. «Cuando empecé a hacer esta película me di cuenta que en verdad compartimos un espacio y lo que nos vincula es más grande a lo que nos separa», afirmó en entrevista.
Desafíos en el rodaje y la perspectiva femenina
Durante 15 días de filmación, un equipo integrado únicamente por mujeres acompañó a la familia por su recorrido en los Altos de Chiapas. Este enfoque permitió captar la identidad y la pertenencia que estas mujeres tienen a su espacio vital.
La directora se involucró con doña Sebastiana trabajando como voluntaria en proyectos de agroecología, en un territorio cercano a San Cristóbal. Desde el inicio, les comunicó su deseo de hacer una película para grabar su «caminar» en los senderos de la montaña, recibiendo una respuesta afirmativa. A doña Sebastiana le motivó que sus nietas y futuras generaciones pudieran ver y valorar sus prácticas ancestrales.
Entre los retos que encontró la directora, destacó la barrera del idioma, ya que ella no habla tsotsil, y la necesidad de «acortar la distancia cultural» para «reconocernos de una manera distinta en ese territorio».
Memoria cultural en la encrucijada de la modernidad
La cineasta subrayó la preocupación por la pérdida de la memoria cultural. «Siento que por los ritmos de la vida cotidiana se ha perdido la memoria cultural, saber como antes se conseguían los insumos», explicó Domínguez Ruvalcaba.
Asimismo, resaltó la dualidad que enfrentan las mujeres de la familia de doña Sebastiana. «Ellas son mujeres que no solamente están en sus pueblos… se van a la ciudad a trabajar o a la escuela, es como estar viviendo también en este otro territorio de la modernidad, pero sin dejar su vínculo con la tierra, con la siembra, con el proceso de la lana». Con la película, Domínguez buscaba «capturar esos momentos para que también ellas mismas se reconozcan y de manera digna continuar haciendo sus actividades ancestrales sin perder el presente».
Reconocimiento internacional y una gira itinerante con propósito
«Formas de atravesar un territorio» es el segundo largometraje de Gabriela Domínguez. Fue presentado en diversos foros cinematográficos el año pasado, obteniendo notable reconocimiento.
Entre sus participaciones destacaron el Festival Internacional de Cine de la UNAM, la Semaine de la Critique de Locarno, el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, y el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde se le otorgó el reconocimiento MUSA al mejor documental dirigido por una mujer. También recibió el premio a Mejor Película Documental en el Portland Ecofilm Festival.
El documental iniciará su trayecto de exhibición en espacios culturales como las cinetecas del país este fin de semana. Además, tendrá una gira itinerante excepcional, organizada con Artegios, la distribuidora. Esta gira buscará «atravesar territorios en una camioneta» equipada con pantalla, proyector y cocinas.
La protagonista Margarita acompañará este recorrido por siete estados de la República: Ciudad de México, Chiapas, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo y estado de México. El objetivo es improvisar salas de cine en municipios donde el pastoreo y el hilado de lana siguen siendo actividades actuales. Al finalizar las proyecciones, se propiciará un intercambio de experiencias entre los habitantes de la comunidad y Margarita. La película, concluyó Gabriela Domínguez, «va ser un pretexto para conversar sobre lo que ellos hacen y que compartan sus saberes».
¿Cómo influirá esta iniciativa cultural en la valoración y preservación de las prácticas ancestrales en un México que avanza hacia la modernidad?