REDACCIÓN/ CARIBE PENINSULAR
CANCÚN.–La extorsión avanza en Cancún como un cáncer de daños insospechados, que desvanecen las cifras alegres de incidencia delictiva.
Dos víctimas colaterales de este flagelo incontrolable, deambulan en las calles del primer cuadro de Cancún.
Hace unas cuatro o cinco semanas, los vecinos de la supermanzana 24 empezaron a notar la presencia de dos perros que rondaban las calles y los parques públicos.
Al principio pensaron que se trataba de animales callejeros que habían llegado por casualidad, pero pronto su comportamiento, agresivo y siempre sueltos, generó temor entre quienes caminan por la zona o sacan a pasear a sus mascotas.
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Lo que parecía un caso más de abandono se convirtió en una historia que revela un daño colateral de la violencia que golpea a Cancún.
Con el paso de los días se supo la verdad: los dos perros no eran callejeros. Tenían hogar, nombre y una familia.
Sus dueños operaban un negocio de mantenimiento de casas y jardines, fueron víctimas de amenazas de extorsión por parte de la delincuencia organizada.
Tras un ataque con fuego a su negocio, que puso riesgo su vida, tomaron una decisión desesperada: cerrar la empresa y huir de Cancún rumbo al extranjero.



En esa huida precipitada, lo que no pudieron llevarse fueron a sus mascotas. Los perros quedaron atrapados en la peor versión del abandono: esa que no nace de la indiferencia, sino del terror.
Hoy vagan por las calles y parques de la zona como sombras de una historia que nadie pidió vivir. Son animales desconcertados, estresados y agresivos no por naturaleza, sino por la ruptura abrupta de su vínculo humano. Y mientras tanto, los vecinos viven con la incertidumbre diaria de cruzárselos y ser atacados.
A pesar de que se ha solicitado la intervención del área de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Cancún, la ayuda no ha llegado. Las calles y parques siguen siendo su refugio y, al mismo tiempo, un riesgo para los transeúntes y mascotas.
Lo ocurrido en esta zona, entre la avenida Uxmal, Chichén Itzá y Tankah, no es un caso aislado. Es apenas una escena del impacto silencioso que la extorsión está dejando en Cancún.


La extorsión crece: datos que explican esta historia
Hasta el 30 de septiembre de 2025, Cancún concentró 114 denuncias formales por extorsión, lo que representa el 75% de todos los casos del estado.
En Quintana Roo, el acumulado llegó a 152 casos, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Entre marzo y junio de 2025, la incidencia mensual en Cancún se mantuvo prácticamente estable, con entre 19 y 21 reportes cada mes.
Sin embargo, estas cifras solo muestran la superficie: la cifra negra —los delitos que no se denuncian— se estima en 92.9%, lo que sugiere que la realidad es muchísimo mayor.
En medio de esa presión criminal, negocios cierran, familias huyen… y las mascotas terminan convertidas en víctimas invisibles.
Para reportar anónimamente, las autoridades de Quintana Roo recomiendan usar la línea 089 o la app “Antiextorsión Quintana Roo”.
(María-Luisa Vázquez)








