Estados Unidos, Venezuela y el ajedrez: El dilema tras la caída de Maduro

Estados Unidos, tras la captura de Nicolás Maduro, impone condiciones a los nuevos líderes de Venezuela. Análisis de la disputa por el poder, el rol del petróleo y la condena internacional.
Estados Unidos, Venezuela y el ajedrez: El dilema tras la caída de Maduro

Tras una operación militar que culminó con la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro, el panorama político venezolano se sumió en una profunda incertidumbre. El secretario de Estado, Marco Rubio, dejó claro que Estados Unidos está dispuesto a interactuar con los líderes actuales de Venezuela, pero solo si estos adoptan «las decisiones adecuadas», marcando un ultimátum que define el futuro inmediato de la nación.

El ultimátum de Washington y las palancas de presión

La posición de Estados Unidos fue articulada por Marco Rubio en el programa «Face the Nation» de CBS News, quien enfatizó que Washington juzgará a los nuevos líderes «por lo que hagan».

El secretario de Estado advirtió que si no se toman «las decisiones adecuadas», Estados Unidos mantendrá activas «múltiples palancas de presión». Estas decisiones, según Rubio, están orientadas a intereses directos de seguridad y economía:

  • Cese del narcotráfico.
  • Detener la llegada de pandillas a territorio estadounidense.
  • Garantizar que la industria petrolera «no beneficie a los piratas y a los adversarios de Estados Unidos, sino al pueblo».

Rubio justificó el cambio de política señalando que la «diferencia» con el gobierno de Nicolás Maduro radicaba en que el líder capturado era alguien con quien «no se podía trabajar», describiéndolo como una persona que «nunca respetó ninguno de los acuerdos que concluyó». También recordó que, en múltiples ocasiones, se le ofreció a Maduro la posibilidad de abandonar el poder.

Descarte de la opción militar pública

Al ser interrogado sobre la posibilidad de un despliegue de tropas estadounidenses en suelo venezolano, el secretario de Estado desestimó la pregunta como una «obsesión de la opinión pública». No obstante, reconoció que era una «opción que él (Donald Trump) no puede descartar públicamente».

Por el momento, el gobierno de Trump asegura contar con un bloqueo petrolero que permite «ejercer una influencia considerable sobre el curso de los acontecimientos». Rubio aclaró que la misión en Venezuela es «muy diferente» a las de Libia, Irak o Afganistán, y que no solo se enfrentan al régimen, sino a una amenaza para los intereses estadounidenses.

La disputa por el poder tras la operación

La captura de Maduro, formalmente acusado de narcotráfico desde 2020 (con una recompensa ofrecida de 50 millones de dólares por información), dejó un vacío de poder inmediato que generó confusión entre diversas facciones políticas.

La postura de la Casa Blanca

El presidente Donald Trump indicó que Estados Unidos asumirá la administración del país de forma temporal hasta concretar una «transición pacífica, adecuada y juiciosa», sin ofrecer plazos ni detalles operativos.

Trump señaló que el proceso será dirigido por miembros de su gabinete en colaboración con la oposición venezolana. Sin embargo, sorprendió al descartar a la líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de Paz, argumentando que «no cuenta con apoyo ni respeto suficiente dentro de su país”.

El dictamen del Tribunal Supremo

En contraste directo con los planteamientos de la Casa Blanca, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) dictaminó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez debe asumir de inmediato las funciones del cargo presidencial, descartando la figura de falta absoluta.

Mientras tanto, la líder opositora Machado ha reiterado que Edmundo González, quien sostiene haber ganado las elecciones del 28 de julio de 2024, «debe asumir de inmediato la presidencia».

El petróleo: el eje central de la estrategia estadounidense

Uno de los puntos más sensibles revelados por Donald Trump fue la apuesta directa por el petróleo venezolano. El presidente anunció que incentivará el regreso de petroleras estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura energética.

Venezuela, bajo sanciones petroleras desde 2019, produce cerca de un millón de barriles diarios, gran parte comercializados con descuentos en mercados paralelos. Los datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) confirman la importancia estratégica del país, pues concentra 303 mil millones de barriles de reservas, equivalentes al 17% del total mundial. La petrolera estadounidense Chevron ya mantiene operaciones en Venezuela gracias a una autorización especial, anticipando una reconfiguración acelerada del sector.

Reacciones y el aumento de la tensión internacional

Las explosiones registradas alrededor de las 02:00 horas en Caracas coronaron cuatro meses de presión militar sostenida contra Maduro. Los ataques alcanzaron Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar del país, y otras instalaciones estratégicas.

Caracas amaneció semivacía, con:

  • Presencia policial reforzada.
  • Comercios operando tras rejas.
  • Un ambiente general de alta tensión.

Respecto a las víctimas, Trump aseguró que ningún estadounidense murió durante la operación, aunque reconoció que «muchos cubanos que protegían a Maduro perdieron la vida”.

Condena global

La operación ha disparado la presión diplomática a nivel global. Países aliados de Maduro como Rusia, China, Irán y Cuba condenaron los ataques y exigieron la «liberación inmediata» de Nicolás Maduro. A esta postura se sumaron también gobiernos de la región como Brasil, Chile, Colombia y México.

La incógnita que define el momento actual no es solo quién gobernará Venezuela, sino si la reconfiguración del poder, impulsada por la intervención de Estados Unidos y centrada en el control del vasto recurso petrolero, podrá evitar un escalamiento mayor en la tensión geopolítica que se cierne sobre la región.

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