El fenómeno del vaso Bearista de Starbucks en diciembre de 2025 trascendió la mercadotecnia para convertirse en un suceso cultural. Con tirajes limitados y un precio de 869 pesos, este objeto de vidrio con forma de oso desató filas interminables, reventas de hasta 2,500 pesos y una ola de creatividad digital que arrastró a marcas como Lala y Bachoco, demostrando el poder del marketing afectivo.
La anatomía de la histeria: datos del lanzamiento y distribución
La aparición del vaso Bearista el 1 de diciembre desató una locura pocas veces vista en el consumo mexicano. Todavía no amanecía y ya había personas acampando o haciendo filas afuera de las tiendas de Starbucks. El objetivo no era el café, sino el codiciado oso de vidrio.
Los datos clave del lanzamiento que impulsaron su viralidad incluyen:
- Tiraje limitado: Solo 37,472 unidades llegaron a México.
- Precio: 869 pesos por unidad.
- Condiciones de compra: Era obligatorio tener un cupón y adquirir una bebida grande o venti, un requisito que lo volvió más exclusivo.
- Venta récord: La sensación de oportunidad única fue inmediata. Según Saraí Jiménez, directora de Reputación y Construcción de Marca de Starbucks México, “A las siete de la mañana ya habíamos vendido 70% de las piezas”.
La distribución estratégica alimentó directamente el efecto de escasez planificada. Jiménez explicó que cada tienda recibió entre 30 y 40 piezas, aunque el número varió significativamente: las tiendas de paso o en áreas corporativas tuvieron menos unidades que las ubicadas en zonas habitacionales.
Durante la preventa para socios Gold del programa de lealtad, la cadena incluso abrió sus tiendas media hora antes, pero limitó la compra a una pieza por persona y evitó reponer el inventario, amplificando el deseo.
El factor neuromarketing: por qué madrugamos por un vaso
El fenómeno Bearista no se explica por la lógica, sino por la emoción, una fórmula que Starbucks domina. El experto en neuromarketing del Tecnológico de Monterrey, Eduardo Durán, señala que los humanos compran por emoción.
«El producto que provoca la mayor reacción emocional es el que gana», asegura Durán. El Bearista conecta de manera visceral al apelar a la ternura, nostalgia y la sensación de pertenencia que el público busca.
- Ternura y calidez: El oso transmite calidez y fiesta, rasgos que Starbucks refuerza durante su temporada Holiday.
- Fijación en la memoria: Cuando un objeto conecta emocionalmente, se fija en la memoria del consumidor. Durán apunta que, aunque un vaso cilíndrico tradicional cumpla su función, el Bearista va directo al corazón.
- Diseño adorable: «Un objeto diseñado para ser adorable siempre tendrá ventaja sobre uno que solo busca ser útil. Y las marcas conocen este efecto, lo explotan, lo miden y lo perfeccionan», concluye el experto.
Vínculo emocional y el mercado de reventa
Aunque la viralidad se tradujo en ventas, Saraí Jiménez mencionó que el objetivo principal no era impulsar transacciones, sino crear comunidad. La marca buscaba que la gente se sintiera bienvenida en las tiendas, por lo que los partners ofrecieron café, pan y atención personalizada a quienes esperaron en las filas.
“Para nosotros es una oportunidad de volver a crear esa comunidad y ese vínculo emocional”, enfatiza Jiménez. Este enfoque transformó las filas en pequeños eventos comunitarios donde los clientes hacían videos y se echaban porras.
La mezcla de afecto, escasez planificada y la estética cute detonó una oleada de reventas. Apenas horas después del lanzamiento el 1 de diciembre, el precio del vaso en plataformas de terceros comenzó a rondar desde los 1,800 hasta los 2,500 pesos, consolidándolo como el objeto más deseado de la temporada decembrina.
El efecto réplica: cuando el osito de vidrio se vuelve un trend nacional
La viralidad del vaso Bearista no solo se dio entre los consumidores; fue el detonante de un fenómeno cultural que encendió la imaginación de las marcas mexicanas, las cuales transformaron la conversación en un terreno de humor y creatividad. Muchas empresas lanzaron sus propias versiones digitales inspiradas en el vaso, adaptándolos a sus identidades visuales.
Las marcas que se subieron oficialmente al trend fueron:
Lala: El osito lechero
La marca de lácteos publicó un Bearista adaptado con un gorrito de vaca y sosteniendo un envase miniatura de leche. La frase “La neta, un osito con Lala siempre cae mejor” generó miles de comentarios, mostrando el interés por una versión física.
Bachoco: Un pollo de colección
Reconocida por su humor, Bachoco compartió un vaso con forma de pollito, gorrito y popote naranja. Su mensaje, “Un pollo de colección”, desató más de 63 mil reacciones y bromas del público sobre su posible uso para caldo de pollo.
Pingüinos Marinela: La clave Gen Z
La marca de pastelitos presentó un diseño de pingüino acompañado de la frase popular “Ni idea padre santo acá puro Pingüinos Marinela”. La publicación generó más de 27 mil reacciones, reforzando su conexión con jóvenes consumidores.
Pato Pascual: El más sabroso de México
Pato Pascual lanzó su propio “vaso pato”: un contenedor amarillo con gorrito azul y popote a juego. La imagen fue acompañada por la frase “el más sabroso de México”.
Otras marcas, como Viva Aerobus, se sumaron con un oso piloto. El común denominador fue la creatividad. Aunque ninguno de estos productos existía físicamente, lograron posicionarse dentro del trend gracias al humor y la conversación orgánica.
La viralidad no oficial: Simi, Carta Blanca y Bimbo
La magnitud del fenómeno Bearista se confirmó con las creaciones no oficiales que circularon en redes sociales, donde usuarios diseñaron versiones inspiradas en marcas populares, aunque estas ilustraciones no provenían de las cuentas oficiales de las empresas:
- Dr. Simi: Su icónica botarga fue transformada en un vaso de vidrio, desatando nostalgia y risas.
- Carta Blanca: Usuarios replicaron un vaso inspirado en la cerveza, creando el imaginario del “Caguam Oso”.
- Osito Bimbo: Apareció en versión de vidrio, lo que llevó a muchos a creer que la marca se había sumado al trend.
El Bearista deja de ser un accesorio y se convierte en un espejo del consumidor mexicano: impulsivo, simbólico y emocional. En la economía de lo aspiracional, el corazón se adelanta a la razón, demostrando que un objeto de vidrio, estratégicamente limitado, basta para activar una fiebre colectiva. ¿Es la escasez el ingrediente más potente del marketing moderno?









