Lo de las encuestas de Morena tampoco es un trámite sencillo, sino más bien un intrincado camino de variables.
Se podría decir que lo normal es que haya una o dos preguntas:
de esta lista de aspirantes, ¿por quién votaría? o ¿por quién no votaría?
Pero la consigna no es solo ser popular, tal como lo remachó ayer la presidenta estatal de Morena, Johana Acosta.
También se requiere saber las razones de esa popularidad y que ésta provenga de buenas referencias.
Es decir, pintar bardas o saturar las redes con fotos con mascotas no implica el éxito asegurado.
Las encuestas morenistas terminan siendo un ejercicio muy sujeto a interpretación, que pasa inevitablemente por la cúpula del partido.
Dicho de otro modo: cualquiera puede ser… incluso sin ser el más popular.








