La reciente operación que culminó con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado una dicotomía en la postura de Estados Unidos: mientras el gobierno actual elogia la acción de las fuerzas mexicanas, Donald Trump exige una intensificación de los esfuerzos contra el narcotráfico. Esta situación subraya la complejidad de la cooperación bilateral en seguridad.
¿Cómo se articuló el reconocimiento oficial de Estados Unidos a la operación mexicana contra el CJNG?
El reconocimiento oficial de Estados Unidos a las fuerzas mexicanas se manifestó de manera explícita tras el operativo del 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, que resultó en la muerte de El Mencho. La Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado celebró la operación, destacando el liderazgo y el sacrificio del personal militar y policial de México. Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, calificó el abatimiento como un avance significativo y un hito histórico en la lucha contra el crimen organizado, extendiendo felicitaciones a las fuerzas de seguridad mexicanas por la ejecución decisiva de la operación. Asimismo, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reconoció públicamente el valor y la pronta actuación de las autoridades mexicanas. Se ha constatado que la inteligencia estadounidense proporcionó información crucial que permitió la ubicación precisa del líder criminal, lo que subraya la importancia del intercambio de datos en la estrategia binacional.
¿Cuáles son las demandas específicas de Donald Trump y su impacto en la relación bilateral?
En contraste con los elogios del gobierno en funciones, Donald Trump, un día después del operativo contra El Mencho, exigió a México intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas. A través de su red social Truth Social, el exmandatario publicó un mensaje contundente: «¡México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas!». Esta postura se alinea con declaraciones previas donde Trump ha presionado a México, llegando a sugerir ataques terrestres contra cárteles y afirmando que estas organizaciones «están dirigiendo México». La evidencia técnica revela que Trump ha intensificado su retórica desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, proponiendo incluso la participación de comandos de Fuerzas Especiales del Pentágono o agentes de la CIA en operaciones antidrogas en territorio mexicano, así como la detención de políticos con presuntos vínculos con cárteles. Estas demandas ejercen una presión constante sobre la soberanía mexicana y la definición de su estrategia de seguridad.
¿Qué implicaciones tiene esta dualidad de posturas para la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos?
La dualidad en las posturas de Estados Unidos genera un escenario complejo para la cooperación en seguridad con México. Por un lado, el reconocimiento de los logros operativos por parte de la administración actual valida los esfuerzos mexicanos y fomenta la continuidad del intercambio de inteligencia y la colaboración institucional. Por otro lado, las exigencias de Donald Trump, que incluyen la posibilidad de incursiones militares directas o la presión para arrestos de figuras políticas, plantean desafíos significativos a la soberanía y la autonomía de México en la formulación de su política de seguridad. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado la posición de que la colaboración aceptable se limita al intercambio de información e inteligencia, negando la participación directa de agentes estadounidenses en terreno. Los datos confirman que, a pesar de los avances en la cooperación, persisten desafíos importantes en el combate a los cárteles y el flujo ilícito de fentanilo y armas, lo que requiere un equilibrio delicado entre la colaboración y el respeto a la soberanía nacional.










