La noticia sobre la supuesta muerte de Elena Poniatowska, difundida la mañana de este miércoles 18 de febrero de 2026, es completamente falsa. La escritora y periodista de 93 años se encuentra en buen estado de salud, según declaraciones oficiales que frenaron una ola de desinformación que alcanzó niveles de tendencia global en redes sociales.
El origen de la desinformación en la plataforma X
La alerta comenzó mediante una publicación de la cuenta @AlianzaEdMx en la red social X (antes Twitter). Este perfil, que se hacía pasar por el sello editorial Alianza, emitió un comunicado urgente anunciando el deceso de la autora de «La noche de Tlatelolco». Sin embargo, analistas digitales y usuarios detectaron rápidamente que la cuenta había sido creada apenas un mes antes, carecía de historial institucional y su único propósito aparente era la generación de caos informativo.
Este tipo de tácticas suelen emplearse para inflar métricas de interacción o monetizar clics mediante el pánico digital. La rapidez con la que se compartió el mensaje demuestra la vulnerabilidad de los ecosistemas informativos actuales frente a cuentas que imitan identidades corporativas de prestigio.
La respuesta de la Fundación Elena Poniatowska Amor A.C.
Ante la magnitud del rumor, la Fundación Elena Poniatowska Amor A.C. emitió un desmentido categórico a través de sus canales oficiales. El mensaje fue directo: «Buenos días a tod@s, se está corriendo la información falsa sobre Elena; ella está perfectamente bien y goza de excelente salud».
Esta organización, encargada de preservar el legado de la Premio Cervantes 2013, instó a la opinión pública a no replicar datos sin verificación previa. La salud de la escritora ha sido objeto de especulaciones recurrentes debido a su avanzada edad, lo que facilita que este tipo de narrativas engañosas ganen tracción en periodos de baja actividad noticiosa.
Intervención de Claudia Sheinbaum en «La Mañanera del Pueblo»
El impacto del rumor llegó hasta el Palacio Nacional. Durante la conferencia matutina de este miércoles, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue cuestionada por la prensa sobre la veracidad del hecho. La mandataria reaccionó con sorpresa y, tras verificar con su equipo de comunicación, desmintió la noticia de inmediato.
«No, no es cierto, no asusten. Vamos a revisar qué pasó», señaló la presidenta, añadiendo un mensaje de afecto hacia la periodista: «Nuestro cariño a Elenita». Esta intervención oficial fue clave para desactivar la alerta en los medios de comunicación tradicionales que ya preparaban obituarios basados en la tendencia de redes sociales.
Contexto de una trayectoria ineludible
Elena Poniatowska, nacida en París en 1932 y llegada a México en 1942 huyendo de la Segunda Guerra Mundial, es una figura central de la cultura mexicana. A sus 93 años, su relevancia política y literaria la coloca en el centro del debate público. Su labor ha sido fundamental para dar voz a grupos marginados y documentar movimientos sociales críticos en la historia del país.
Vamos a ver esto a fondo: la recurrencia de estas «noticias de fallecimiento» no es un fenómeno aislado. En lo que va de 2026, otras figuras públicas como José Luis Perales y Damián Alcázar han sido víctimas de campañas similares de desinformación. Lo que determina el éxito de estas mentiras es la falta de protocolos de verificación en las plataformas digitales y la búsqueda de gratificación inmediata por parte de los usuarios al compartir primicias no confirmadas.
Análisis comparativo de figuras afectadas por rumores de fallecimiento (2025-2026)
La proliferación de noticias falsas que involucran a figuras de la tercera edad responde a un patrón demográfico donde la vulnerabilidad biológica se utiliza como cebo para el algoritmo. En el caso de Poniatowska, su vinculación histórica con los movimientos de izquierda y su cercanía con el gobierno actual añaden una capa de sensibilidad política que acelera la propagación de estos datos.
Este evento pone de manifiesto la necesidad de que las audiencias desarrollen un criterio de rigor periodístico frente a las notificaciones de último minuto. La salud de una institución literaria como Poniatowska no es solo un asunto privado, sino un tema de interés nacional que requiere confirmaciones de fuentes de máxima autoridad antes de ser aceptado como un hecho consumado.
¿Estamos ante el fin de la confianza en las cuentas verificadas o es esta la señal definitiva de que la inteligencia humana debe retomar el control sobre el flujo algorítmico de la verdad?










