A una semana de los comicios, la elección presidencial de Honduras se mantiene en una tensa indefinición. El candidato conservador, Nasry Asfura, aventajaba por la mínima a Salvador Nasralla, mientras el escrutinio se ralentiza en medio de denuncias de fraude y una inusual intromisión de la política de Washington.
Recuento en Honduras: ventaja mínima y el riesgo de nulidad
El pasado 7 de diciembre de 2025, la contienda electoral hondureña seguía demasiado reñida para declarar un ganador, incluso con el recuento de votos en marcha. Con el 88 por ciento de los votos ya escrutados, Nasry Asfura, del Partido Nacional (PN), mantenía una delgada ventaja sobre su rival, también conservador y anticomunista, Salvador Nasralla.
Los datos informados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) indicaban:
- Nasry Asfura (PN): 40.19 por ciento de los votos, lo que representaba unos 20 mil sufragios por delante.
- Salvador Nasralla (Partido Liberal): 39.49 por ciento.
Por su parte, Rixi Moncada, del partido izquierdista gobernante Libre, se mantenía muy rezagada, ocupando el tercer lugar con 19.30 por ciento. Las autoridades electorales informaron que un 14 por ciento de las papeletas presentaban inconsistencias y serían sometidas a revisión.
Ante este panorama, la Organización de Estados Americanos (OEA) solicitó “agilizar” el escrutinio de las elecciones presidenciales. Esta petición se dio en medio de denuncias de fraude que llevaron al partido Libre a solicitar la nulidad de la contienda. Sin embargo, Libre tiene pocas posibilidades de lograr que se convoque a nuevos comicios, debido a que el CNE está integrado por delegados de tres partidos y se encuentra dominado por la derecha.
El peso de Washington: la injerencia de Donald Trump
La contienda en Honduras ha captado una considerable atención por parte de Washington, evidenciando el interés geopolítico de Estados Unidos en la región centroamericana. Christopher Landau, subsecretario de Estado, reflejó esta vigilancia al escribir en redes sociales el jueves por la noche: “Los ojos del mundo, incluidos los nuestros, están puestos en Honduras”.
La injerencia más directa provino del expresidente estadounidense, Donald Trump, quien respaldó al candidato Asfura, de 67 años, antes de las elecciones. Posteriormente, Trump alegó un fraude electoral, aunque no presentó ninguna prueba para sustentar su afirmación.
Esta estrategia de apoyo, según expertos, se enmarca en el esfuerzo de Trump por consolidar un bloque conservador en América Latina, un espectro político que abarca desde Nayib Bukele en El Salvador hasta Javier Milei en Argentina.
Asfura bajo la lupa: acusaciones de corrupción
El respaldo de Trump llega a pesar del historial de Asfura. Su mandato como alcalde de Tegucigalpa, que se extendió de 2014 a 2022, estuvo marcado por una serie de acusaciones de corrupción.
La sombra del narcotráfico: el polémico indulto a Juan Orlando Hernández
Días antes de la votación, Donald Trump también anunció que indultaría al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández. Hernández, miembro del PN de Asfura, se encontraba cumpliendo una condena de 45 años en Estados Unidos tras ser declarado culpable de narcotráfico y cargos relacionados con armas.
El indulto, otorgado por Trump el lunes pasado, se produjo justo cuando Estados Unidos está llevando a cabo una ofensiva militar contra presuntos narcotraficantes en América Latina, una operación que ha resultado en más de 80 muertes en ataques a embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico.
La respuesta de Cuba y el contexto geopolítico
El indulto a Juan Orlando Hernández fue condenado por el gobierno de Cuba el 7 de diciembre de 2025, que lo calificó como una “una farsa”.
Bruno Rodríguez, canciller cubano, señaló en la red social X que esta acción de Washington “pretende justificar su costoso despliegue naval extraordinario en el mar Caribe y la amenaza de agresión militar para derrocar al legítimo gobierno de Venezuela”. Además, el canciller cubano añadió que la decisión del indulto “pone al descubierto la complicidad” del gobierno estadounidense y sus agencias “con el vasto mercado de estupefacientes que cobra la vida de cientos de miles de personas en su propio país”.
Mecánica electoral y tranquilidad en Tegucigalpa
En Honduras, la elección presidencial se define en una sola vuelta. El candidato que obtenga la mayor cantidad de votos es declarado ganador, incluso si la diferencia es mínima o no alcanza la mayoría absoluta.
Mientras los trabajadores electorales de todo el país continuaban el recuento manual de votos, las calles de la capital, Tegucigalpa, permanecieron ayer tranquilas.
La sombra de la intervención extranjera, el fantasma del narcotráfico y las acusaciones de fraude configuran un escenario volátil que mantiene en vilo la estabilidad política de Centroamérica. La pregunta clave que se desprende de este reñido resultado no es solo quién gobernará Honduras, sino qué consecuencias tendrá la inusual y profunda injerencia de Donald Trump en la soberanía de la región.









