
La urna vacía como mensaje
Un voto no emitido puede ser tan contundente como uno marcado. En el Caribe Mexicano, donde el turismo lo abarca todo, incluso la justicia parece una zona gris. Y con la inminente elección de jueces por voto popular, surge una pregunta incómoda: ¿vale la pena votar?
Un proceso inédito en México: elegir jueces por sufragio
¿Qué se vota el 1 de junio?
La elección programada para el 1 de junio de 2025 marcará un hito en la historia electoral mexicana. Por primera vez, la ciudadanía podrá votar directamente por magistrados de la Suprema Corte, integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial y otros órganos clave del Poder Judicial. La justificación oficial: democratizar la justicia. La inquietud ciudadana: ¿cómo elegir sin conocer?
El contexto de la reforma judicial de la 4T
Impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, esta reforma forma parte del paquete de iniciativas constitucionales del último tramo de su sexenio. Su argumento: el Poder Judicial está secuestrado por intereses económicos y requiere legitimidad popular.
Pero para amplios sectores de la sociedad civil, abogados constitucionalistas y académicos, se trata de una jugada para subordinar la justicia al poder político.
“Es una regresión autoritaria. En lugar de fortalecer la carrera judicial, se apuesta por el clientelismo electoral”, afirma la jurista María Ampudia de la UNAM.
El Caribe Mexicano frente a la elección: entre el desinterés y el desconcierto
Bajísima penetración del tema en Quintana Roo y Yucatán
En estados como Quintana Roo, donde el foco mediático sigue centrado en el turismo, el Tren Maya y la violencia creciente en zonas urbanas, la elección de jueces apenas ha generado conversación pública.
En redes sociales y medios locales, el tema es prácticamente invisible. En Yucatán, si bien hay mayor interés político tradicional, predomina la incertidumbre.
Votar sin saber: la paradoja del empoderamiento
La paradoja es brutal: se otorga al ciudadano el poder de elegir a quienes no conoce. En la boleta aparecerán decenas de nombres sin rostro, sin trayectoria visible, sin contraste de ideas. El riesgo de convertir la elección en una tómbola es real. Más aún en regiones donde el voto corporativo o el clientelismo aún opera con fuerza.
¿Un modelo importado que no cuaja?
Estados Unidos, Bolivia y el espejismo democrático
Sus defensores citan ejemplos como Estados Unidos, donde algunos jueces son electos a nivel local. Pero olvidan que allá existen jurados, contrapesos institucionales y un sistema mediático capaz de fiscalizar.
En Bolivia, donde sí se instauró la elección por sufragio universal, la experiencia fue considerada un fracaso: bajísima participación, falta de información y politización del proceso.
“No hay paralelo útil. En México, esto solo beneficia a quien tiene el control del aparato de movilización electoral”, apunta el analista Carlos Bravo Regidor.
El precedente peligroso: elecciones amañadas en zonas cooptadas
En regiones del país donde el crimen organizado influye, como partes de Guerrero, Chiapas o Quintana Roo, hay precedentes de elecciones locales manipuladas. Introducir una elección judicial en este entorno puede agravar la vulnerabilidad institucional.
Abstencionismo consciente: una postura política válida
No votar como forma de resistencia
La decisión de no votar en esta elección judicial no es necesariamente apatía, sino una forma de protesta cívica. Quienes optan por el abstencionismo no niegan la importancia de un Poder Judicial fuerte, pero cuestionan la legitimidad del mecanismo.
Una participación baja como mensaje político
En democracia, la legitimidad también se mide por la participación. Si el porcentaje de votación es bajo, podría enviarse un mensaje claro de rechazo al modelo propuesto. Es un riesgo político para Morena, que ha impulsado la reforma sin un verdadero consenso social.
La desaparición de contrapesos: el trasfondo autoritario
Poder Judicial independiente: última barrera
Desde Venezuela hasta Hungría, los regímenes con tintes autoritarios han comenzado sus ofensivas capturando al Poder Judicial. México, advierten especialistas, no es la excepción. La reforma puede debilitar el único contrapeso que no depende de elecciones periódicas.
Consecuencias locales: justicia condicionada en el sur
En el sureste mexicano, donde la marginación histórica ha debilitado el acceso a la justicia, una judicatura politizada puede ser devastadora. Fallos a modo, manipulación de amparos y sentencias con sesgo partidista podrían ser moneda corriente.
¿Y ahora qué? Escenarios post-electorales
Alta participación, alta captura
Si la participación es alta, pero mayoritariamente inducida por estructuras gubernamentales o intereses oscuros, se consolida la subordinación del Poder Judicial al Ejecutivo. Es el peor escenario posible para la independencia judicial.
Baja participación, crisis de legitimidad
Si la participación es baja, como en Bolivia, puede abrirse la puerta para replantear la reforma. Pero también puede usarse como argumento para reforzar el control político, bajo la narrativa de que “el pueblo ya decidió”.
El silencio también vota
La elección de jueces por voto popular, lejos de empoderar al ciudadano, puede abrir la puerta a una democracia de baja intensidad, donde el ritual electoral sustituye al verdadero ejercicio del poder ciudadano.
En este contexto, no votar no es rendirse: puede ser una forma de resistencia lúcida. En el Caribe Mexicano, donde el Estado de derecho ya se tambalea en muchas áreas, esta elección plantea una decisión profundamente ética: ¿participar o rechazar el juego?.