Tensión máxima en el Caribe. Un avión del alto mando venezolano realizó un movimiento inusual hacia la frontera con Brasil, desatando rumores de una posible huida. Este incidente ocurrió justo cuando el presidente estadounidense Donald Trump endureció su advertencia sobre el espacio aéreo venezolano, llevando a Caracas a buscar apoyo urgente en la OPEP.
La maniobra inusual de la aeronave VIP sancionada
La escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un punto crítico con la revelación de un movimiento aéreo que disparó las alertas internacionales. Según informó CNN Brasil, una aeronave utilizada frecuentemente por el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, voló de Caracas hasta la frontera con Brasil en una maniobra calificada como inusual y estratégica.
La aeronave involucrada es un Airbus A-319, matrícula YV2984, operado por la aerolínea estatal Conviasa. ADSB Exchange, plataforma que monitorea en tiempo real los datos de seguimiento de vuelos, la describe como un “avión VIP del gobierno”. Este es el mismo aparato que Nicolás Maduro utilizó en su última visita oficial a Brasilia en mayo de 2023.
El vuelo partió de la capital venezolana con destino a Santa Elena de Uairén, una población ubicada a menos de 10 kilómetros de la frontera con el estado brasileño de Roraima, específicamente en el municipio de Paracaima.Datos clave registrados por ADSB Exchange:
- El trayecto duró poco más de 12 minutos desde el punto de entrada fronterizo.
- Tras aterrizar, la aeronave regresó rápidamente a las cercanías de Caracas.
El movimiento generó alarma internacional, ya que esta aeronave ha sido sancionada por Estados Unidos desde marzo de 2020, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Esta sanción implica que el avión podría ser incautado si ingresa a territorio estadounidense o a países aliados.
El reporte del vuelo avivó versiones sobre una posible salida o huida del mandatario venezolano en medio de la presión militar estadounidense. No obstante, CNN Brasil aclaró que no existe evidencia que confirme que Maduro viajara a bordo, ni se ha emitido información oficial que respalde esa versión. Fuentes militares consultadas por el analista internacional Lourival Sant’Anna indicaron que Nicolás Maduro no ha intentado comunicarse con las autoridades brasileñas.
Cerco aéreo de Washington: «cerrado en su totalidad»
El movimiento aéreo sospechoso se produjo justo cuando la presión de Washington contra Caracas volvió a intensificarse. Este sábado 29 de noviembre, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que el espacio aéreo “sobre y alrededor de Venezuela deberá permanecer cerrado en su totalidad”.
Esta advertencia se emitió una semana después de que Washington emitiera una alerta aérea por el incremento de la actividad militar en la zona. El despliegue de Estados Unidos incluye buques destructores, aviones de combate, miles de efectivos y el portaaviones más grande del mundo, en un operativo antinarcóticos en el Caribe que comenzó en agosto. Venezuela asegura que las maniobras pretenden, en realidad, derrocar a Maduro.
La respuesta militar y diplomática venezolana
La reacción del régimen venezolano fue inmediata. La Cancillería denunció la advertencia de Trump como una “amenaza colonialista” y la calificó como un “acto hostil, unilateral y arbitrario”. Caracas sostiene que esta declaración viola el Derecho Internacional y forma parte de una “política de agresión permanente” con supuestas intenciones coloniales en América Latina y el Caribe.
En un comunicado, el gobierno de Maduro afirmó contundentemente: “Ninguna autoridad ajena a la institucionalidad venezolana tiene facultad para interferir, bloquear o condicionar el uso del espacio aéreo nacional”. El régimen pidió a la ONU y a otros organismos multilaterales «rechazar con firmeza esta agresión inmoral» que, según dijo, atenta contra la soberanía venezolana.
Cabe señalar que, tras la advertencia de Estados Unidos, se reportó que el dictador Nicolás Maduro ordenó un plan especial para el retorno de venezolanos extranjeros.
Venezuela busca apoyo en la opep y rusia
La tensión diplomática se extendió al sector energético. El domingo 30 de noviembre de 2025, el presidente Nicolás Maduro envió una carta a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pidiendo ayuda para detener la «agresión» de Estados Unidos.
La misiva fue leída por la vicepresidenta Delcy Rodríguez durante la segunda conferencia ministerial 2025 de la alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudita y en la que también participa Rusia.Puntos centrales de la carta a la OPEP+:
- Maduro advierte que Estados Unidos pretende derrocarlo y apoderarse de las reservas petroleras más grandes del mundo.
- Señaló que está «en grave peligro la estabilidad de la producción petrolera venezolana y el mercado mundial”.
- Esperaba contar con los mejores esfuerzos de la alianza para «contribuir a detener esta agresión» que amenaza seriamente los equilibrios del mercado energético internacional.
El impacto en las rutas aéreas internacionales
La alerta aérea emitida por Washington la semana pasada tuvo consecuencias directas en la conectividad aérea. Seis aerolíneas suspendieron sus conexiones con Venezuela. Este domingo, la agencia de viajes rusa Pegas Touristik, que volaba con frecuencia a la isla de Nueva Esparta (norte), también acató la alerta estadounidense y suspendió sus vuelos.
A pesar de las suspensiones, el país sudamericano mantiene, por ahora, sus dos rutas hacia Rusia, principal aliado del chavismo, con la aerolínea estatal Conviasa. Desde 2021, Venezuela y Rusia han firmado convenios turísticos que han permitido a Nueva Esparta recibir a miles de turistas rusos, que contribuyen con la economía de la isla, principalmente dependiente del turismo.
La concatenación de un vuelo inexplicable de una aeronave sancionada y la contundente advertencia de Donald Trump sobre el espacio aéreo venezolano, seguida por la desesperada petición de Caracas a la OPEP y la suspensión de vuelos internacionales, subraya un punto de inflexión en la crisis regional. ¿La administración de Trump está realmente preparando una intervención o es esta presión un preludio para un cerco total que busque asfixiar la logística de un régimen que Washington considera ilegítimo?









