Cuando Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977) escribió Matate, amor en 2011, ni siquiera pensaba en publicarla; era un «acto gratuito» y una simple necesidad. Años después, la cruda exploración de la maternidad y el aislamiento que destapó tabúes se convirtió en Die My Love, una película protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, bajo la producción de Martin Scorsese y dirección de la escocesa Lynne Ramsay.
Ariana Harwicz: Escribir un «diario de guerra» en el campo
La novela, publicada originalmente en 2012 y traducida a varios idiomas, surgió de una profunda experiencia personal de la autora. En 2011, Harwicz había ido a vivir al campo con un bebé de pocos meses. Este contexto fue clave para la estructura y el tono del libro.
La autora describió este periodo como una «bomba atómica» debido al contraste entre su vida anterior en la ciudad y la soledad del aislamiento. Escribió Matate, amor en los momentos en que el bebé dormía, lo que explica la estructura de capítulos breves. Ella misma definió el proceso como escribir un «diario de guerra», inmersa en los efectos físicos, mentales y emocionales del parto.
El lado B de la maternidad: rechazo y angustia
La novela se sumerge en la mente de una madre primeriza que vive en un lugar remoto. El nuevo bebé desencadena en ella una espiral de desesperación, ira y deseo de morir que la lleva al punto de enloquecer. Harwicz se detiene en grandes tabúes que la sociedad tiende a romantizar:
- El rechazo al hijo: La protagonista atraviesa un péndulo constante entre el amor y el rechazo hacia su bebé, una experiencia que, según Harwicz, ocurre a muchas mujeres aunque al poner la luz en ella parezca una «película de terror».
- Violencia intrafamiliar: La autora argentina exploró los «grises» de este tema, buscando pintar el arco completo de la experiencia materna, que incluye la violencia y el abandono.
- La amenaza de muerte: Harwicz sintetizó su visión de la maternidad con una frase contundente: «Es estar cuidando a alguien que sabemos que puede morir en cualquier momento. Y eso es muy tensionante.»
Desde el comienzo, el libro ha sido interpretado como una novela sobre la depresión posparto, e incluso, con diagnósticos añadidos de bipolaridad y esquizofrenia. Sin embargo, Harwicz puntualizó que ella buscó describir a una «madre normal que acaba de tener un hijo normal,» aunque luego se percató de que esa normalidad estaba «muy enloquecida.»
Deseo sexual y desequilibrio psíquico
La protagonista, en su descenso a la locura, ve cómo se le atraviesan constantemente el deseo sexual y los celos hacia su pareja. Harwicz señaló que la complejidad de la vida hace que el deseo sexual, los celos al amante o a la pareja, y la maternidad coexistan.
La autora no escribió la novela en un sentido reparador ni se agarró de ningún discurso sanador, sino que buscó describir un sujeto «desorientado socialmente» con un desequilibrio psíquico, hormonal y emocional, que por momentos se sentía «hombre, se sentía vieja, se sentía de otro siglo.»
Die My Love: La adaptación que expone la crisis matrimonial
La adaptación cinematográfica, titulada Die My Love y estrenada en cines el 6 de noviembre, es un drama psicológico donde la soledad transforma el género y el odio y el amor se entremezclan. Jennifer Lawrence y Robert Pattinson interpretan a Grace y Jackson, una pareja que se muda de Nueva York a una casa en Montana, un lugar remoto que contribuye a la sensación de encierro de la protagonista.
La identificación de las estrellas de Hollywood con el posparto
Jennifer Lawrence y Robert Pattinson compartieron con Excélsior su experiencia personal al abordar un filme tan devastador. Lawrence, quien tiene dos hijos con Cooke Maroney, y Pattinson, padre de una niña con Suki Waterhouse, se identificaron profundamente con los temas de la película.Jennifer Lawrence (Grace):
- Fue muy difícil para ella separar lo que haría en la vida real de lo que su personaje hacía.
- Para ella, el posparto es algo que «te aísla por completo,» haciendo que, sin importar dónde se esté, uno se sienta como un «extraterrestre».
- La actriz admitió que tener hijos lo cambia todo en su vida, influyendo en sus decisiones laborales y volviéndola «mucho más sensible,» lo que ha cambiado su creatividad para mejor.
Robert Pattinson (Jackson):
- Se sintió atraído por el personaje de Jackson porque es mucho más «normal» que otros roles que había interpretado, pero reflejaba algo universal.
- Jackson es el marido alejado, que ayuda a la falta de comunicación con su «normalidad que incomoda a cualquiera.»
- Jackson espera que la relación «vuelva a ser tan pura como era antes,» sin entender la irrupción del «intruso» (el bebé) o cómo manejar la enfermedad mental de su pareja.
- Pattinson confesó que tener a su bebita le dio mucha energía de inspiración y vigor en su trabajo.
La tensión psicológica y el poder de la actuación
La película ha sido elogiada por la crudeza con la que aborda la salud mental. La crítica Bety Lara de BuzzFeed Staff señaló que, aunque no tiene jumpscares ni escenas sangrientas, mantiene una «constante angustia» por esta mujer atrapada en un laberinto sin salida.
Lawrence ha sido particularmente alabada, incluso con proyecciones de una nominación al Oscar. Harwicz, la autora de la novela, declaró que la actuación de Lawrence y Robert Pattinson es de lo que más le gustó de la película.Detalles de la adaptación:
- Jennifer Lawrence lo hace «BRUTAL» al mostrarse «desnuda en una escena sexual sin filtro, sin prejuicio, sin edulcorante.»
- El personaje de Sissy Spacek (la madre de Jackson) fue clave, ya que es la única que se da cuenta de lo que le pasa a Grace, aunque tampoco puede ayudarla.
- Una escena incómoda de filmar fue la primera, donde Lawrence y Pattinson tuvieron que «atacarse como tigres» y hacerlo desnudos.
Para Harwicz, el hecho de que su libro, que empezó tan «pequeñito» con una traducción artesanal en Escocia, llegara a manos de Martin Scorsese y luego a una estrella icónica como Jennifer Lawrence, representa un «milagro.» Esto demuestra que escribir a veces es un «acto gratuito» que se convierte en algo grande, incluso en la gran industria mainstream de Hollywood.
La historia de Grace y Jackson, que parecería ser una comedia romántica por la ambientación, se transforma rápidamente. El marido le exige a ella que sea «cool» y «zen,» mientras ella está colapsada con pensamientos suicidas y desorientada socialmente. Él quiere protegerla, pero no la entiende, y viven en un constante «borde de la guerra civil.»
La maternidad brutalmente increíble, como la describe Lawrence, o la coexistencia del amor y el rechazo que pinta Harwicz, recuerdan que la ficción debe acercarse a la verdad compleja de la vida.










