Caracas despertó entre el estupor y la incertidumbre en las primeras horas del 3 de enero de 2026, luego del bombardeo perpetrado por fuerzas militares estadounidenses, un evento que marcó el punto más álgido de la crisis geopolítica en la región. El ataque militar Estados Unidos Venezuela 2026 no solo impactó infraestructura clave, sino que culminó con el secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, cuya captura había sido anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, el 3 de diciembre de 2026.
La división de Venezuela: miedo y movilización chavista
Tras los bombardeos, el país se encontró dividido entre la reacción oficialista y el pánico civil. Las calles de Caracas y otras ciudades amanecieron inicialmente vacías, con la población moviéndose con cautela o permaneciendo en casa, mientras los terminales de transporte se encontraban desiertos.
Conforme avanzó la mañana, se dibujaron dos realidades simultáneas en Venezuela:
- La movilización chavista: Multitudes de militantes del chavismo y simpatizantes del presidente Maduro se concentraron en las plazas Bolívar de cada ciudad. Estaban liderados por los gobernadores regionales y alcaldes locales, manifestando públicamente su rechazo a los ataques y a la agresión extranjera.
- El nerviosismo civil: Otra parte de la población, nerviosa, formaba largas filas a las puertas de automercados y farmacias, intentando adquirir víveres y medicamentos esenciales.
A pesar de lo ocurrido, el ambiente general se debatía entre un cauteloso silencio y la denuncia abierta de la agresión por parte de los simpatizantes del gobierno. Es notable que, a diferencia de lo que algunos esperaban, no se escuchó ni una celebración pública por lo sucedido en Venezuela.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que los organismos de seguridad llevaban a cabo patrullajes para constatar la situación en cada sector y garantizar la continuidad de los servicios públicos, como lo confirmó una patrulla policial observada en La Guaira.
Los objetivos militares rodeados de civiles
Aun cuando no se conocían saldos oficiales de víctimas, en redes y aplicaciones de mensajería circulaban mensajes que reportaban civiles muertos y heridos. Esto es relevante dado que los objetivos atacados por orden de Donald Trump estaban todos rodeados de zonas residenciales:
- El Fuerte Tiuna, en Caracas.
- La base aérea La Carlota, también en la capital.
- El puerto de La Guaira.
- La base aérea Libertador en Maracay.
- El aeródromo de Higuerote, en Miranda.
Reacción del gobierno bolivariano y la exigencia internacional
Pese a la sustracción ilegal de Nicolás Maduro, el gobierno bolivariano mantuvo el control total del país, demostrando que el poder permanece en manos de la Revolución Bolivariana.
La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se comunicó a través del canal de televisión del Estado para exigir a Estados Unidos una “fe de vida” de Maduro y la primera dama, Cilia Flores.
Por su parte, el canciller Yvan Gil mantuvo informada a la comunidad internacional, confirmando en redes sociales y medios la decisión de Venezuela de exigir a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otros organismos su acción inmediata para condenar y detener la agresión militar. Gil también hizo públicos los gestos de solidaridad recibidos desde otros países. De hecho, México emitió una firme condena al ataque de Estados Unidos.
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, quien fue el primero en dirigirse al país luego de los bombardeos, aseguró que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estaba desplegada en todo el territorio para garantizar la defensa frente al enemigo extranjero.
La injerencia energética y el respaldo regional a Donald Trump
El ataque no solo tuvo implicaciones políticas, sino también energéticas. El presidente estadounidense, Donald Trump, utilizó una conferencia de prensa para anunciar un mayor control de Estados Unidos sobre el crudo venezolano, asegurando que empresas de su país invertirán en el petróleo de Venezuela.
Mientras México condenaba la acción unilateral, otros líderes regionales respaldaron el ataque de Estados Unidos y el secuestro de Maduro.
- Argentina: El presidente Milei justificó la operación, declarando que significaba la caída del régimen de un dictador que venía “trampeando las elecciones”. Añadió que esto era positivo no solo para Venezuela sino para toda la región.
- Ecuador: El presidente Noboa escribió en X: «A todos los criminales narco chavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente».
Antes del mediodía, las acciones políticas a tomar por parte de la dirigencia venezolana no estaban completamente claras, pero la agenda internacional ya estaba marcada por el quiebre diplomático y militar que desató el ataque militar estadounidense.
La sustracción de un presidente constitucional en funciones y el respaldo explícito de naciones latinoamericanas plantean un precedente sumamente peligroso para la soberanía regional. ¿Qué implicaciones tendrá esta agresión directa en la estabilidad de los gobiernos de América Latina y en el futuro de la diplomacia internacional?









