La 68 edición de los premios Grammy, celebrada el 1 de febrero de 2026 en el estadio Crypto.com Arena de Los Ángeles, no solo confirmó el dominio de estrellas establecidas como Lady Gaga, sino que también reescribió la historia de la música latina en las categorías principales. La ceremonia se perfiló como un choque entre la vanguardia del pop y el rap más influyente, poniendo en la conversación a artistas que apuestan por proyectos conceptualmente ambiciosos.
La noche vio a Lady Gaga ganar el premio al mejor álbum pop vocal por su trabajo «Mayhem», mientras que la sorpresa la dio Lola Young al llevarse la mejor interpretación pop solista por «Messy». Además de los galardones, la atención se centró en los récords de nominaciones liderados por el rapero Kendrick Lamar, con nueve candidaturas, y el puertorriqueño Bad Bunny.
La noche de los ganadores pop: Gaga y la sorpresa de Lola Young
Aunque Lady Gaga era una de las grandes favoritas con siete candidaturas, su victoria en la categoría de mejor álbum pop vocal por «Mayhem» fue un pilar esperado que validó su regreso a un estilo más teatral.
Sin embargo, en el apartado de mejor pop solista, la Academia sorprendió al entregar el premio a Lola Young por su sencillo «Messy». Es notable que Young también estaba nominada en la categoría de mejor nueva artista, pero ese galardón fue finalmente otorgado a la británica Olivia Dean. Los resultados en las categorías pop mostraron una clara división entre la experiencia de una figura global como Gaga y el ascenso de nuevas voces en el panorama.
El impacto cultural y musical de Lady Gaga: De la alfombra roja al «Mayhem»
La presencia de Lady Gaga siempre trasciende lo musical, y la 68 edición de los Grammy fue la confirmación de su estatus como un ícono de la moda y la performance.
El retorno a la forma con «Mayhem»
El álbum «Mayhem» no solo le valió el premio a mejor álbum pop vocal, sino que, con sus siete candidaturas, marcó un hito importante: su regreso triunfal a la «era oscura». Este proyecto representa un auténtico retorno a la forma artística que la definió en sus inicios, fusionando música y una estética inquietante y atractiva.
Una Odile de alta costura en el Crypto.com Arena
Para su llegada a la alfombra roja, Lady Gaga impactó vestida como una Odile de la Alta Costura, transformándose en un cisne negro viviente. Optó por un espectacular vestido de sirena de plumas negras, una creación de la firma Matières Fécales. El diseño destacaba por una escultural cadera sobresaliente y una larga cola de tul negro.
Una estela de plumas se deslizaba por el cuello de la artista, llegando hasta su barbilla y creando un marcado contraste con su cabello y cejas, ambos rubios platinados. El llamativo look fue suficiente para dominar la alfombra roja, lo que le permitió prescindir de accesorios llamativos, con la única excepción de su anillo de compromiso con su prometido Michael Polansky. Esta elección estilística refuerza la reputación de la cantante de no ser ajena a los looks extravagantes en eventos de alto perfil, recordando sus icónicas apariciones anteriores con piezas de coche o el polémico vestido de carne.
Nominaciones históricas: Bad Bunny y el dominio de Kendrick Lamar
La lucha por las categorías reinas estuvo encabezada por el rapero californiano Kendrick Lamar, quien lideró la lista con un total de nueve nominaciones por su álbum «GNX». Su dominio en las candidaturas principales reafirma la vigencia del hip-hop en el panorama actual de la música estadounidense.
Sin embargo, el hito más significativo de la noche en términos de impacto global y tendencia lo protagonizó Bad Bunny. El puertorriqueño acumuló seis menciones y logró un registro inédito: se convirtió en el primer artista en competir en las tres categorías principales —álbum, canción y grabación del año— con un proyecto íntegramente en español, por «Debí Tirar Más Fotos».
Junto a estos pesos pesados, otras celebridades también captaron la atención en la alfombra roja, como es el caso de Grupo Frontera y Fuerza Regida, que optaron por llevar colores coordinados para la ceremonia.
La 68 edición de los Grammy demostró que la Academia está reconociendo la diversidad de lenguajes y géneros. Desde el triunfo de un álbum conceptual como «Mayhem», que marca un regreso a la complejidad artística de Lady Gaga, hasta la inclusión de Bad Bunny en el podio de las categorías más codiciadas con un trabajo completo en español. ¿Marca este hito la consolidación definitiva del idioma español en el centro cultural de la música global, o se trata de una excepción motivada por la calidad indiscutible del álbum «Debí Tirar Más Fotos»?









