En el corazón del desierto de Chihuahua, se ha gestado una de las historias de conservación más exitosas de América. Lo que comenzó hace 16 años con solo 23 ejemplares, hoy es una manada robusta de casi 500 bisontes. Esta notable bisonte americano recuperación México no solo salva a la especie, sino que redefine la salud de los ecosistemas de pastizal en el norte del país.
La consolidación de la Reserva de la Biosfera Janos
El bisonte americano, el mamífero terrestre más grande de América, estuvo al borde de la extinción en el siglo XIX, diezmado por la cacería de los colonos estadounidenses. Históricamente, se distribuía desde Canadá hasta la parte norte de México, habitando lo que hoy son los estados de Chihuahua, Coahuila y Sonora, y llegando ocasionalmente hasta Zacatecas y Durango.
Hoy, la clave de su resurgimiento está en la Reserva de la Biosfera Janos, ubicada en el noroeste del país, justo en los límites de Chihuahua con Sonora.
- Esta área natural protegida, que recibió su declaratoria en 2009, abarca en total 526 mil hectáreas (más de 5 mil kilómetros cuadrados).
- Además de ser un territorio crucial para el bisonte, es refugio para otras especies como el venado cola blanca, el perrito llanero, diversas aves de pastizal, aves acuáticas migratorias y el águila real.
El rancho El Uno: de pastoreo tradicional a conservación
Dentro de la reserva de Janos se localiza el rancho El Uno, una propiedad del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN). Este rancho, con una superficie de 18 mil 546 hectáreas, fue fundamental en la reintroducción de la especie.
Originalmente, El Uno servía como predio para el pastoreo de vacas y la explotación ganadera tradicional. Sin embargo, su destino cambió en 2005 cuando fue comprado por la fundación internacional The Nature Conservancy. Esta adquisición permitió una transición hacia actividades de ganadería regenerativa a la par de la conservación del bisonte.
El cambio de enfoque promovió:
- Prácticas de pastoreo rotacional planeado.
- Genética del ganado adaptada localmente.
- Restauración de hábitat para fauna silvestre y prevención de la erosión.
El rancho El Uno pasó en donación al FMCN en 2018 y es administrado por Cuenca Los Ojos dentro de la reserva Janos. Su mandato actual es mantener la reintroducción de la especie en los pastizales nativos y restaurar el papel ecológico de este gran mamífero en la zona.
Un crecimiento exponencial: de 23 a casi 500 bisontes
La población actual de bisonte americano en la Reserva de la Biosfera Janos y el rancho El Uno ha crecido notablemente en los últimos 16 años, pasando de una manada inicial de 23 ejemplares a una población estimada de entre 460 y 500.
El punto de partida de este logro se dio en 2009. Ese año, una manada genéticamente pura de 23 bisontes fue donada por Wind Cave National Park de Dakota del Sur, en Estados Unidos, al rancho El Uno.
Beneficios ecológicos irrefutables
La recuperación del bisonte americano es clave para la salud de los ecosistemas de pastizal. Sus hábitos y su gran tamaño ofrecen beneficios directos al medio ambiente:
- Mejoramiento del suelo y agua: Sus pisadas y hábitos de forraje mejoran la calidad del suelo y la infiltración de agua.
- Dispersión de semillas: Apoyan la dispersión de semillas de pastos nativos.
- Creación de microhábitats: Su presencia también beneficia a otras especies de fauna silvestre.
Estrategia nacional de distribución y monitoreo
El éxito en Chihuahua ha permitido que el proyecto de reintroducción tenga un alcance nacional. Como parte de esta expansión, se han realizado importantes traslados de ejemplares a otros estados del norte de México.
En 2025, se trasladaron 44 ejemplares desde la biosfera Janos a El Santuario, en Coahuila. Adicionalmente, se prepara el traslado de más animales al rancho Cuenca Los Ojos, en Sonora, previsto para 2026.
En un comunicado, Cuenca Los Ojos explicó que la integración de nuevas manadas forma parte de una estrategia nacional que busca fortalecer la protección de la especie, mejorar el monitoreo y manejo de las poblaciones existentes, evitar la sobrecarga de los pastizales y mantener su salud genética, así como transferir ejemplares a otros sitios adecuados para seguir su distribución en México.
Cierre Reflexivo: La expansión del bisonte americano, de 23 a casi 500 en menos de dos décadas, demuestra que la colaboración entre fundaciones, ganadería regenerativa y áreas naturales protegidas puede revertir siglos de daño. Si proyectos de esta magnitud logran restaurar el ecosistema de pastizal, ¿qué otros gigantes de la fauna mexicana podrían recuperar su territorio con estrategias similares y voluntad política?









