El precio de la cima: la confesión de Sabalenka tras el abierto de Australia 2026

Aryna Sabalenka analiza su dolorosa derrota en la final del Abierto de Australia 2026. Conoce la historia de resiliencia y las tragedias (padre, expareja Koltsov) que la moldearon hasta ser la número uno.
El precio de la cima: la confesión de Sabalenka tras el abierto de Australia 2026

Aryna Sabalenka, la número uno del mundo, enfrentó una nueva derrota dolorosa en una final de Grand Slam al caer contra Elena Rybakina en el Abierto de Australia de 2026. Aunque la bielorrusa se mostró visiblemente frustrada y «molesta consigo misma» tras el partido, este revés se suma a una carrera marcada por una resiliencia única.

La tenista de Minsk ha construido su dominio en la élite superando tragedias personales profundas, como la pérdida de su padre, Sergey Sabalenka, y la de su expareja, Konstantin Koltsov. Entender el camino que la llevó a la cima mundial y a acumular más de 45 millones de dólares en premios ayuda a contextualizar su reacción en Melbourne, donde sintió que, pese a dar su mejor esfuerzo, su agresividad no fue suficiente.

La autocrítica después de Melbourne: «Ella fue mejor»

Visiblemente dolida, Aryna Sabalenka salió de la Rod Laver Arena tras caer derrotada en el tercer set de la gran final del Abierto de Australia 2026. La número uno llegó a mandar por un cómodo 3-0 en el parcial definitivo en Melbourne, un hecho que, al final, intensificó su malestar.

Minutos después, en la rueda de prensa, la bielorrusa fue tan sincera como siempre, resumiendo la contienda con una frase lapidaria: «Ella fue mejor».

Sabalenka analizó los puntos clave del partido contra Elena Rybakina, señalando dónde sintió que su estrategia se desvaneció y admitiendo errores:

  • «Jugó un partido increíble, y yo me esforcé al máximo. Luché hasta el último punto. Tuve mis oportunidades.»
  • Sintió que falló un par de bolas clave, pero reconoció que así es el tenis. «Hoy pierdes, mañana ganas. Espero ser más ganadora que perdedora esta temporada. Espero y rezo por ello.»
  • Explicó que en el 0-3 del tercer set, Rybakina ya no tenía «nada que perder, así que intervino y jugó puntos increíbles», obligando a Sabalenka a reaccionar.

La frustración del quiebre y la agresividad

La razón principal por la que la bielorrusa se sintió «muy molesta» consigo misma fue que no pudo mantener su ventaja ni resistir la agresividad que Rybakina mostró en la pista.

Aryna confesó arrepentirse de una decisión táctica específica: «Quizás debería haber intentado ser más agresiva con mi saque, sabiendo que tenía un break y presionarla.» Calificó su desempeño como «quizás no tan inteligente por mi parte,» aunque insistió en que luchó y jugó «un gran tenis aquí en Australia.»

La intensidad del momento la llevó a bromear con los medios sobre su estado de ánimo, señalando la presión que ejerce sobre su entorno: «Hablaré con el equipo. Ahora intentan evitarme y escapar de mí porque ven que no es sano estar cerca de mí ahora mismo.»

El camino hacia la cima: luto y resistencia moldean a la número uno

La trayectoria de Aryna Sabalenka, nacida el 5 de mayo de 1998 en Minsk, no es solo una serie de estadísticas. Detrás de su tenis arrollador y su carácter «volcánico» se esconde un recorrido vital atravesado por pérdidas que han redefinido su concepto de victoria.

Su padre, Sergey Sabalenka, un exjugador profesional de hockey sobre hielo, la introdujo en el tenis. Él fue la persona que diseñó gran parte de su camino y soñaba con verla alcanzar el número uno del mundo. La estabilidad la aportó su madre, Yuliya, quien siempre ha representado la discreción necesaria para una carrera de este nivel.

El primer gran golpe emocional llegó en noviembre de 2019, cuando su padre falleció repentinamente a los 43 años a causa de una meningitis. Con solo 21 años, Sabalenka convirtió cada partido y cada título en una manera de honrar la promesa que le había hecho.

El impacto de las tragedias y la reconstrucción mental

Entre 2021 y 2022, Sabalenka atravesó una etapa de inestabilidad mental que se tradujo en serios problemas con su saque, conocida por la sucesión de dobles faltas que amenazaban su continuidad en la élite. En lugar de rendirse, ajustó su técnica y, sobre todo, trabajó su fortaleza psicológica para convertir su potencia natural en una herramienta letal y controlada.

Sin embargo, la tragedia volvió a irrumpir en su vida personal el 18 de marzo de 2024, con la muerte de su expareja, Konstantin Koltsov, exjugador de hockey y entrenador, a los 42 años. Koltsov, que había representado a Bielorrusia en dos Juegos Olímpicos, falleció en Miami. Las autoridades locales informaron de un «aparente suicidio» tras caer desde el balcón de un hotel en un supuesto estado de embriaguez.

Aunque Sabalenka confirmó que la pareja estaba separada en el momento del suceso, definió lo ocurrido como una «pérdida devastadora.»

Resultados y el cambio de mentalidad en la élite

Pese a los reveses personales, la bielorrusa ha logrado una transformación radical en su carrera. El resultado ha sido un impresionante palmarés que incluye más de veinte títulos individuales y, según la información disponible, triunfos consecutivos en el Open de Australia, además del US Open. Ha acumulado un patrimonio envidiable, superando los 45 millones de dólares en premios.

Fuera de la pista, su estabilidad se apoya en una red de soporte que incluye el entrenamiento de fuerza y el boxeo para canalizar la tensión. También mantiene una relación distendida con otros jugadores, como Carlos Alcaraz, con quien comparte fecha de nacimiento.

En el plano sentimental, desde 2024 inició una nueva etapa junto al empresario brasileño Georgios Frangulis, fundador de una exitosa firma internacional vinculada al açaí. Frangulis se ha convertido en un apoyo visible en los torneos.

Respecto a su evolución profesional, Sabalenka reconoce que ha perdido «la mayoría de las finales de Grand Slam que jugué,» pero insiste en que su mentalidad ha cambiado. En cuanto al nivel, las decisiones y la actitud, siente que ha mejorado mucho. «Seguía ahí, lista para luchar, sabía que no me la iba a dar fácilmente… Siento que voy por buen camino.»

La autocrítica de Sabalenka tras la final de 2026 demuestra un nivel de honestidad que no es común en el deporte de élite. La diferencia entre ser elogiada por la lucha o ser tachada de «no tan inteligente» por los errores no forzados sigue siendo la delgada línea que separa a la campeona de la subcampeona. La pregunta que queda para el resto de la temporada es si su innegable potencia y su profunda resiliencia emocional finalmente le permitirán superar ese último obstáculo mental que parece interponerse en sus grandes finales.

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