Un hallazgo sin precedentes en el norte de Arabia Saudita está reescribiendo la historia natural de la península. Científicos han descubierto restos de guepardos momificados en cuevas, algunos con más de 1,800 años de antigüedad, revelando poblaciones del felino que se creían desaparecidas hace siglos y abriendo la puerta a su posible reintroducción.
El descubrimiento inédito de Arar
Científicos, trabajando en el norte de Arabia Saudita, cerca de la ciudad de Arar, encontraron restos momificados de guepardos. Este descubrimiento aporta nuevas pistas cruciales sobre poblaciones del gran felino que se extinguieron en la región hace siglos.
Los restos recuperados en el sitio incluyen:
- Siete momias.
- Huesos pertenecientes a otros 54 ejemplares.
La datación de estos hallazgos varía ampliamente, oscilando desde unos 130 años hasta superar los mil 800 años de antigüedad.
¿Por qué la momificación natural?
Si bien la momificación suele estar asociada al antiguo Egipto y a procesos artificiales, también puede ocurrir de forma natural en ambientes extremos, como lo son el hielo de los glaciares, las arenas del desierto o los pantanos.
En este caso, los grandes felinos presentan características físicas de preservación que reflejan un proceso natural extremo:
- Ojos opacos.
- Extremidades encogidas.
- Aspecto reseco, «casi como cáscaras vacías».
Joan Madurell-Malapeira, investigadora de la Universidad de Florencia que no formó parte del estudio, reaccionó al hallazgo señalando: “Es algo que nunca había visto”.
El estudio, publicado el jueves 15 de enero de 2026 en la revista Communications Earth and Environment, indicó que los especialistas aún no tienen la certeza absoluta sobre cómo se produjo la momificación. No obstante, consideran que las condiciones secas y la temperatura estable dentro de las cuevas pudieron ser determinantes para evitar la descomposición de los cuerpos.
La hipótesis de las madrigueras
Tampoco se ha esclarecido completamente por qué tantos guepardos se encontraban concentrados en ese lugar específico. Una de las hipótesis manejadas por los investigadores sugiere que las cuevas funcionaron históricamente como madrigueras, utilizadas por las hembras para parir y criar a sus cachorros.
Este tipo de conservación es excepcionalmente raro para grandes mamíferos. Si bien se han documentado otros hallazgos notables, como la cría de tigre dientes de sable encontrada en Rusia, es poco común que un mamífero de gran tamaño se preserve en un estado tan completo. Para que esto suceda, no solo se requieren condiciones ambientales específicas, sino que también es crucial que los restos eviten ser devorados por carroñeros como las hienas o las aves.
La clave genética para el futuro
El hallazgo tiene implicaciones directas para la conservación de la especie. Los guepardos, que antes habitaron gran parte de África y vastas zonas de Asia, hoy sobreviven apenas en el 9 por ciento de su territorio original. En la península arábiga no se les ha visto en décadas, siendo la pérdida de hábitat, la caza sin control y la escasez de presas las principales causas de su desaparición.
Por primera vez en el caso de grandes felinos momificados de forma natural, los científicos lograron analizar el material genético de los restos. El análisis reveló similitudes genéticas con guepardos actuales tanto de Asia como del noroeste de África.
Los científicos subrayan que este dato podría ser fundamental para futuros proyectos de reintroducción de la especie en regiones donde ya no existe, usando la composición genética de estas antiguas poblaciones como guía para restaurar el ecosistema.









