La suspensión temporal de actividades aéreas en el Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, desató un conflicto de versiones entre las autoridades de México y Estados Unidos respecto a la causa real detrás de la emergencia de seguridad. Mientras que funcionarios estadounidenses aseguraron que la restricción se debió a la amenaza de drones operados por el crimen organizado, la respuesta del gobierno mexicano fue de total escepticismo.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este miércoles, 11 de febrero, que no existe «ninguna información de uso de drones en la frontera» con Estados Unidos. A pesar de la negativa, la mandataria confirmó que el gabinete de seguridad está investigando el incidente para tener claridad sobre lo ocurrido en el área limítrofe.
El contraste de versiones: ¿Amenaza neutralizada o especulación?
Las declaraciones de la presidenta Sheinbaum contrastan directamente con lo afirmado por un funcionario del lado estadounidense. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, aseguró que el vuelo de aeronaves no tripuladas, supuestamente controladas por un cartel, fue la razón que llevó a la suspensión temporal de la actividad aérea en El Paso. Duffy, sin embargo, intentó calmar la situación al señalar que la «amenaza» ya había sido «neutralizada».
Cuestionada sobre la interrupción de operaciones aéreas anunciada la noche del martes por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) por «razones de seguridad», la mandataria subrayó un punto clave para la soberanía mexicana: «El espacio aéreo mexicano no se cerró, se cerró el espacio aéreo de Texas».
La postura de México: Investigar y evitar la especulación
Sheinbaum explicó que su Gobierno recibió información que indicaba que las actividades aéreas ya habían sido restablecidas “con normalidad” por parte de las autoridades estadounidenses.
En este contexto, la presidenta fue enfática al señalar que no existen indicios oficiales hasta el momento que permitan vincular el cierre del espacio aéreo con el uso de aeronaves no tripuladas en la frontera común. A pesar de esto, el tema es revisado por las autoridades de seguridad mexicanas, buscando obtener detalles adicionales sobre el origen de la medida que adoptó la autoridad aeronáutica estadounidense.
La presidenta declaró: “Vamos a averiguar exactamente las causas de por qué lo cerraron”. Asimismo, hizo un llamado a la cautela: “No hay que especular, ¿no? Vamos a tener la información y mantener siempre lo que hemos mantenido, que es una comunicación permanente”. Sheinbaum reiteró que si la FAA o cualquier área del gobierno de Estados Unidos tuviera información relevante, esta debería compartirse a través de los canales institucionales.
Cronología del cierre y el impacto logístico
La restricción aérea implementada por la FAA generó una gran incertidumbre en la región fronteriza, afectando la movilidad de miles de personas.
- Inicio: La medida entró en vigor a las 23:30 hora local del martes (6:30 GMT del miércoles).
- Alcance Geográfico: El área restringida abarcaba un radio de 16 kilómetros alrededor de El Paso y de la vecina comunidad de Santa Teresa, que se encuentra en el estado de Nuevo México.
- Duración Programada: Inicialmente, se tenía previsto que la restricción se mantuviera hasta las 23:30 hora local del 20 de febrero (6:30 GMT del 21 de febrero).
- Reapertura: A pesar de la programación inicial, el espacio aéreo fue reabierto este miércoles, mucho antes de la fecha límite establecida.
El Aeropuerto Internacional de El Paso es un punto logístico importante en la región, ya que ofrece servicio directo a centros de conexiones clave como Los Ángeles, Denver, Houston y Atlanta. Según un informe mensual de actividad aérea, citado por el Times, alrededor de 3.5 millones de viajeros habían pasado por el aeropuerto hasta noviembre de 2025. Un cierre prolongado habría tenido implicaciones significativas en el flujo aéreo de la zona sur de Estados Unidos.
Este incidente deja ver una vez más la complejidad de la gestión fronteriza binacional. Cuando la comunicación institucional falla o las narrativas oficiales se contraponen de manera tan abierta, ¿qué tan sólida es realmente la coordinación de seguridad entre México y Washington, y hasta qué punto la especulación puede sustituir a la evidencia documentada?










