El misterio de 3I/ATLAS: ¿un cometa o un motor interestelar?

El objeto interestelar 3I/ATLAS muestra un "patrón de emisión controlado" y aceleración anómala. Expertos como Avi Loeb no descartan la hipótesis de un motor.
El misterio de 3I/ATLAS: ¿un cometa o un motor interestelar?

Desde que fue detectado en julio de 2025 por el sistema ATLAS, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha sido fuente de fascinación y escepticismo. Su órbita hiperbólica confirma su origen foráneo, pero son sus comportamientos atípicos los que reavivan el debate. Los expertos se preguntan si estamos ante un fenómeno natural extremo o ante algo más.

Las claves del objeto interestelar 3I/ATLAS

El objeto 3I/ATLAS ingresó al sistema solar con una trayectoria que confirma su naturaleza: una órbita hiperbólica. Esto implica que el objeto no está ligado gravitacionalmente al Sol y que inevitablemente volverá a salir hacia el espacio profundo.

El descubrimiento de 3I/ATLAS se realizó en julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile, y desde entonces, ha sido observado con una mezcla de fascinación, alarma y escepticismo por la comunidad científica internacional.

El intrigante patrón de emisión controlado

La anomalía más relevante que ha provocado la especulación es lo que algunos astrónomos, incluyendo a Avi Loeb, han denominado el «patrón de emisión controlado».

Esta expresión alude directamente a la distribución de la luz alrededor del cometa 3I/ATLAS. Los datos sugieren:

  • Una luminosidad concentrada y estable.
  • Una «coma central» compacta.
  • Un brillo muy uniforme.

A diferencia de los cometas típicos, que subliman hielo de forma caótica e irregular, expulsando gas y polvo libremente (lo que se asemeja a un «eructo» desordenado), 3I/ATLAS parecería emitir luz o energía con una simetría, regularidad y previsibilidad que sugiere control, de ahí el nombre de patrón controlado.

Aceleración no gravitacional: la segunda anomalía

La trayectoria de 3I/ATLAS presenta otra característica inusual: se detectó una aceleración adicional que no puede explicarse únicamente por la fuerza de gravedad. Esta «aceleración no gravitacional», detectada tras su paso cercano al Sol, alteró significativamente su rumbo.

Si bien la aceleración podría venir de la eyección de gas típica de cometas, los cálculos presentan serias dudas. Para que 3I/ATLAS generara ese impulso solo por sublimación, el objeto debería:

  • Perder una cantidad enorme de masa.
  • Producir una nube grande de gas o polvo tras el perihelio.

Según Avi Loeb, muchas observaciones recientes no han confirmado la presencia de una gran nube de gas o polvo. Por lo tanto, el mecanismo natural (sublimación) resulta improbable, lo que abre el camino a interpretaciones más especulativas, como una forma de propulsión anómala que lo esté impulsando.

Avi Loeb: “Un motor no puede ser descartado todavía”

La combinación de ambos hechos (una emisión de luz estable y una aceleración inexplicada) ha puesto en tela de juicio la hipótesis de que 3I/ATLAS sea un objeto natural atípico.

El científico Avi Loeb ha sido el más vocal al respecto, defendiendo que la evidencia obliga a los expertos a considerar todas las posibilidades. Loeb sostiene que “los datos exigen mantener abiertas todas las posibilidades: un motor no puede ser descartado todavía”.

El consenso astronómico y el modelo alternativo

La mayoría de la comunidad astronómica mantiene una postura más cautelosa, señalando que 3I/ATLAS es «muy probablemente un cometa natural».

Un estudio reciente sugiere que la aceleración observada puede explicarse con la eyección anisotrópica.

Jets localizados de CO/CO₂

Este modelo se basa en la expulsión de jets localizados de gas CO o CO₂ bajo condiciones físicas razonables. Este análisis predice que, con solo una fracción pequeña de área activa en su núcleo, sería posible reproducir tanto la magnitud como la dirección de la aceleración sin invocar mecanismos exóticos.

Para los autores de este último estudio, las imágenes de luminosidad (el mencionado patrón de emisión controlado) podría deberse a:

  • Geometrías específicas de la coma.
  • La orientación del cometa.
  • El tamaño y tipo de partículas expulsadas.
  • Efectos de la radiación solar.

Todas estas explicaciones evitan la necesidad de maquinaria interna.

El objeto 3I/ATLAS ha servido como una rara ventana a los límites de nuestro conocimiento astrofísico. Si se confirma que es un cometa natural, expandirá drásticamente nuestra comprensión sobre el comportamiento de los objetos interestelares en condiciones extremas. Pero si, en contraste, se llega a encontrar evidencia de un mecanismo no natural, la pregunta es ineludible: ¿Hemos captado una sonda interestelar, exigiendo que afirmaciones tan extraordinarias sean respaldadas por evidencias igualmente extraordinarias?

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