El lanzamiento de la Junta de Paz de Trump en Davos: ¿Riesgo para la ONU?

Donald Trump lanzó la Junta de Paz en Davos el 22 de enero de 2026. Analizamos su financiamiento ($1,000 millones), el rechazo de Francia y el riesgo para la ONU.
El lanzamiento de la Junta de Paz de Trump en Davos: ¿Riesgo para la ONU?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó la Junta de Paz el jueves 22 de enero de 2026, durante la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos. Aunque el objetivo inicial es estabilizar el frágil alto el fuego en Gaza, Trump proyecta que la Junta tendrá un papel mucho más amplio en la diplomacia global, lo que genera una preocupación evidente entre otras potencias mundiales por una posible rivalidad con la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Contexto global: ¿Un rival para la ONU?

La Junta de Paz, presidida por Donald Trump, fue diseñada inicialmente para consolidar la tregua en Medio Oriente. No obstante, Trump invitó a docenas de líderes mundiales a unirse, afirmando que quiere que este organismo aborde retos que superan el inestable alto el fuego de Gaza. Esta propuesta ha generado serios recelos de que el nuevo cuerpo pueda socavar el papel de la ONU como plataforma principal para la diplomacia y la resolución de conflictos a nivel mundial.

Trump, sin embargo, afirmó que la Junta operará en colaboración con las Naciones Unidas, aunque no dejó dudas sobre su ambición para el nuevo cuerpo. “Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente todo lo que queramos. Y lo haremos en colaboración con las Naciones Unidas”, declaró, añadiendo que la ONU posee un gran potencial que no ha sido explotado completamente.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó el doble propósito. Si bien el objetivo primario es garantizar el cumplimiento del plan de paz en Gaza, la Junta también podría «servir de ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo».

La posición de las potencias mundiales y el costo de la autoridad

Trump estableció una condición financiera clara para la membresía: los miembros permanentes deben contribuir a la financiación con un pago de mil millones de dólares cada uno.

El lanzamiento evidenció una división en la respuesta global, especialmente entre las cinco naciones con más poder de decisión sobre el derecho internacional (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU). Solo Estados Unidos ha confirmado su participación.

  • Rusia: El país dijo el miércoles tarde que estaba estudiando la propuesta. Su presidente, Vladimir Putin, afirmó que Moscú está dispuesto a pagar mil millones de dólares, pero especificó que usaría activos rusos congelados en Estados Unidos «para apoyar al pueblo palestino».
  • Francia: Se ha negado a unirse.
  • Reino Unido: Dijo el jueves que no se uniría «por el momento».
  • China: Aún no ha dicho si se unirá.

Por otro lado, potencias regionales de Medio Oriente como Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Qatar, así como países emergentes importantes como Indonesia, se han unido a la junta. También han confirmado su adhesión Israel, Argentina y Hungría, cuyos líderes son aliados cercanos de Trump y partidarios de su enfoque de la política exterior. Pocos de los países que se han inscrito son democracias.

El respaldo condicional de la ONU y los miembros clave

La creación de la Junta de Paz fue respaldada por una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como parte del plan de paz de Trump para Gaza. Rolando Gómez, portavoz de la ONU, dijo el jueves que la participación de la organización en la Junta solo se daría en ese contexto.

Trump, quien históricamente ha menospreciado a la ONU y otras instituciones de cooperación multilateral, comentó: “Las Naciones Unidas tienen un enorme potencial, y creo que la combinación de la Junta de Paz con el tipo de personas que tenemos aquí… podría ser algo muy, muy único para el mundo”.

Entre los miembros de la junta también se encuentran el secretario de Estado Marco Rubio, los negociadores estadunidenses para Gaza Jared Kushner y Steve Witkoff, y el ex primer ministro británico Tony Blair.

La realidad en Gaza: Un alto el fuego que fracasa

La necesidad urgente de esta Junta surge de la inestabilidad del alto el fuego en Gaza, acordado en octubre, que ha fallado durante meses. Israel y Hamás intercambian culpas por los repetidos estallidos de violencia que han resultado en la muerte de varios soldados israelíes y cientos de palestinos.

Ambas partes se acusan mutuamente de nuevas violaciones. Israel afirma que Hamás se ha demorado en devolver el último cadáver de un rehén, mientras que el movimiento armado palestino asegura que Israel ha seguido restringiendo la ayuda a Gaza, a pesar de la catástrofe humanitaria en curso. Cada parte rechaza las acusaciones de la otra.

La participación de Israel y las facciones palestinas

El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, aceptó una invitación de Trump para formar parte de la Junta. Las facciones palestinas han respaldado el plan de Trump y han dado su apoyo a un comité palestino de transición destinado a administrar la franja de Gaza bajo la supervisión de la Junta.

Aunque la primera fase de la tregua tropieza, la siguiente deberá abordar cuestiones mucho más difíciles a largo plazo que han obstaculizado negociaciones anteriores. Estas incluyen el desarme de Hamás, el control de la seguridad en Gaza y la posible retirada israelí.

El lanzamiento de la Junta de Paz pone de manifiesto la intención de Estados Unidos de reestructurar la diplomacia global a través de instituciones donde su influencia sea casi total. La pregunta ahora es si este nuevo organismo será capaz de lograr estabilidad en Medio Oriente sin la colaboración directa y total de potencias esenciales como China, Francia y Reino Unido.

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