El mapa geopolítico caribeño ha cambiado drásticamente tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. En este nuevo escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum directo a La Habana: negociar o enfrentar la ruina energética. Con la fuente de petróleo y dinero venezolano agotada, Cuba afronta su peor crisis desde el colapso soviético, mientras las presiones de Washington comienzan a impactar incluso en su nuevo proveedor: México.
El ultimátum de la Casa Blanca contra Cuba
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, instó vehementemente a las autoridades cubanas a «llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». Este llamado se produjo tras la captura de Nicolás Maduro el pasado fin de semana, un evento que, según Trump, significa el fin definitivo de los envíos de petróleo y dinero desde Caracas hacia la isla.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario fue categórico:
- «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!»
- El presidente Trump recalcó que la isla ha estado «viviendo durante años» gracias al dinero y el crudo venezolano.
- A cambio de estas «enormes cantidades de petróleo y dinero», Cuba proporcionaba «servicios de seguridad» o «servicios militares» a los «dos últimos dictadores venezolanos,» Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Además, Trump sugirió que el actual secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, de origen cubano, podría ser presidente de Cuba, respondiendo a una propuesta de un usuario de la red social X, Cliff Smith: «¡Me suena bien!».
La justificación tras la incursión en Caracas
El inquilino de la Casa Blanca argumentó que Venezuela ya no requiere la protección de los cubanos, a quienes calificó de «matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años».
Este argumento está directamente ligado a las bajas sufridas durante la operación estadounidense para deponer a Maduro.
- Trump afirmó que la mayoría de los agentes de seguridad cubanos que protegían a Maduro «están MUERTOS» tras el ataque estadounidense de la semana pasada en Caracas.
- La operación, bautizada como ‘Resolución Absoluta’, culminó el 3 de enero de 2026 con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
- El gobierno de La Habana reportó oficialmente que 32 de sus ciudadanos murieron durante el operativo. Todos eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o del Ministerio del Interior que cumplían misiones en Venezuela.
- El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, decretó dos días de duelo nacional y publicó un mensaje honrando a los «bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial».
Trump declaró que, a partir de ahora, Venezuela cuenta con «los Estados Unidos de América, con el Ejército más poderoso del mundo, de largo, para protegerlos, y los protegeremos».
El contexto de la crisis energética cubana
El anuncio de Trump se produce en un momento crítico para Cuba, que ya enfrentaba su peor crisis económica desde el colapso de la Unión Soviética en los años noventa. Históricamente, la isla ha dependido del petróleo venezolano para satisfacer sus necesidades energéticas.
La caída de un aliado vital
La dependencia de Cuba se aseguró en el año 2000 mediante un acuerdo con el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, donde el crudo se intercambiaba por el envío de médicos, maestros y otros profesionales. Sin embargo, los envíos ya venían en declive antes de la captura de Maduro:
- En 2021, Venezuela enviaba más de 100,000 barriles diarios, lo que cubría alrededor del 80% de las necesidades internas de Cuba.
- Para 2025, esta cifra había caído a apenas 16,000 barriles diarios, debido a la mala gestión de la industria petrolera venezolana y a las sanciones internacionales.
La escasez ha provocado cortes de electricidad diarios en la isla, exacerbados por el uso de desgastados generadores diésel de la era soviética.
El riesgo del vacío geopolítico y la presión sobre México
Ante la inminente pérdida de Venezuela, Cuba ha buscado activamente nuevos proveedores de crudo.
- Recientemente, el petrolero Ocean Mariner llegó a La Habana con 85,000 barriles de crudo procedente de México, según Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas.
- La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reconoció esta semana que, ante la crisis venezolana, «evidentemente México se vuelve un proveedor importante» de la isla.
- Pemex, a través de su subsidiaria Gasolinas Bienestar, exportó 17,200 barriles diarios de crudo a Cuba en los primeros nueve meses de 2025, con un valor de 400 millones de dólares.
El experto en seguridad nacional Raúl Benítez Manaut advirtió que el anuncio de Trump es una alerta de que Washington «va a empezar a presionar muchísimo al gobierno de México porque corte el abastecimiento de petróleo a Cuba».
Por su parte, el economista cubano Pavel Vidal advirtió que, «sin Venezuela como aliado, el país corre el riesgo de quedar en una especie de vacío geopolítico, con un aislamiento financiero mucho mayor, con consecuencias sociales inimaginables».
Mientras tanto, la presidenta interina de Venezuela y ministra de Energía, Delcy Rodríguez, enfrenta la presión de cooperar con Washington, con la amenaza de Trump de un destino «peor que el de Maduro» si no colabora con la estabilización del país. Trump ya había pronosticado que el régimen cubano «está a punto de caer» debido a la pérdida del apoyo venezolano.
El ultimátum de la Casa Blanca no solo certifica el fin de una alianza ideológica de dos décadas, sino que también reconfigura dramáticamente el equilibrio de poder en la región, poniendo a prueba la resistencia del régimen de La Habana y la soberanía energética de sus nuevos socios comerciales. ¿Podrá Cuba sobrevivir al aislamiento total, o se verá forzada a ceder ante la presión de Estados Unidos?









