Un golpe severo a la credibilidad del deporte universitario. Fiscales federales en Filadelfia acusaron a 20 personas, incluidos 15 ex jugadores de basquetbol, de orquestar un plan de apuestas para manipular juegos. La investigación revela la sofisticación del esquema de sobornos que aviva el debate sobre el amaño de partidos ncaa y sus implicaciones transnacionales.
La acusación federal: un esquema de sobornos a gran escala
Fiscales federales en Filadelfia acusaron este jueves, 15 de enero de 2026, a un total de 20 personas, incluidos 15 ex jugadores de baloncesto universitario. Los cargos, presentados ante un tribunal federal, se enfocan en lo que las autoridades describieron como un plan de apuestas estructurado para manipular los juegos de la National Collegiate Athletic Association (NCAA) y la Asociación China de Baloncesto.
Los cargos principales presentados en la acusación de 70 páginas incluyen el fraude electrónico, reflejando la sistematicidad de la operación.
En el centro del esquema se encuentra el pago de sobornos. Las autoridades indicaron que los arregladores reclutaron a los jugadores universitarios con «pagos de sobornos» que, generalmente, se encontraban en un rango monetario de 10 mil a 30 mil dólares por juego.
Los actores clave en el esquema de manipulación
De la totalidad de los acusados, 15 de ellos jugaron baloncesto para escuelas pertenecientes a la División 1 de la NCAA y lo hicieron tan recientemente como durante la temporada 2024-25.
Los otros cinco acusados fueron formalmente identificados por las autoridades como los arregladores responsables de operar el esquema. Este grupo diverso de facilitadores incluye:
- Dos hombres que, según los fiscales, trabajaron en el entrenamiento y desarrollo de jugadores de baloncesto.
- Un individuo que era entrenador y ex entrenador.
- Un ex jugador de la NCAA.
- Dos personas descritas como jugadores, influenciadores y handicappers deportivos.
El contexto legal y la normalización del juego
La acusación masiva se produce en un entorno de crecientes preocupaciones sobre la integridad deportiva, exacerbadas desde 2018. En ese año, la Corte Suprema anuló una prohibición federal sobre la práctica de las apuestas deportivas, lo que llevó a que diversos estados comenzaran a legalizar esta actividad en grados variados.
El aumento de la actividad de juego ha sido notable, con los ingresos por juegos de azar superando los 11 mil millones de dólares durante los primeros tres cuartos del año pasado, de acuerdo con la Asociación Americana de Juegos. Esta cifra representa un incremento superior al 13 por ciento respecto al año anterior, según el mismo grupo.
Precedentes de investigación y las normas de la ncaa
Esta reciente acusación federal sigue a una serie de investigaciones que han expuesto la fragilidad ética del deporte universitario.
- Las investigaciones previas ya llevaron a que al menos 10 jugadores recibieran prohibiciones de por vida este año por realizar apuestas que, en ocasiones, involucraban a sus propios equipos y sus propias actuaciones.
- La NCAA, por su parte, ha reconocido que al menos 30 jugadores han sido investigados por diversas acusaciones de juego.
- En el baloncesto profesional, se produjo un «extenso derribo federal» el año pasado, donde más de 30 personas también fueron acusadas por operaciones de juego ilegales vinculadas a ese sector.
En cuanto a la normativa interna, la NCAA mantiene una postura estricta: no permite que sus atletas o el personal apuesten por los juegos universitarios. Si bien la organización permitió brevemente a los estudiantes atletas apostar en deportes profesionales durante el año pasado, revirtió esta decisión en noviembre, enfatizando las dificultades para controlar el juego en un entorno legalizado.
El crecimiento exponencial de las apuestas legales desde 2018 ha creado un caldo de cultivo para la corrupción que ahora se manifiesta de forma masiva en el deporte de élite. La reciente acusación, que involucra a la NCAA y a la Asociación China de Baloncesto, demuestra que la manipulación y el fraude electrónico trascienden fronteras y niveles deportivos. ¿Hasta qué punto es viable la integridad del deporte universitario frente a flujos de capital ilícito tan vastos que ofrecen hasta 30 mil dólares por partido manipulado?









