El fenómeno de «Luna llena» de 3I/ATLAS y la hipótesis tecnológica de Avi Loeb

3I/ATLAS alcanzó su máximo brillo en enero de 2026, reabriendo el debate sobre tecnología alienígena. Analizamos las anomalías (mini-jets, anti-cola) que sugieren Avi Loeb y la NASA.
El fenómeno de "Luna llena" de 3I/ATLAS y la hipótesis tecnológica de Avi Loeb

El objeto interestelar 3I/ATLAS protagonizó un evento único el 22 de enero de 2026, alcanzando su «fase de Luna llena». Esta alineación casi perfecta con la Tierra y el Sol, con un ángulo de desalineación ínfimo (calculado en solo 0.69 grados o 0.012 radianes), provocó un pico de brillo sin precedentes. Este fenómeno de oposición fue clave para estudiar su composición y comportamiento atípico, reavivando el debate en la comunidad científica sobre si sus anomalías fotométricas son resultado de procesos naturales o de tecnología avanzada, como sostiene el astrofísico Avi Loeb.

La alineación ha permitido obtener imágenes cruciales del Telescopio Espacial Hubble, confirmando un comportamiento óptico esperado, pero con matices que refuerzan la idea de que 3I/ATLAS no es un cometa ordinario.

La geometría rara: el pico de brillo por oposición

La llamada fase de «Luna llena» de 3I/ATLAS es una analogía utilizada por Avi Loeb para describir el momento en que el objeto es observado con su máximo brillo desde la Tierra. Este pico no implica que 3I/ATLAS emita luz propia, sino que se alinea casi directamente con el Sol y la Tierra.

En esta geometría, el ángulo de desalineación es tan pequeño que las partículas de polvo y gas reflejan la luz solar directamente hacia los observadores terrestres. Científicamente, este fenómeno es análogo al aumento de brillo por oposición que se observa en otros cuerpos del sistema solar, pero la precisión de 3I/ATLAS fue particularmente rara, con un ángulo inferior a un grado.

Según Loeb, esta geometría provoca un aumento repentino del brillo porque las partículas de polvo reflejan la luz solar de frente, eliminando las sombras internas y ocultando contrastes direccionales. Esto explica por qué las imágenes del Hubble, captadas con el instrumento WFC3 el 22 de enero de 2026, mostraron un núcleo extremadamente brillante rodeado por un halo difuso y casi circular, sin estructuras llamativas como las colas o los chorros observados en otras imágenes.

Características y composición del tercer visitante interestelar

3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar (ISO) descubierto hasta la fecha, después de ‘Oumuamua (1I) y 2I/Borisov. Su naturaleza interestelar se confirma porque su órbita no sigue una trayectoria cerrada alrededor del Sol, lo que significa que, una vez que abandone nuestro Sistema Solar, desaparecerá para siempre.

El objeto fue reportado por primera vez por el telescopio Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), ubicado en Río Hurtado, Chile, el 1 de julio de 2025.

Datos técnicos confirmados:

  • Tamaño del núcleo: El diámetro del núcleo es de al menos 440 metros, según las observaciones del Telescopio Espacial Hubble.
  • Velocidad: Viajaba a 221.000 kilómetros por hora cuando se descubrió dentro de la órbita de Júpiter. Su velocidad aumentó a 246.000 kilómetros por hora en su aproximación más cercana al Sol, impulsado por la gravedad solar.
  • Origen temporal: Los científicos estiman que el cometa se originó en un sistema planetario muy antiguo, incluso anterior a la formación de la Tierra y el Sol. Tom Statler, científico principal de la NASA para cuerpos pequeños del Sistema Solar, lo definió como «una ventana al pasado profundo».
  • Composición química anómala: Se ha detectado una proporción de dióxido de carbono a agua mayor de lo habitual en comparación con los cometas típicos de nuestro sistema, además de gas rico en níquel en contraste con el hierro.

El debate tecnológico: mini-jets, anti-cola y el autostop cósmico

Las investigaciones de Loeb y otros científicos señalan que el aumento de brillo por oposición ayuda a restringir modelos sobre el tamaño y la composición de las partículas expulsadas. Sin embargo, 3I/ATLAS presenta anomalías que reabren el debate sobre si podría tratarse de tecnología alienígena.

Anomalías detectadas:

  • Anti-cola atípica: 3I/ATLAS muestra un chorro de material que parece apuntar en dirección al Sol, en lugar de alejarse, como es usual en los cometas. Aunque esto puede explicarse por efectos de perspectiva y la dinámica del polvo, el fenómeno se combina con propiedades de polarización «sin precedentes», según Loeb.
  • Triple estructura de mini-jets: Se ha detectado un sistema simétrico de tres mini-jets que se mantuvo estable en 24 imágenes distintas del Hubble. Aunque la explicación estándar es que se trata de regiones activas que emiten gas y polvo al calentarse, su simetría y persistencia han llevado a Loeb a considerarla una posible firma tecnológica o un sistema de propulsión.
  • Duración de la alineación: A diferencia de las oposiciones cometarias típicas que duran horas, 3I/ATLAS mantuvo un ángulo de fase (${\alpha < 2}$ grados, el ángulo existente entre el eje Sol-Tierra y el eje Sol-3I/ATLAS) durante aproximadamente una semana, entre el 19 y el 26 de enero de 2026.

El escenario de las naves-colonia y la IA

El empresario científico Frank Laukien, colega de Loeb, ha ampliado la hipótesis tecnológica al escenario del «autostop interestelar». Plantea que civilizaciones avanzadas podrían modificar objetos interestelares (ISO) para convertirlos en naves-colonia.

Basado en la viabilidad de la fusión nuclear controlada, Laukien calcula que estas estructuras podrían albergar entre 10.000 y 100.000 seres biológicos. Utilizar el propio cometa o asteroide como casco, blindaje y depósito de recursos haría el viaje más económico que construir una megaestructura desde cero, permitiendo el tránsito entre estrellas durante cientos o miles de años.

Las motivaciones de estas misiones podrían ir más allá de la racionalidad económica, incluyendo la creación de «monumentos» pasivos, misiones misioneras, o la supervivencia de una civilización basada en IA, que requeriría sistemas de chips duraderos y métodos eficientes de refrigeración radiativa en el vacío.

Análisis de riesgo y la aproximación a Júpiter

La presencia de compuestos de cianuro en el material expulsado por 3I/ATLAS generó titulares alarmistas, pero Loeb ha sido claro en desmentir cualquier riesgo para la Tierra. La alta velocidad del objeto y la presión del viento solar aseguran que el material de la anti-cola siga trayectorias que no intersectan la órbita terrestre. El riesgo químico es infinitesimal, órdenes de magnitud por debajo de los niveles ya presentes por causas naturales e industriales.

La advertencia hipotética de colisión

Pese a la falta de riesgo real de impacto, la órbita de 3I/ATLAS ha sido utilizada como modelo para simular consecuencias catastróficas. La Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA clasifica como «Asteroides Potencialmente Peligrosos» (PHA) a los cuerpos que se acercan a menos de 7.5 millones de kilómetros de la Tierra y superan los 150 metros de diámetro.

Aunque 3I/ATLAS no cumple el criterio de proximidad (durante la alineación estuvo a 3.33 UA del Sol y 2.35 UA de la Tierra), la web Asteroid Launcher, creada por Neal Agarwal, simuló el impacto de un cuerpo de 440 metros en la Puerta del Sol de Madrid para ilustrar su potencial destructivo.Consecuencias de un impacto hipotético en Madrid:

  • Cráter: 3.8 kilómetros de diámetro y 439 metros de profundidad.
  • Vaporización inmediata: Barrios como Centro, Salamanca, Chamberí, Arganzuela y Retiro desaparecerían.
  • Energía liberada: 826 megatones de TNT, superior a todas las armas nucleares actuales combinadas.
  • Onda expansiva: Estruendo de 242 decibelios, causando la muerte de cientos de miles de personas.
  • Daño estructural: Colapso de edificios hasta los 41 kilómetros de distancia.
  • Viento: Velocidades de hasta 4 km por segundo, causando más de 1.7 millones de muertes por vendaval.
  • Terremoto: Un sismo de magnitud 6.4 que provocaría víctimas y colapsos adicionales.

Un evento de esta magnitud, aunque remotamente improbable, ocurre en promedio una vez cada 30.000 años.

El siguiente evento clave: la influencia de Júpiter

El evento de la «Luna llena» de enero de 2026 fue solo una estación en el viaje de 3I/ATLAS. El objeto seguirá alejándose del Sol y perdiendo brillo progresivamente.

Su siguiente punto de alto interés científico será su aproximación a Júpiter, prevista para alrededor del 16 de marzo de 2026. En esa fecha, 3I/ATLAS cruzará la región exterior, donde la intensa gravedad del planeta gigante podría influir en su trayectoria. Estos datos, combinados con las imágenes de oposición del Hubble, servirán como base para refinar los modelos de su origen y la dinámica del material que lo rodea, antes de que el objeto inicie su salida definitiva y desaparezca en la oscuridad interestelar.

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