En enero de 2026 se registró un hito preocupante para el sector agrícola mexicano: las importaciones de maíz alcanzaron un nivel sin precedentes para el primer mes del año. La cifra, cercana a los 2 millones de toneladas, no solo marca un salto del 24.7 por ciento respecto a 2025, sino que también evidencia un cambio en el patrón de consumo y abastecimiento externo que pone presión directa sobre el mercado interno.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señala que lo más llamativo es el explosivo aumento en las compras de maíz blanco, el cual se disparó casi 300 por ciento. Esta tendencia, impulsada principalmente por el grano de Estados Unidos, ha provocado que los productores del Bajío y Chihuahua enfrenten precios debilitados, mientras que la apreciación del tipo de cambio intensifica la competencia para el producto nacional.
Récord inédito: la presión del grano extranjero en 2026
Los datos oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) confirmaron el aumento histórico. En enero de 2026, el volumen total de las importaciones de maíz (tanto amarillo como blanco) se situó en un millón 970 mil toneladas. Este número representa un crecimiento significativo del 24.7 por ciento, si se compara con el millón 580 mil toneladas que se habían registrado en el mismo mes de 2025.
Este incremento puntual en la compra de maíz impulsó al alza las importaciones generales de otros granos y oleaginosas, que incluyen alimentos básicos como el trigo, arroz o frijol. El volumen total subió un 13.7 por ciento, pasando de 3 millones 350 mil toneladas en enero de 2025 a 3 millones 810 mil toneladas en el arranque del año en curso.
El factor crítico del maíz blanco se dispara casi 300%
El análisis detallado del GCMA revela dónde se concentra la mayor preocupación para el campo mexicano. En las importaciones de maíz blanco, el crecimiento fue de 292.9 por ciento.
Esto significa que las compras al extranjero de maíz blanco subieron de 28 mil a 110 mil toneladas de un año a otro. Este grano es adquirido casi en su totalidad de Estados Unidos.
Juan Carlos Anaya, director general del GCMA, comentó que este incremento está generando una “presión directa en el mercado interno” y coincide con volúmenes importantes que los agricultores del Bajío buscan comercializar. La situación es compleja para ellos, ya que enfrentan precios debilitados ante la fuerte competencia del grano importado.
Las desventajas para el productor local en el bajío y chihuahua
La presión no se limita al volumen. Anaya puntualizó que los agricultores, particularmente en Chihuahua, se encuentran en un entorno de desventaja económica que agrava el problema.
El tipo de cambio apreciado favorece que las importaciones sean más baratas para los compradores nacionales. Mientras tanto, los productores mexicanos deben lidiar con mayores costos y precios de referencia internacionales a la baja. Según el director del GCMA, esto evidencia un cambio sustancial en el patrón de abastecimiento externo del país.
El costo de la dependencia: valor de las importaciones
El valor monetario de estas compras al extranjero también creció de manera considerable. Los datos de la ANAM indican que las importaciones de maíz (amarillo y blanco) en enero de 2026 ascendieron a 403 millones de dólares. Esto representó un incremento del 15.8 por ciento frente a los 348 millones de dólares que se reportaron el año anterior.
Si se considera el total de granos y oleaginosas, el valor pasó de mil 92 millones de dólares a mil 186 millones de dólares, lo que se traduce en un alza del 8.6 por ciento.
Desempeño variable de otros granos
El GCMA también destacó movimientos importantes en otros productos básicos que sugieren una reconfiguración de la demanda industrial y forrajera en el país:
- Sorgo: Presentó el mayor dinamismo, con un volumen que se disparó 932 por ciento y en valor lo hizo en 891 por ciento. Esto sugiere una recomposición significativa en la demanda forrajera.
- Soya: Las importaciones crecieron 25.9 por ciento en volumen y 31.3 por ciento en valor, indicando una mayor demanda industrial.
- Arroz: Las compras al extranjero se dispararon 46 por ciento en volumen y 34 por ciento en valor.
- Trigo: Las importaciones mostraron una contracción de 9.1 por ciento en volumen y 12.3 por ciento en valor, consistente con un mercado más moderado en consumo y ajustes en inventarios.
- Frijol: Las importaciones continuaron con una caída, bajando 25.6 por ciento en volumen y 41.7 por ciento en valor. Este dato es consistente con una menor necesidad de compras externas ante una mayor oferta interna.
La tendencia de enero de 2026 no es solo una estadística, sino la manifestación de una política comercial que, impulsada por la fortaleza del tipo de cambio, ejerce una presión financiera insostenible sobre el productor local. La pregunta clave es si el país puede permitirse sacrificar la autosuficiencia en productos básicos, como el maíz blanco, por el beneficio económico momentáneo de las importaciones baratas provenientes de Estados Unidos.










