El 15 de diciembre de 2025, la necesidad de una victoria era desesperada para los Dallas Cowboys. Ante el avance de los Philadelphia Eagles, el duelo contra los Minnesota Vikings era vital para mantener vivas las esperanzas. Pero en un encuentro marcado por la ineficacia en la zona roja y los fallos de su pateador estrella, Dallas sufrió una dolorosa derrota que puso en jaque su camino a los playoffs.
Análisis de las fallas críticas que definieron el 34-26
La derrota de los Dallas Cowboys por 34-26 ante los Minnesota Vikings evidenció una preocupante incapacidad para traducir el dominio estadístico en puntos decisivos. Al igual que en la semana previa contra los Detroit Lions, la principal diferencia radicó en la conversión de oportunidades: los Cowboys se conformaron con goles de campo, mientras que los Vikings lograron llegar a la zona de anotación.
El desequilibrio fue notorio, a pesar de las métricas de dominio de Dallas:
- Ambos equipos sumaron puntos en seis posesiones.
- Dallas solo llegó dos veces a la zona de anotación.
- Los Vikings lo hicieron en cuatro ocasiones.
El equipo de la estrella solitaria superó a Minnesota en yardas totales (423 contra 327) y dominó el tiempo de posesión (32:36 a 27:24). Sin embargo, esa ventaja no se reflejó en el marcador final, dejando a la defensiva expuesta ante la precisión rival en los momentos cruciales.
La crisis del juego terrestre y los fallos de Brandon Aubrey
El desempeño del mariscal de campo, Dak Prescott, fue catalogado como «bueno, pero no excelente», al lanzar para 294 yardas sin conseguir ningún touchdown, registrando un rating de 84.8. Su objetivo principal fue CeeDee Lamb, quien se destacó con 111 yardas por recepción, la mayor cantidad del partido. En contraste, George Pickens fue un factor menor, sumando apenas 33 yardas.
El juego terrestre, aunque fue sólido en promedio —Javonte Williams promedió 6.1 yardas por acarreo camino a 91 yardas—, se vio limitado por circunstancias desafortunadas. La narrativa del partido cambió drásticamente cuando Williams, corredor de 1,000 yardas de los Cowboys, sufrió una lesión en el hombro durante la primera serie de anotación de Dallas, lo que lo obligó a permanecer en la banca durante el resto de la primera mitad. Cuando tomó ritmo en la segunda mitad, los Cowboys ya jugaban desde atrás y se vieron obligados a depender de su juego aéreo.
Además, las circunstancias se agravaron con el desempeño del pateador Brandon Aubrey, el «normalmente confiable», que falló un par de intentos largos de gol de campo. Sus dos fallos en una sola noche igualaron la cantidad total de yerros que había acumulado en toda la temporada antes de este duelo, incluyendo un crucial intento de 59 yardas.
El colapso defensivo ante la presión nula
La defensa de Dallas no logró imponerse al mariscal de campo de los Vikings, J.J. McCarthy. Pese a que McCarthy había mostrado dificultades esta temporada, la línea defensiva de los Cowboys simplemente no pudo ejercer mucha presión, sin conseguir capturas y registrando solo un golpe al quarterback en todo el partido.
Con tiempo para operar, McCarthy pudo desarmar la secundaria de Dallas, lanzando para 250 yardas y dos touchdowns, logrando un rating de 108.
Cronología de un marcador volátil
El partido comenzó con un golpe de suerte y eficacia para Dallas en el primer cuarto, cuando el safety Donovan Wilson desvió un pase que fue interceptado por el tackle defensivo Quinnen Williams, la segunda intercepción de su carrera.
Aprovechando la posición de campo en la yarda 35 de Minnesota, los Cowboys abrieron el marcador con una jugada de engaño que vio a Aubrey correr por el lado derecho para 6 yardas, lo que permitió avanzar hasta la zona de anotación. Javonte Williams consiguió el touchdown con una carrera de 1 yarda por el centro, poniendo a los locales arriba 7-0.
Desafortunadamente, fue en esa misma serie donde Williams sufrió la lesión.
El empate llegó rápidamente. Con Dallas despejando desde su propia zona de anotación, los Vikings obtuvieron buena posición de campo en la yarda 47, avanzando con un pase pantalla a Aaron Jones (18 yardas) más 15 adicionales por una penalización de «horse collar». McCarthy conectó con Jalen Nailor para un pase de touchdown de 20 yardas, empatando el encuentro 7-7.
Intercambio constante de golpes
Al inicio del segundo cuarto, Dallas recuperó la ventaja (14-7). Prescott inició el avance con un pase de 19 yardas a Ryan Flournoy y una conexión de 30 yardas con CeeDee Lamb, culminando con un touchdown de Malik Davis, su segundo de la temporada, con una carrera por el centro.
La respuesta de Minnesota fue inmediata. Los Vikings necesitaron 10 jugadas para recorrer 75 yardas, destacando un bombazo de 58 yardas a Jordan Addison, quien superó al cornerback Caelen Carson. McCarthy engañó a la defensa y entró caminando desde la yarda 1, empatando el partido a 14-14.
El cierre de la primera mitad estuvo marcado por la primera falla de Aubrey, en un intento de 51 yardas. Minnesota sumó tres puntos con un gol de campo de 29 yardas. Sin embargo, con 1:48 restante, Prescott y compañía avanzaron hasta la yarda 19 de Minnesota, donde el pateador Aubrey acertó un intento de 37 yardas para empatar el partido al descanso, 17-17.
Los goles de campo que no bastaron
El tercer cuarto vio el regreso de Williams a la alineación, aunque el fullback Hunter Luepke no volvió tras sufrir una conmoción cerebral. Los Cowboys continuaron la tendencia de sumar puntos, pero se quedaron cortos en la zona roja. Aubrey conectó dos goles de campo consecutivos:
- Uno de 26 yardas, destacada por una recepción a una mano de Luke Schoonmaker para 29 yardas (20-17).
- Otro de 41 yardas, tras avances de 30 yardas de Lamb y 21 yardas de Williams (23-17).
Esta ventaja de seis puntos fue rápidamente neutralizada. Los Vikings realizaron una serie de 73 yardas donde McCarthy completó pases de 29, 23 y 10 yardas. El fullback C.J. Ham anotó su primer touchdown de la temporada, devolviendo la ventaja a Minnesota 24-23.
El fallo final y la sentencia de la derrota Cowboys Vikings 2025
Al comenzar el último cuarto, el golpe decisivo llegó con el segundo fallo de Aubrey, en un intento crucial de 59 yardas. Inmediatamente, los Vikings capitalizaron el campo corto (51 yardas en cinco jugadas) para anotar otro touchdown. McCarthy completó 4 de 4 pases en la serie, incluyendo el envío de 4 yardas a Jalen Nailor.
La situación se tornó desesperada: Los Cowboys fallaron una conversión clave en cuarto y 7 en la yarda 45 de Minnesota. La situación empeoró aún más cuando Quinnen Williams tuvo que abandonar el partido en la siguiente posesión de los Vikings debido a una conmoción cerebral. Cuando Minnesota convirtió su propio cuarto y 1 y avanzó a territorio de Dallas, el partido estaba prácticamente decidido.
Un último gol de campo de 53 yardas del pateador de los Vikings, Will Reichard, selló la victoria visitante. Aunque Aubrey agregó un gol de campo de 41 yardas con 23 segundos restantes, fue demasiado poco y demasiado tarde, ya que el intento de patada corta posterior de los Cowboys fue recuperado por Minnesota, sellando el 34-26 final.
Esta derrota coloca a los Dallas Cowboys ante una «tarea enorme, por decir lo menos»: necesitan ganar sus tres partidos restantes y, simultáneamente, que los Philadelphia Eagles pierdan los tres suyos para siquiera aspirar a ganar el NFC Este y asegurar un lugar en los playoffs. ¿Podrá la franquicia superar la ineficacia en momentos críticos y la fragilidad defensiva demostrada en Minnesota para lograr el milagro que ahora necesitan?









