El saldo total de la cartera de crédito al consumo otorgado por la banca comercial mexicana alcanzó 1 billón 875 mil millones de pesos en diciembre de 2025, reflejando un incremento anual del 7.9%, según datos del Banco de México (BdeM). Este crecimiento estuvo liderado por el financiamiento para la compra de automóviles, que registró un avance del 14.5%, aunque las tarjetas de crédito mantienen el mayor saldo total de la cartera.
Análisis macro: el desempeño del crédito y la cautela marginal
El saldo vigente de la cartera de crédito al consumo privado cerró 2025 con una expansión anual notable, situándose en 1 billón 875 mil millones de pesos. Si bien este avance del 7.9 por ciento anual (diciembre 2025 frente a diciembre 2024) es positivo, el ritmo de crecimiento mostró una ligera desaceleración respecto al 8.0 por ciento registrado a tasa anual en noviembre de 2025.
Este dato, difundido el 30 de enero de 2026 por el Banco de México (BdeM) y recopilado por Alejandro Alegría, subraya una dinámica mixta dentro del financiamiento bancario. Aunque la tendencia general es al alza, la leve moderación en el ritmo total de expansión sugiere la necesidad de observar con detalle el comportamiento de los subsegmentos de la deuda.
Desempeño sectorial: la polarización del consumo
El análisis de los Agregados Monetarios del BdeM revela una clara diferenciación en el desempeño de los componentes del crédito al consumo. Mientras el segmento de tarjetas de crédito sigue concentrando la mayor cantidad de recursos, el mayor impulso se encontró en la financiación de bienes duraderos, impulsado directamente por la compra de automóviles.
Dinamismo y estancamiento en la deuda
El crédito otorgado a través de tarjetas de crédito alcanzó 684 mil millones de pesos en diciembre de 2025, lo que representó un incremento anual del 7.2 por ciento. No obstante, este segmento presentó un matiz crítico: en una comparación mensual, el saldo se contrajo 11.7 por ciento frente a los 696 mil millones de pesos reportados en noviembre de 2025. Esta contracción de un mes a otro es un indicio de posible cautela o una liquidación estacional de deuda.
En contraste, el financiamiento para la adquisición de bienes duraderos cerró el año con 398 mil millones de pesos, marcando un sólido aumento del 13.3 por ciento anual.
El motor de este crecimiento fue el crédito automotriz, que se ubicó en 353 mil millones de pesos en el último mes de 2025. Su avance del 14.5 por ciento lo posicionó como el subcomponente más dinámico de la cartera de consumo.
Otros segmentos también mostraron aumentos, aunque con crecimientos más modestos:
| Segmento de Crédito | Saldo (Diciembre 2025) | Crecimiento Anual (vs. Dic 2024) | | :— | :— | :— | | Créditos personales | 278 mil millones de pesos | 8.0 por ciento | | Crédito de nómina | 423 mil millones de pesos | 4.9 por ciento |
Contexto económico ampliado y perspectivas
El crédito a la vivienda, aunque no forma parte del consumo directo, sirve como un indicador clave de la confianza y capacidad de endeudamiento a largo plazo. En este ámbito, el saldo total otorgado por la banca privada fue de 1 billón 409 mil millones de pesos, pero solo mostró un avance del 1.5 por ciento en comparación con diciembre del año anterior. La marcada diferencia entre el crecimiento del crédito al consumo (7.9%) y el de vivienda (1.5%) sugiere una priorización del gasto inmediato sobre la inversión patrimonial.
Este desempeño se enmarca en un cierre de año económico que, según declaraciones de Claudia Sheinbaum, demostró una fuerte solidez a pesar de los malos augurios de opositores. La exjefa de gobierno destacó que el repunte general fue impulsado principalmente por el desempeño del sector servicios y el turismo.
Mirando hacia adelante, las perspectivas de crecimiento crediticio se mantienen robustas. La calificadora Moody’s ha estimado que el crédito de la banca crecerá más que el Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, señalando una expectativa de expansión continua del apalancamiento en el país. Este pronóstico, sin embargo, requerirá una vigilancia constante sobre la calidad de la cartera, especialmente si el segmento principal de tarjetas sigue mostrando volatilidad intermensual como la observada al cierre de 2025.









