Un objeto interestelar, el cometa 3I/ATLAS, viaja a 200.000 kilómetros por hora (60 km por segundo), desconcertando a la ciencia. Con una cola que desafía las leyes de la física y una composición nunca antes vista, este visitante estelar ha revivido un debate radical: ¿es el 3I/ATLAS una cápsula del tiempo cósmica o, como sugiere el astrofísico Avi Loeb, una posible creación tecnológica no humana?
La trayectoria anómala de un visitante de otra estrella
El cometa 3I/ATLAS es el tercer visitante interestelar detectado en la historia astronómica terrestre. Su entrada a nuestro vecindario cósmico comenzó el 1 de julio de 2025, cuando un telescopio del proyecto ATLAS instalado en Chile detectó una luz débil con un movimiento distinto al de los cuerpos comunes del Sistema Solar.
Este paso abrió un capítulo inesperado en la astronomía: la llegada de un objeto que algunos describen como una cápsula del tiempo de los orígenes de la galaxia y que otros, con mayor audacia, califican como una creación tecnológica. El 29 de octubre de 2025, el cometa alcanzó su perihelio (punto más cercano al Sol), a unos 210 millones de kilómetros de distancia.
Los astrónomos se preparan para observarlo con una amplia red de telescopios y sondas espaciales de acá a diciembre, cuando el cometa alcance su punto más cercano a nuestro planeta.
El objeto que desafía la física
El cometa 3I/ATLAS no solo es de origen extrasolar, sino que sus características parecen contradecir la dinámica conocida de los cuerpos helados. A diferencia de los cometas conocidos, inicialmente presentó una anti-cola, una corriente de gas y polvo orientada hacia el Sol, en lugar de en sentido contrario.
Las observaciones del Telescopio Óptico Nórdico de España confirmaron que el cometa posteriormente desarrolló una cola convencional tras su misteriosa anti-cola inicial. Instrumentos del Observatorio Gemini Sur en Cerro Pachón, Chile, también revelaron una coma brillante y una cola cada vez más extensa, evidenciando que el objeto se activaba con fuerza cerca del Sol.
Otras anomalías detectadas son:
- Composición química inédita: La anti-cola contenía dióxido de carbono, agua, trazas de cianuro y una aleación de níquel jamás vista en la naturaleza, pero utilizada en procesos de fabricación humana.
- Emisiones inusuales: Las imágenes más recientes muestran que el cometa emite gases en proporciones anómalas: abundante dióxido de carbono y menos agua de la esperada.
- Calentamiento interno: Se detectó una liberación de vapor de agua a distancias donde el hielo debería permanecer sólido, sugiriendo un mecanismo de calentamiento interno o una superficie compuesta por materiales desconocidos.
- Polarización extrema: Refleja la luz con una polarización extrema, un patrón que no se había registrado antes.
La hipótesis de Avi Loeb: ¿Una nave espacial alienígena?
Las características anómalas del cometa llevaron al astrofísico de Harvard Avi Loeb a postular hipótesis que dividen a la comunidad científica. Loeb, reconocido por su trabajo en el proyecto Galileo y su asociación con teorías disruptivas, sugirió que la anti-cola podría representar un mecanismo de “empuje de frenado”.
Según el astrónomo, el 3I/ATLAS podría ser una nave espacial alienígena que está desacelerando. Argumentó que, una vez completado el frenado, esto daría lugar a la cola convencional observada posteriormente. Loeb ha catalogado esta transición como un evento tipo “cisne negro”, completamente inesperado para la astronomía.
Junto a sus colegas Adam Hibberd y Adam Crowl, Loeb ha sido contundente: “El objeto ha mostrado varias características anómalas y presentamos la hipótesis de que pueda tener origen tecnológico y posiblemente hostil”.
Esta no es la primera vez que Loeb se coloca en el centro del debate. En 2019, propuso que ‘Oumuamua, el primer objeto interestelar detectado, pudo haber sido una sonda artificial.
La cápsula del tiempo de 10.000 millones de años
Dejando de lado las teorías audaces, el 3I/ATLAS mide aproximadamente 20 kilómetros de diámetro, lo que lo convierte en el cuerpo interestelar más grande jamás observado. Lo insólito es que, de ser natural, los científicos indican que debería existir un número mayor de objetos similares y más pequeños que lo acompañaran, pero no se ha detectado ninguno.
Los expertos estiman que el cometa tiene alrededor de 10.000 millones de años, haciéndolo más del doble de antiguo que nuestro Sistema Solar. Se habría formado en las primeras etapas de la Vía Láctea, en un entorno químico muy distinto al actual, actuando como una auténtica cápsula del tiempo cósmica. Analizar su composición, hecha de hielo, polvo y gases inalterados durante eones, podría revelar información crucial sobre las condiciones físicas y químicas del universo primitivo.
El seguimiento global
La baja inclinación retrógrada de la órbita del cometa —casi perfecta respecto al plano de los planetas— fue señalada por Loeb como una ventaja para una «Inteligencia Extraterrestre (IET)» que busca acceder a nuestro planeta.
Su trayectoria es hiperbólica, lo que confirma que el 3I/ATLAS no volverá al Sistema Solar. Antes de perderse en la oscuridad, se acercará a Marte, a Venus y finalmente pasará por la constelación de Leo.
- Observaciones en la órbita de Marte: Durante las últimas semanas, las sondas Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA) observaron el cometa a unos 30 millones de kilómetros del planeta rojo.
- Imágenes de alta resolución: La NASA, a través de la cámara HiRISE, captó imágenes de alta resolución cuando pasó a 12 millones de millas de Marte, aunque los resultados aún no se han publicado debido al cierre del gobierno estadounidense. Este silencio administrativo ha alimentado teorías de encubrimiento en redes sociales.
- Alerta oficial: A pesar de las controversias, la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) incorporó al 3I/ATLAS a su lista oficial de objetos a seguir, destacando que, si bien no representa una amenaza, ofrece una «gran oportunidad» científica.
La aproximación más cercana del 3I/ATLAS a la Tierra ocurrirá el 19 de diciembre, a unos 270 millones de kilómetros. Su brillo varía, cambiando de tonos azulados a un blanco intenso en cuestión de días. Los astrónomos lo han descrito como “el visitante imposible”, cuya metamorfosis luminosa y rarezas lo convierten en un objeto de referencia para los próximos años.
El paso del cometa 3I/ATLAS es más que un fenómeno astronómico; es un desafío a la comprensión humana del cosmos. Estos cuerpos errantes, sean reliquias inalteradas del nacimiento de la galaxia o, como se especula, tecnología sofisticada lanzada desde otra estrella, son mensajes en una botella que continúan poniendo a prueba la imaginación y la humildad de la ciencia.









