Horas después de su histórica presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX, el artista puertorriqueño Bad Bunny eliminó por completo su rastro digital en Instagram. La cuenta de la superestrella latina, seguida por más de 50 millones de usuarios —con cifras que varían entre los 51, 52 y 53 millones—, amaneció vacía el lunes 9 de febrero de 2026, sin ninguna explicación pública, desatando de inmediato una oleada de especulaciones.
El movimiento, que incluyó borrar todas las publicaciones, retirar su foto de perfil y dejar de seguir a todas las cuentas, no es solo un capricho mediático. Para el analista, este gesto es la continuación directa de la narrativa política y cultural que Benito Antonio Martínez Ocasio construyó meticulosamente en el escenario del Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y que culminó con críticas durísimas por parte de figuras como Donald Trump.
El patrón: una estrategia probada de marketing transmedia
La desaparición temporal de las redes sociales por parte de Bad Bunny no es inédita, sino que forma parte de un ciclo promocional bien definido que ha antecedido a sus proyectos más importantes. Este patrón, repetido a lo largo de los años, convierte la pausa digital en un preludio de lanzamientos de gran envergadura.
Hay al menos tres precedentes claros de esta táctica:
- 2022: Aplicó la misma maniobra antes de presentar Un verano sin ti, el álbum que se convirtió en el disco en español más exitoso de la historia.
- Comienzos de 2023: Puso su cuenta en privado después de anunciar un descanso de la vida pública. Solo regresó semanas antes de su actuación en el festival Coachella, en abril de ese año, con nuevos proyectos bajo el brazo.
- 2026 (Actual): El vaciado ocurre inmediatamente después de su actuación más politizada, lo que sugiere que la acción va más allá del simple lanzamiento comercial.
La única pista que quedó en su biografía fue un enlace directo a su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Este disco no es menor en su trayectoria, ya que le valió tres premios Grammy, incluido el de Álbum del Año, consolidándolo como uno de los artistas más influyentes del momento. Además, de acuerdo con dpa, fue reconocido como el artista más escuchado del mundo en Spotify, aunque al momento de los hechos ocupaba el octavo lugar en el ranking global.
El show del Super Bowl que detonó el debate
La presentación del domingo 8 de febrero de 2026, ante más de 100 millones de espectadores (algunas estimaciones apuntan a que fue el más visto de la historia, con 135 millones), fue un hito. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino en solitario en protagonizar el concierto-espectáculo del intermedio, interpretando casi todo el show en español.
El espectáculo fue concebido como una «carta de amor visual a Puerto Rico» y estuvo cargado de simbolismos latinos y de comunidad:
- Puesta en escena: El campo de juego se transformó en un mosaico vibrante de escenas cotidianas puertorriqueñas. Esto incluyó caminar entre campos de caña de azúcar, atravesar una feria callejera boricua e incorporar La Casita, la icónica casa rosa tradicional.
- Mensaje de Unidad: El show exhibió banderas de distintos países del continente americano en un claro mensaje de unidad dirigido a la población latina.
- Colaboraciones: La presentación contó con las apariciones sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin, así como de otros invitados en el escenario, entre ellos Cardi B y Pedro Pascal.
- Momentos Virales: Uno de los segmentos más comentados fue la inclusión de una boda real celebrada en pleno campo de juego, una escena que rápidamente se volvió viral. También generó conversación la aparición de un menor, aunque se aclaró que el niño que participó fue el actor infantil Lincoln Fox y no Liam Ramos, cuya liberación de un centro de detención en Texas había sido noticia en enero.
El mensaje político en el corazón de California
La elección del Levi’s Stadium en Santa Clara, California, como sede para una celebración de la cultura latina, adquirió una dimensión irónica dada la coyuntura de 2026. California estaba atravesando uno de los episodios más intensos de aplicación de la ley migratoria en décadas, con arrestos por inmigración en San Diego que, según las fuentes, se habían disparado en un 1.500% en comparación con el año anterior.
La carga política del artista no es nueva. En 2019 interrumpió su gira para unirse a las protestas que pedían la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, y en 2020 visibilizó el asesinato de Alexa, una mujer trans puertorriqueña, en The Tonight Show.
Esta narrativa continuó en el Super Bowl. Aunque el espectáculo evitó referencias políticas directas, la actuación giró en torno a comunidad, pertenencia y la postura crítica de Bad Bunny frente a la política migratoria estadounidense. El álbum Debí Tirar Más Fotos, al que refiere el enlace en Instagram, ha sido descrito como «un grito de resistencia» para los puertorriqueños y aborda temas como la gentrificación en canciones como Lo que le pasó a Hawaii.
La tensión se intensificó con declaraciones previas. En octubre de 2025, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró en un podcast conservador que ICE estaría «por todas partes» en el Super Bowl, afirmando que «solo deberían asistir estadounidenses respetuosos de la ley». Esta situación alimentó el temor previo del artista de que «el maldito ICE pudiera estar afuera» de sus conciertos. El cierre de su actuación en el estadio fue un mensaje luminoso en inglés que rezaba: «The only thing more powerful than hate is love» (Lo único más poderoso que el odio es el amor).
Reacción y crítica oficial
Como era de esperarse, la actuación, cargada de simbolismo, generó reacciones polarizadas. El expresidente estadounidense Donald Trump criticó duramente el espectáculo a través de un mensaje publicado en Truth Social.
Trump calificó el show como «uno de los peores» y «absolutamente terrible», afirmando que «nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, sobre todo para los niños pequeños». El exmandatario fue aún más duro al tachar la actuación de «bofetada a nuestro país».
Las declaraciones del expresidente se sumaron al debate en redes sociales y medios sobre el alcance cultural del espectáculo, el uso del idioma español en un evento de alcance global y el rol de los artistas latinos en los escenarios principales de Estados Unidos. La eliminación de Instagram, que ocurre en medio de este torbellino, confirma que cada plataforma utilizada por Bad Bunny —el álbum, el escenario, la red social— es un capítulo de una historia sobre identidad latina que trasciende lo meramente comercial.
La pregunta que queda flotando es si este borrado, además de ser el remate de la polémica, es también el inicio oficial de la gira ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour’, que se llevará a cabo entre enero y julio e incluye países como Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile, Australia, Japón y España. ¿Será que el artista se prepara para desvelar nuevos detalles de su proyecto transmedia, o simplemente necesita un respiro tras haber puesto la identidad latina bajo el foco mundial?










