Las torrenciales lluvias de octubre de 2025 no solo cobraron 22 vidas en Hidalgo, sino que desnudaron la incapacidad de gestión postdesastre. A tres meses de la tragedia, pobladores de Chapula, en Tianguistengo, se ven obligados a regresar a sus viviendas, declaradas zona inhabitable, ante el vacío de información sobre su reubicación. Los damnificados Chapula Hidalgo enfrentan un riesgo latente de derrumbes.
El retorno al peligro: la decisión de Chapula
Familias de la comunidad de Chapula, en el municipio de Tianguistengo, han optado por regresar a sus hogares para realizar labores de limpieza y restablecerse en ellos, a pesar de que las viviendas se encuentran en una zona declarada oficialmente inhabitable después de las lluvias torrenciales de octubre.
Gustavo Vivanco, representante de los afectados, explicó que esta decisión se tomó ante la falta de información por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno sobre cuándo y dónde serán reubicados.
«Les da pena seguir en otra casa y se regresaron a Chapula a pesar de que se declaró inhabitable porque no se les da opción de dónde vivir», comentó Vivanco.
- Se estima que entre 150 y 170 personas han retornado a la comunidad.
- Vivanco aseguró que Chapula no se encuentra acordonada ni existe supervisión para evitar que la gente vuelva a los inmuebles.
- A tres meses de lo sucedido, nadie les ha proporcionado detalles claros sobre las acciones a seguir.
La cifra del desamparo: 250 familias sin censo en Tianguistengo
La crisis se agrava con la exclusión de cientos de familias de los programas de apoyo. En Tianguistengo, 250 familias no fueron censadas para recibir los apoyos del gobierno federal.
Vivanco señaló que esto se debió a que muchas personas perdieron documentos esenciales como identificaciones o papeles de sus propiedades, o no se encontraban en su domicilio al momento del registro de damnificados.
La misma situación afecta a pobladores de otras demarcaciones de la zona otomí-tepehua, quienes en diciembre de 2025 acudieron a la delegación de Bienestar en la entidad, pero aún no han sido atendidos. «Hay 500 (habitantes) que no fueron considerados», sentenció el representante.
Riesgo inminente: familias en peligro de quedar enterradas
A solo 16 kilómetros de Tianguistengo, la situación en Zacualtipán es crítica. En este municipio, los habitantes no solo buscan ser incluidos en el censo, sino que también exigen ser reubicados.
«Hay 70 familias que están en riesgo de quedarse enterradas por un talud», afirmó Gustavo Vivanco.
Aunque los lugareños se resisten a perder su patrimonio, el temor a una nueva inundación es constante luego de que la zona fuera declarada de riesgo tras las fuertes precipitaciones de octubre pasado.
Testimonios: vivir entre el bordo y la incertidumbre
Yolanda Morales Hernández, quien reside en la colonia 11 de Abril, relató su experiencia. Su área de vivienda se ubica en las inmediaciones de un bordo, por lo que las autoridades estatales y federales le informaron a ella y a sus vecinos que serían reubicados.
Sin embargo, señaló que no se les ha informado a dónde serán trasladados ni el trámite que deben realizar para que les entreguen otra vivienda o un nuevo predio.
- Tras los daños que dejó el temporal entre el 8 y 10 de octubre de 2025, tuvo que acudir al albergue habilitado en el municipio.
- Solo podía quedarse en el refugio por las noches. Por las mañanas acudía a su casa para limpiarla y cocinar.
- Esta rutina duró solo dos meses, tras lo cual el albergue fue cerrado, obligándola a volver a habitar su vivienda pese al peligro.
Yolanda aseguró que, si bien su domicilio ya se había inundado antes, esta fue la ocasión más severa. Su mayor preocupación es que la casa de su madre, ubicada en una zona más alta a pocos metros de la suya, también resulte afectada en la siguiente temporada de lluvias.
El presidente municipal, el petista Amado Pérez Hernández, les dijo que es un área donde no se puede vivir, pero, según refirió Yolanda: «así de fácil no es posible salirse. Y nadie nos dice nada de la reubicación”.
Por su parte, Ricardo Sánchez Hernández, delegado de la colonia La Joya, afirmó que el alcalde les había prometido que antes de que terminara octubre les avisarían cuáles zonas eran consideradas de riesgo, pero el oficio no llegó hasta un mes después de las inundaciones. El delegado agregó que, aunque se les pidió abandonar sus casas por estar en áreas de peligro, muchos no lo hacen porque no tienen a dónde ir, y las autoridades no han proporcionado opciones.
La respuesta institucional: solo apoyo en especie para escuelas
Por otra parte, el secretario de Educación Pública de la entidad, Natividad Castrejón Valdez, informó que ya comenzó la entrega de material y equipamiento escolar en las comunidades perjudicadas por las precipitaciones de octubre. Esta acción se considera prioritaria para permitir la reanudación de actividades en diversos planteles dañados.
El funcionario explicó que la ayuda enviada hasta el momento consiste en apoyo en especie, proveniente tanto del ámbito estatal como federal, con el objetivo de cubrir las necesidades más urgentes. No se ha realizado una asignación directa de recursos económicos.
El material que ha estado llegando y que se ha repartido incluye:
- Computadoras.
- Mesas y bancos.
- Escritorios.
- Ventiladores, entre otros insumos.
En cuanto al diagnóstico general, Castrejón Valdez detalló que un total de 86 planteles educativos resultaron afectados por la vaguada monzónica. De estos, 14 sufrieron daños graves, 27 moderados y 45 leves. A la fecha de este reporte, aún existen dos escuelas a las que no se ha podido acceder debido a que los caminos permanecen inhabilitados.
La falta de coordinación institucional y la lenta respuesta burocrática han colocado a cientos de familias de Chapula y Zacualtipán en una encrucijada mortal: arriesgar la vida en un hogar declarado inhabitable o vivir en el limbo sin certeza de reubicación. Cuando el gobierno falla en la protección civil básica, ¿quién asume la responsabilidad política por la próxima tragedia anunciada?









