Dirección de arquitectura UNAM rechaza paro académico; huelga cumple 95 días

La huelga en la Facultad de Arquitectura de la UNAM cumple 95 días. Estudiantes denuncian que la directora Mónica Cejudo rechazó el cambio a "paro académico", exigiendo cese total de la protesta.
Dirección de arquitectura UNAM rechaza paro académico; huelga cumple 95 días

Al cumplirse 95 días de paro total en la Facultad de Arquitectura (FA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los estudiantes mantienen la protesta tras el rechazo de la Dirección a cambiar el estado a un “paro académico”. La directora Mónica Cejudo Collera argumentó la inexistencia legal de esta opción, insistiendo en la reanudación completa de clases y trámites, lo que mantiene el conflicto sin resolución.

La negociación de un “paro académico” rechazada

El paro total en la Facultad de Arquitectura de la UNAM se consolidó el 19 de enero de 2026, cumpliendo 95 días ininterrumpidos. Ante la proximidad del inicio del semestre 2026-2, los estudiantes habían buscado una vía intermedia para destrabar el conflicto y evitar mayor afectación administrativa.

Representantes de la asamblea estudiantil señalaron que, desde el pasado 11 de diciembre, se había acordado cambiar la protesta a un “paro académico”. Este formato buscaba mantener la suspensión de clases, mientras se reanudaban las actividades administrativas. El objetivo era fundamental: no afectar trámites vitales para la comunidad.

No obstante, la Dirección de la FA rechazó este acuerdo, que se había negociado apenas un día antes del periodo vacacional. Bajo el argumento de que legalmente no existe la opción de un «paro académico» y que todas las actividades, incluyendo las clases, debían reanudarse por completo, la directora Mónica Cejudo Collera se rehusó a dar cumplimiento a lo pactado.

Escalada del conflicto y resistencia estudiantil durante vacaciones

La negativa de las autoridades desencadenó una escalada en la confrontación. Tras la ruptura del acuerdo y la presión ejercida por la Dirección para levantar el paro con explicaciones calificadas por los estudiantes como “sin sustento”, la asamblea se vio obligada a mantener la ocupación de las instalaciones durante todo el periodo vacacional.

A pesar de lo complejo que fue permanecer en ese periodo y de la necesidad de establecer guardias, los estudiantes han sostenido la medida de fuerza. Denuncian que la Dirección no ha cumplido todas las demandas del pliego petitorio. Además, aseguran que, con el paso del tiempo, la respuesta institucional es «menos flexible», habiendo incurrido en faltas de respeto, “en amenazas, abuso de poder y reacciones agresivas”.

El 17 de enero, los inconformes llevaron a cabo un bloqueo sobre la Avenida Insurgentes al cruce con Eje 10, buscando visibilizar la situación y exigir el cumplimiento de su pliego petitorio.

Denuncias sobre intimidación y mesas de diálogo pendientes

Los alumnos en paro aseguran que en este tiempo han buscado entablar diálogos de manera respetuosa. Sin embargo, acusan a los representantes de la Dirección y la Rectoría de incurrir constantemente en intimidación, pues en vez de buscar acuerdos, “exigen” el levantamiento del paro.

A dos semanas de que inicie el semestre 2026-2, el cual no podría empezar con normalidad en esta facultad, los estudiantes demandan a las autoridades que se retomen urgentemente las mesas de trabajo que se habían fijado en noviembre del año pasado. De estas mesas, solo se concretaron cuatro, quedando tres sesiones pendientes ante la ruptura unilateral del diálogo.

Irregularidades en la encuesta interna

Adicionalmente, los estudiantes denunciaron que la encuesta aplicada por la Dirección entre el 13 y 15 de enero está viciada de origen. Afirmaron que durante las primeras seis horas de aplicación, personas ajenas a la comunidad de Arquitectura pudieron emitir su voto, por lo que desconocen la validez de los resultados obtenidos. Además, enfatizaron que dicho ejercicio tampoco fue avalado por el Consejo Técnico de la facultad.

La crítica al modelo de enseñanza y el caso de suicidio

Debido a estas diferencias y la falta de resolución, el semestre no ha podido concluir con normalidad. Los estudiantes señalan que, de fondo, es necesario cambiar el modelo de enseñanza basado en el «maltrato académico».

Explican que el abuso en la carga de trabajo se justifica bajo el pretexto de que la tecnología permite a los alumnos elaborar más planos arquitectónicos, manteniéndolos bajo presión y constante estrés. Los alumnos recordaron que este ambiente hostil fue, incluso, el detonante del suicidio de uno de los estudiantes el pasado 22 de septiembre.

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