Los enfrentamientos entre tifosis en Génova durante el partido Genoa-Inter han vuelto a dibujar escenas de guerrilla urbana, dejando un saldo de quince agentes de la Polizia di Stato heridos. La situación ha provocado una airada reacción de los sindicatos, que acusan directamente al Gobierno de priorizar las cuentas estatales por encima de la seguridad pública y el bienestar de sus operadores.
La batalla de Marassi: Quince agentes heridos y destrucción urbana
El enfrentamiento ocurrido en Marassi, Génova, en ocasión del partido Genoa-Inter, no solo reavivó las escenas de violencia que acompañan a las series A y menores, sino que también dejó graves consecuencias. El resultado fue devastador: vehículos incendiados, daños materiales cuantiosos y quince operadores de la Polizia di Stato que requirieron atención médica de urgencia.
Entre los lesionados, destaca un policía que fue impactado por una transenna (valla de seguridad), resultando con una lussazione scapolo-omerale y un pronóstico de veinte días. Si bien la cifra inicial fue de quince heridos, el balance podría agravarse, ya que los accertamenti medici siguen en curso. Mientras tanto, la Digos y la policía científica continúan investigando para identificar a los ultrás responsables de la devastación, que incluyó el lanzamiento de bombas de papel, fumogeni, botellas y vetrinas destrozadas.
El costo político de la violencia: La dura crítica del SIULP
Felice Romano, Segretario Generale del SIULP, el primer sindicato de los compartos de Seguridad, Defensa y Socorro Público, reaccionó contundentemente en una nota emitida en Roma el 15 de diciembre de 2025. Romano lamentó que la ola de violencia en los estadios siga siendo pagada por los policías y criticó a la clase política (a todo el arco político) por no impulsar una «stretta a livello normativo» inmediata.
El sindicato destaca que los problemas van más allá de los lesionados, afectando directamente la operatividad diaria:
- Reducción de personal: La baja de quince hombres en un solo incidente afecta gravemente los organigramas, que ya están «ridotti all’osso» (reducidos al hueso), lo que afecta la «máquina de la seguridad».
- Prioridad económica sobre seguridad: Romano señala que el Gobierno quiere «far quadrare i conti» (cuadrar las cuentas), pero que el coste de la seguridad lo paga solo la Polizia di Stato. Recientemente, el Gobierno respondió a las peticiones del SIULP diciendo que «soldi non ce ne sono» y que «prima vienen i conti dello Stato».
- Incumplimientos normativos: El SIULP exige garantías específicas que han sido olvidadas, como el «Decreto Forze di Polizia dimenticato» (crucial para la seguridad de todos), la falta de previdencia dedicada y los «straordinari non pagati» (horas extra no pagadas).
- Edad de jubilación: El sindicato enfatiza que lo único que les han aumentado es la edad pensionable.
Romano advierte que no se debe abusar del sentido del deber de cada operador de la Polizia di Stato, porque el vaso ya está «stracolmo», y quienes lo lamentan, junto con los policías, son los ciudadanos italianos que eligen a los Gobiernos en turno.
De ultras a terroristas: La frustración de Italia Celere
La frustración sindical fue compartida por Andrea Cecchini, del sindicato Italia Celere de la Polizia di Stato, quien calificó los hechos en el capoluogo ligure como «guerriglia». Cecchini señaló que, si bien estos incidentes suceden «in tutti gli Stati del mondo», en el resto de países, «los que hacen estas cosas vienen sbattuti in galera y pagan de tasca propria los daños que causan».
Cecchini fue severo en su reflexión:
> «En Italia estamos talmente tanto all’avanguardia que la brava gente non può più uscire di casa, l’Italia è stretta nella morsa de delinquenti y, a tutti gli effetti, terroristi…»
El sindicato recordó la voluntad política que existió para arginar a la mafia en el pasado, gracias a magistrados y fuerzas del Orden. Hoy, lamenta Cecchini, si intentan hacer su trabajo, «ci indagano».
Un equilibrio roto: Precedentes y el aumento de la tensión
La violencia de ultras no es ciertamente una novedad en Italia. En el pasado, estos episodios eran más frecuentes, pero las franjas más exacerbadas fueron aisladas y los dispositivos de seguridad y las penas fueron aumentadas, lo que parecía haber alcanzado un equilibrio. Sin embargo, los sucesos de Génova demuestran que «algo sembra nuovamente muoversi sotto le braci».
Ahora, se esperan los provvedimenti para las tifoseries. Se recuerda que recientemente se sancionó fuertemente a las de Pisa y Verona, las cuales fueron suspendidas por tres meses tras enfrentamientos en octubre. No obstante, esa suspensión fue revocada para la última partida de campeonato, y se resalta que los hechos verificados en Génova son considerados más graves que lo que había ocurrido a la sombra de la Torre de Pisa.
Cuando la política falla en proveer las herramientas y el financiamiento necesario, y a la vez permite un marco de impunidad percibida, los efectos no tardan en reflejarse en la calle y en el pronto soccorso. ¿Cuánto tiempo más podrá la Polizia di Stato seguir pagando el precio de la seguridad mientras el Gobierno solo se preocupa por cuadrar sus números?









