
El presidente municipal de Tulum, Diego Castañón, comienza a perfilarse como el tercero en discordia en la interna cuatroteísta rumbo a 2027, justo cuando la contienda amenazaba con polarizarse peligrosamente.
Hasta ahora, el escenario parecía definido entre dos extremos: uno que busca llegar directo desde Palacio Nacional, y otro que porta el estandarte de la continuidad, no solo de Morena, sino del bipartito gobernante.
Pero Castañón —como varios dentro de la 4T— entendió que una contienda interna no puede ser excluyente ni de élites. En medio de la polarización, el edil tulumnense ha defendido que la decisión en Morena no debe ser vertical, sino surgir de consensos reales.
Y estos consensos empiezan desde los liderazgos auténticos del Movimiento, y no desde la imposición.
Las decisiones de arriba hacia abajo ya no aplican.
Y si algo está dejando claro Diego Castañón, es que se puede competir sin rudeza, pero tejiendo fino.
¿Se convertirá en el caballo negro de la contienda?