A pesar de los complejos mecanismos financieros aplicados, la deuda Pemex 2025 con sus proveedores y contratistas ha escalado a un nivel sin precedentes. Al cierre del tercer trimestre, Petróleos Mexicanos (Pemex) registró un pasivo histórico de 517 mil 098 millones de pesos, una cifra que evidencia la crítica situación de liquidez de la empresa productiva del Estado.
El récord de la deuda de Petróleos Mexicanos
Los reportes enviados por la petrolera a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) confirmaron la tendencia alcista. La cifra de 517 mil 098 millones de pesos representó un incremento del 20 por ciento en comparación con los 430 mil millones de pesos que se habían reportado al cierre del primer semestre del año.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, aseguró que la empresa mantiene una coordinación activa con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y con la Secretaría de Energía (Sener) con el objetivo de gestionar y liquidar las obligaciones con proveedores y contratistas.
Pagos a proveedores en mínimos de cinco años
A pesar de los compromisos, la realidad operativa muestra un bajo nivel de dispersión de recursos. Durante la presentación de los estados resultados del tercer trimestre del año con inversionistas, Juan Carlos Carpio, director de finanzas de Pemex, señaló que, entre enero y septiembre, la empresa solo logró pagar 299 mil 768 millones de pesos a proveedores y contratistas.
Este monto de pagos se posicionó como el nivel más bajo para un periodo similar desde el año 2020. En este contexto de preocupación financiera:
- Meta de la actual administración: El director financiero de la petrolera expresó su expectativa de alcanzar la meta de realizar pagos a proveedores en menos de dos meses antes de que concluya la actual administración.
- Transparencia contable: Carpio defendió el manejo de la deuda, indicando que “la empresa realiza el registro contable de estas operaciones conforme a las normas internacionales de información financiera, asegurando transparencia y rigor en el reconocimiento de las obligaciones derivadas de bienes y servicios recibidos”.
La persistente crisis de liquidez y la magnitud de los pasivos plantean preguntas sobre la estabilidad financiera general del país, lo que enlaza con discusiones más amplias sobre la salud económica, como la que cuestiona si la creación de un Billete de 2 mil pesos es una mala señal para el bolsillo de los ciudadanos.
El plan de “borrón y cuenta nueva” de Pemex
El director general, Víctor Rodríguez Padilla, expuso recientemente la estrategia para abordar la crisis de deuda. Apenas el pasado 24 de octubre, durante su primera comparecencia del sexenio ante la Cámara de Diputados, el funcionario reveló la ambición de la petrolera:
> “Pemex busca un ‘borrón y cuenta nueva’ en 2026 respecto a su deuda con proveedores y contratistas”.
Para lograr este objetivo, la empresa está acelerando la dispersión de pagos y tiene un calendario agresivo para el cierre del año.
Aceleración de pagos programados
Rodríguez Padilla prevé liquidar al menos 180 mil millones de pesos antes de que concluya este año, detallando un esquema de pagos por fases:
- Se realizó una prueba piloto que implicó uno de los primeros pagos, de aproximadamente 26 mil millones de pesos.
- Pemex continuará realizando varias entregas de entre 30 mil y 40 mil millones de pesos.
- Para diciembre, se tiene programada la dispersión de 116 mil millones de pesos.
- La dispersión de pagos continuará durante enero y febrero del siguiente año.
La contabilidad de la deuda y el esquema Banobras
El saldo récord de 517 mil millones de pesos requiere una precisión contable. René Orozco, subdirector de contabilidad de Pemex, indicó que esta cifra “contempla todos los adeudos con proveedores vigentes a la fecha”.
Orozco fue enfático al aclarar que el esquema monetizado a través del vehículo financiero coordinado por Banobras no forma parte de este saldo, debido a que dichos convenios implican una reestructuración de plazos.
“Esto debido a que los convenios que se firmaron con nuestros proveedores incluyen, entre otros aspectos, la recalendarización de pagos a largo plazo más algún pago por recalendarización y esos se estarán presentando en el largo plazo, nuestros pasivos a largo plazo”, explicó Orozco.
La magnitud del adeudo histórico pone en entredicho la eficacia de los mecanismos de rescate financiero implementados y obliga a preguntar: ¿Es sostenible la operación de Pemex si la deuda con quienes la mantienen productiva sigue creciendo a ritmos superiores a la capacidad de pago?









