Un reciente informe presidencial de Donald Trump presenta una narrativa que diverge significativamente de la percepción mayoritaria, generando un escenario de «realidad no compartida» que impacta el discurso público y la cohesión social. Este fenómeno subraya la creciente polarización en la interpretación de los hechos y sus implicaciones políticas.
¿Cómo se construyen y difunden las narrativas políticas que desafían el consenso fáctico?
La construcción de narrativas políticas que se apartan del consenso fáctico se articula mediante la selección estratégica de información, la reinterpretación de eventos y la amplificación a través de canales específicos. Se observa que los líderes políticos utilizan plataformas como las redes sociales para difundir directamente sus mensajes, creando narrativas que resuenan con sus seguidores y bases políticas. Estas narrativas, que son interpretaciones estructuradas de eventos y problemas, a menudo compiten con las de otros grupos, reflejando diferentes ideologías y perspectivas sobre asuntos sociales apremiantes. La evidencia técnica revela que los políticos pueden persuadir a los votantes de una «realidad alternativa» falsa que sirve para desacreditar a la élite intelectual. En esta realidad alternativa, los miembros de la élite conspiran para criticar la competencia de un político cuya ideología no les agrada. Si se cree, la realidad alternativa invierte el efecto del mensaje de la élite, de modo que la crítica ayuda al político, lo que lleva a una menor rendición de cuentas y desconfianza en los expertos.
¿Qué mecanismos psicológicos y sociales sustentan la aceptación de realidades alternativas?
La aceptación de realidades alternativas se fundamenta en complejos mecanismos psicológicos y sociales, incluyendo la polarización partidista y la tendencia a interpretar eventos a través de valores preexistentes. En momentos de alta incertidumbre y estrés, las narrativas compartidas y reforzadas dentro de los grupos ayudan a las personas a encontrar tranquilidad y a manejar la ansiedad. Los grupos con creencias y experiencias divergentes construyen diferentes narrativas del mismo evento, y estas narrativas no se crean de la nada, sino que se basan en experiencias recordadas e interpretadas selectivamente. La investigación indica que la desinformación y el discurso de odio contribuyen a la polarización social, con un efecto de contagio en la violencia y las protestas fuera de línea. Además, la teoría de la agenda-setting sugiere que los medios y los actores políticos desempeñan un papel clave en la determinación de qué temas son considerados importantes por el público, influyendo en cómo se percibe la realidad y qué soluciones se apoyan.
¿Cuáles son las implicaciones para la gobernanza democrática y la formulación de políticas públicas?
Las implicaciones de la imposición de realidades no compartidas para la gobernanza democrática y la formulación de políticas públicas son profundas. Se observa una reducción de la rendición de cuentas política y un aumento de la desconfianza en las instituciones y los expertos. Cuando la crítica de la élite se desacredita, la propaganda permite que los malos políticos permanezcan en el poder, lo que representa un nuevo mecanismo a través del cual la propaganda populista puede reducir la rendición de cuentas política. La polarización social, exacerbada por la desinformación, se ha identificado como una de las principales preocupaciones globales y una amenaza a largo plazo, impidiendo el consenso en temas críticos como el cambio climático y desafiando la resiliencia de las sociedades. Para contrarrestar la desinformación, se han propuesto estrategias como el apoyo al periodismo local, la educación en alfabetización mediática, la verificación de hechos y el etiquetado de contenido en redes sociales. La verificación de hechos, aunque enfrenta el desafío de la rápida difusión de información falsa, se considera una herramienta crucial para proporcionar una «boleta de calificaciones» a los políticos engañosos.










