Washington enfrenta una escalada sin precedentes en las deportaciones Trump, superando marcas históricas en los primeros siete meses del nuevo mandato presidencial. Este aumento se ve empañado por las acusaciones de activistas, quienes denuncian tácticas de ocultamiento de datos por parte de aerolíneas involucradas.
La implacable maquinaria de deportación del ICE
En sus primeros siete meses de regreso a la Casa Blanca, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha deportado a casi 200 mil personas. Esta cifra sitúa al ICE en la trayectoria de su tasa más alta en al menos una década, aunque aún dista del objetivo de un millón de deportaciones anuales, según informó CNN.
La administración ha registrado un total de casi 350 mil deportaciones desde enero. Estas cifras incluyen repatriaciones realizadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y la Guardia Costera, así como casos de personas que se autodeportaron.
El velo de opacidad sobre los vuelos de deportación
Activistas por los derechos de los inmigrantes han denunciado un creciente sigilo en las operaciones de deportación. Señalan que las aerolíneas en Estados Unidos utilizan nombres operativos falsos para los vuelos y bloquean los números de cola de los aviones en los sitios web de seguimiento. Estas tácticas surgen en un momento en que el número de vuelos de deportación alcanza niveles récord.
La evidencia de Tom Cartwright
Tom Cartwright, activista migratorio, ha rastreado minuciosamente los vuelos relacionados con deportaciones. En julio, registró mil 214 vuelos, la cifra más alta desde que comenzó su seguimiento en enero de 2020. Desde el inicio del segundo mandato de Trump hasta julio, Cartwright documentó 5 mil 962 viajes, lo que representa un aumento del 41 por ciento (mil 721 viajes) en comparación con el mismo periodo de 2024.
Estrategias de control y la geopolítica migratoria
La administración Trump ha intensificado sus operaciones migratorias, llegando a solicitar apoyo a la Estación Naval de los Grandes Lagos, una base de la Marina ubicada en las afueras de Chicago. Esta medida subraya la envergadura y la naturaleza coordinada de los esfuerzos por controlar la inmigración.
En el ámbito judicial, la jueza federal en Miami, Kathleen Williams, rechazó suspender su orden de desmantelar el centro de detención de migrantes en los Everglades de Florida, conocido popularmente como «Alcatraz de los caimanes». El gobierno federal, por su parte, ha apelado este fallo, evidenciando la batalla legal en curso.
A nivel internacional, el gobierno de Ruanda confirmó la llegada de los primeros siete migrantes deportados desde Estados Unidos. Este evento marca el inicio de un acuerdo de deportación que prevé el traslado de hasta 250 personas, planteando nuevas preguntas sobre las alianzas geopolíticas en materia migratoria.
La administración Trump no solo acelera el ritmo de las deportaciones, sino que también enfrenta acusaciones de fomentar un entorno de opacidad que dificulta el escrutinio público. ¿Podrá este velo de sigilo contener el creciente análisis sobre las implicaciones humanas y políticas de una estrategia migratoria sin precedentes?