El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) publicó el 30 de enero de 2026 el último conjunto de archivos vinculados al delincuente sexual Jeffrey Epstein, cumpliendo con una ley aprobada en noviembre. Este lote, que incluye más de 3 millones de páginas, 2 mil videos y 180 mil imágenes, finaliza las publicaciones previstas por la administración del presidente Donald Trump. La difusión se caracteriza por extensas censuras y por la inclusión de una defensa oficial del DOJ sobre las acusaciones infundadas contra Trump.
El volumen final de los expedientes y la defensa de Trump
Todd Blanche, fiscal general adjunto, confirmó en una conferencia de prensa que este último conjunto de documentos marcaba el cierre de las liberaciones estipuladas por la ley. Aunque la fecha límite original para la publicación era el 19 de diciembre de 2025, Blanche defendió la demora, explicando que la magnitud de los expedientes exigió que cientos de abogados trabajaran «día y noche durante semanas» para revisarlos y prepararlos adecuadamente.
Los datos concretos de este lote final muestran la escala del material revisado: más de 3 millones de páginas, 2 mil videos y 180 mil imágenes.
Retraso en la publicación y el factor de la censura
A pesar del esfuerzo detallado por el Departamento de Justicia, los archivos publicados han sido objeto de una censura severa, que en algunos casos ha sido total, generando una visible frustración entre los legisladores. Blanche indicó que el nuevo conjunto también incluye «extensas» censuras. Estas tachaduras se justifican por las excepciones contempladas en la ley, que permiten retener la información que identifica a las víctimas o que está relacionada con investigaciones en curso.
Las alegaciones contra el presidente Trump: la postura oficial del DOJ
El momento más político de la publicación fue el comunicado de prensa que acompañó a la liberación de documentos el viernes. El Departamento de Justicia escribió explícitamente: «Algunos de los documentos contienen afirmaciones falsas y sensacionalistas contra el presidente Trump que se presentaron a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) justo antes de las elecciones de 2020.»
El comunicado no dejó lugar a dudas sobre la posición del departamento: «Para que quede claro, las afirmaciones son infundadas y falsas, y si tuvieran una pizca de credibilidad, sin duda ya se habrían utilizado como arma contra el presidente Trump».
Es un hecho que Donald Trump no ha sido acusado formalmente de ningún delito relacionado con Jeffrey Epstein, y él mismo ha negado consistentemente tener conocimiento de los crímenes cometidos.
Implicaciones colaterales en el Congreso
La liberación de estos archivos ocurre en un contexto político cargado, evidenciado por acciones relacionadas en el Congreso. Se ha anunciado que la cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, testificará ante el Congreso de EU el 9 de febrero. Adicionalmente, se programó una votación para iniciar un proceso contra los Clinton por desacato en el mismo caso. La continua revelación de expedientes mantiene abierta la presión legislativa y judicial en torno a las redes de Epstein.
La publicación del último lote de archivos del caso Jeffrey Epstein cierra el capítulo administrativo de la liberación de documentos bajo la ley de noviembre. La atención se centra ahora en el contenido exacto que logró pasar el filtro de la censura masiva, y en cómo el posicionamiento político explícito del DOJ respecto a las acusaciones contra el presidente Trump afectará la percepción pública de la transparencia de estos voluminosos expedientes.









