Marruecos emprenderá acciones legales formales ante la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la FIFA tras su derrota 1-0 contra Senegal en la final de la Copa África de Naciones, celebrada el domingo 18 de enero de 2026 en Rabat. La queja se centra en la salida del campo del equipo senegalés en protesta por un penalti concedido a los anfitriones, una acción que, según los marroquíes, alteró el desarrollo normal del juego.
El caos de la noche en Rabat: Senegal abandona el campo
La final de la Copa Africana de Naciones 2026 en Rabat terminó con Senegal alzándose con el título tras vencer 1-0 a Marruecos en la prórroga. No obstante, el encuentro decisivo quedó opacado por un altercado cerca del final del tiempo reglamentario.
Los anfitriones, Marruecos, tuvieron una oportunidad de oro para ganar el trofeo cuando se les concedió un penalti de último suspiro. La decisión, tomada tras una revisión del VAR, dictaminó la pena máxima por un tirón en un hombro al delantero Brahim Díaz.
Los jugadores senegaleses se retiraron del campo en señal de protesta, lo que provocó escenas caóticas y una interrupción significativa. Los jugadores tuvieron que esperar aproximadamente 14 minutos antes de que el equipo senegalés regresara al césped para reanudar. Finalmente, Brahim Díaz desperdició el lanzamiento. El marroquí Achraf Hakimi fue capturado reaccionando con visible frustración tras el final del partido el domingo 18 de enero de 2026.
La denuncia formal ante la FIFA y la CAF
La Real Federación Marroquí de Fútbol anunció el lunes 19 de enero de 2026 que llevará a cabo acciones legales ante la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la FIFA.
La federación busca una resolución sobre la «salida del campo de la selección nacional senegalesa durante la final contra la selección nacional marroquí, así como sobre los acontecimientos que rodearon esta decisión». En su comunicado, la federación defendió que el penalti fue otorgado por el árbitro después de una revisión que «todos los expertos consideraron correcto».
La organización marroquí sostiene que el incidente tuvo un «impacto significativo en el desarrollo normal del partido y en el rendimiento de los jugadores». Por el momento, no se ha especificado qué medida correctiva concreta pretende Marruecos con esta queja, más allá de la protesta formal por el resultado del partido.
Condena por «comportamiento inaceptable»
El lunes 19 de enero de 2026, tanto la CAF como el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condenaron públicamente el comportamiento de los jugadores senegaleses y los miembros del cuerpo técnico que se produjo en medio de las escenas caóticas. Ambos organismos fueron enfáticos en señalar que la violencia y las «salidas de tono» deben quedar fuera del fútbol.
Gianni Infantino declaró que se presenciaron «escenas inaceptables en el campo y en las gradas». El presidente de la FIFA criticó con dureza: «Condenamos enérgicamente el comportamiento de algunos ‘hinchas’, así como de algunos jugadores y miembros del cuerpo técnico senegaleses».
La CAF confirmó que está revisando las imágenes de lo ocurrido y anunció la apertura de un procedimiento disciplinario, reiterando su postura al condenar el «comportamiento inaceptable de algunos jugadores y oficiales». El presidente de la FIFA también criticó el comportamiento del cuerpo técnico, jugadores y algunos aficionados de Senegal al cabo del tiempo reglamentario, calificándolo de asombroso para la final de una competición internacional.
Contexto de la Copa Africana de Naciones
Aunque el foco está en la protesta y la respuesta legal, es importante señalar que el torneo reflejó la tendencia de globalización en el fútbol africano. En la edición de 2026, una tercera parte de los futbolistas participantes no había nacido en África, y 135 de ellos jugaban en las principales ligas europeas.
Este episodio dramático, que incluyó una retirada de 14 minutos en la instancia más importante del fútbol continental, obliga a la CAF y a la FIFA a tomar decisiones que establecerán un precedente disciplinario. El resultado deportivo de 1-0 a favor de Senegal está claro, pero la victoria legal y moral aún está por definirse en los despachos.









