
El voto que deshonró una causa
Eran una esperanza. De libertad. Igualdad. Armonía. Concordia. Convivencia. Respeto. Civilidad. Ya no lo son. De golpe. En un solo acto, dejaron de serlo. Se cubrieron de oprobio. Se llenaron de deshonra.
En el Congreso, un grupo de diputadas de Morena y partidos aliados decidió no levantar el fuero a Cuauhtémoc Blanco, exfutbolista, exgobernador, y actual legislador federal, acusado de vínculos con el crimen organizado y señalado por su propia media hermana por violencia.
En una votación que pudo haber sido histórica, optaron por protegerlo.
Esa decisión caló hondo en los movimientos feministas y en la sociedad civil. En el Caribe Mexicano, donde la violencia de género mantiene cifras alarmantes, este acto simboliza mucho más que una traición política: es un retroceso cultural.
El fuero como escudo para la impunidad
¿Quién es Cuauhtémoc Blanco hoy?
El exgobernador de Morelos es uno de los personajes más controvertidos del actual sexenio. Su paso por el gobierno estatal estuvo plagado de escándalos, acusaciones de corrupción y presuntos vínculos con grupos criminales. A pesar de ello, obtuvo una diputación federal por Morena.
En enero de 2024, su media hermana lo denunció públicamente por abuso y amenazas. No fue la única voz: medios nacionales documentaron múltiples denuncias ciudadanas y una red de presuntos colaboradores ligados al narco. Sin embargo, el blindaje político funcionó.
Morena y sus diputadas: ¿una contradicción feminista?
Que hayan sido mujeres las que votaron por mantenerle el fuero a Blanco causó indignación. Diversas colectivas feministas, como Brujas del Mar o Marea Verde Peninsular, lo calificaron de “traición institucional”. En redes sociales, los hashtags #DiputadasTraidoras y #MorenaMachista se volvieron tendencia.
En Quintana Roo y Yucatán, colectivos locales salieron a protestar, sosteniendo que esa decisión perpetúa la impunidad de agresores y expone aún más a las mujeres en estados donde la justicia es lenta o inexistente.
La fractura del morenismo y el silencio de Sheinbaum
¿Dónde está la voz de la presidenta?
Uno de los puntos más debatidos tras el caso fue el silencio de la presidenta Claudia Sheinbaum. En campaña, se comprometió con la agenda de género. Ya en el poder, no impidió que su partido protegiera a un acusado de violencia contra mujeres.
Analistas coinciden en que esta omisión representa una grieta en la autonomía de Sheinbaum. “Es el primer caso serio que evidencia la sombra de López Obrador sobre su mandato”, afirma la politóloga Patricia Vargas, de la UNAM.
¿Sheinbaum sin poder real?
La percepción de que AMLO sigue tomando decisiones de fondo se refuerza. La protección a Blanco sería una prueba más de que, pese a haber una mujer en la presidencia, el poder real aún se negocia entre hombres.
El contexto del Caribe Mexicano: más allá de la política nacional
Una región herida por la violencia de género
Quintana Roo se ha posicionado entre los primeros cinco estados del país con más feminicidios. En 2023, se documentaron al menos 24 casos. La Red Feminista Quintanarroense ha denunciado que el sistema judicial local sigue siendo omiso, y que decisiones como la del Congreso federal agravan la desconfianza en las instituciones.
En Yucatán, aunque los índices son más bajos, las organizaciones como Tiempos Nuevos han alertado sobre el crecimiento de la violencia intrafamiliar y el acoso callejero. La narrativa del “estado seguro” es cada vez más cuestionada.
¿Qué sigue para el movimiento feminista?
Cuando el género no basta
El caso de Cuauhtémoc Blanco y las diputadas de Morena marca un antes y un después en la narrativa del feminismo institucional. Demuestra que el acceso de mujeres a cargos públicos no garantiza avances si no hay convicción ni independencia.
En el Caribe Mexicano, donde las brechas sociales y la violencia siguen creciendo, la lucha feminista no puede darse el lujo de confiar ciegamente en representantes sin compromiso. La verdadera representación se construye con hechos, no con cuotas.