El presidente Donald Trump declaró una «emergencia nacional» el 30 de enero de 2026, argumentando que las acciones del gobierno de Cuba representan una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad y política exterior de Estados Unidos. Esta medida sustenta la imposición de un arancel adicional a cualquier producto proveniente de países que vendan o suministren petróleo a la isla, lo que ha exacerbado la severa escasez de combustible que, según estimaciones de la consultora Kpler, deja a Cuba con reservas para solo 15 o 20 días. Ante esta situación, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum planteó a la administración de EE. UU. la necesidad de que sea Washington quien envíe crudo a La Habana para mitigar una potencial crisis humanitaria.
La conjugación de sanciones económicas, el cese de envíos venezolanos y la presión sobre México han colocado a la isla al borde de un colapso energético que ya genera apagones masivos. El análisis de esta coyuntura requiere entender tanto la justificación geopolítica de Washington como la dimensión crítica de la crisis en La Habana y la posición de soberanía y solidaridad adoptada por la Ciudad de México.
Declaración de emergencia: las justificaciones de Washington
El decreto de emergencia nacional firmado por Donald Trump se basa en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la Ley de Emergencias Nacionales y la sección 301 del título 3 del Código de Estados Unidos. Según el documento, la situación cubana constituye un peligro para EE. UU. proveniente «total o sustancialmente de fuera de Estados Unidos».
La Casa Blanca, a través de una «hoja informativa», detalló las acusaciones específicas contra el gobierno cubano para sustentar el arancel sancionatorio. Estas acusaciones se centran en ejes de inteligencia y terrorismo:
- Alianza de Inteligencia: Cuba mantiene relaciones con «numerosos países hostiles», alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, y continúa desarrollando una profunda cooperación en inteligencia y defensa con China.
- Grupos Terroristas: El gobierno cubano proporciona refugio seguro a grupos terroristas trasnacionales, citando específicamente a Hezbollah y Hamas.
- Ideología y Derechos Humanos: La orden también señala que el gobierno cubano continúa difundiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental, y que en la isla se persigue y tortura a opositores políticos, negando la libertad de expresión y de prensa.
El texto completo de la orden incluye una advertencia explícita de Trump: si un país extranjero toma represalias contra Estados Unidos en respuesta a esta disposición, él podrá modificar la medida para garantizar que se atienda la emergencia nacional.
La crisis energética inminente en Cuba
El impacto inmediato de la presión estadounidense se traduce en un déficit crítico de combustible para Cuba, país que ha estado sometido a un embargo de Estados Unidos desde 1962. La escasez de combustible se ha registrado por tres años, pero la situación actual es especialmente grave.
El periódico británico Financial Times afirmó el 30 de enero de 2026, citando datos de la firma Kpler, que Cuba solo cuenta con suministro de petróleo para durar «entre 15 y 20 días con los niveles actuales de demanda y producción interna». La alerta proviene de que «su último proveedor restante, México, parece haber cancelado un envío», mientras Estados Unidos bloqueó las entregas desde Venezuela.
Cuba ha recibido únicamente 84 mil 900 barriles de crudo este año, según Kpler, correspondientes a un envío mexicano realizado el 9 de enero. Esto equivale a poco más de 3 mil barriles diarios (bpd), una cifra dramáticamente inferior al promedio de 37 mil bpd suministrados por todos los proveedores en 2025.
Jorge Piñón, investigador senior del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió a Financial Times que si no llegan más entregas en las próximas semanas, la isla enfrentará una «gran crisis entre manos».
Impacto real del déficit energético
El riesgo de un fuerte racionamiento es inminente, con gran parte del país sufriendo apagones casi diarios.
- La noche del 29 de enero, el 57% de la isla se quedó sin luz.
- El diario oficial Granma informó que el servicio eléctrico se vio afectado «durante las 24 horas» del miércoles.
- Para la demanda pico del jueves, se pronosticó un déficit de 1,765 megavatios (MW), con una afectación de 1,795 MW, ya que la disponibilidad era de 1,385 MW frente a una demanda máxima de 3,150 MW.
The New York Times señaló que la isla necesita alrededor de 100 mil barriles diarios de petróleo, de los cuales cerca de la mitad se destina a la generación eléctrica. Los expertos advierten que la escasez, exacerbada por el control de Trump sobre la industria petrolera de Venezuela, es cada vez más probable que «desencadene una crisis humanitaria sin precedente en el país».
La respuesta de México: entre soberanía comercial y crisis humanitaria
La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó el 30 de enero de 2026 que el Gobierno de México buscará que sea Estados Unidos el país que envíe petróleo a Cuba. Su principal argumento es el riesgo de que la falta de energía agrave la crisis humanitaria, señalando que «sin energía no funcionan los hospitales, los refrigeradores y se genera una situación de crisis humanitaria, de afectación a la vida de las personas».
Sheinbaum instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a dialogar con la administración de Donald Trump para que explique los alcances de los aranceles. La mandataria contextualizó el bajo volumen de los envíos mexicanos, precisando que se ha enviado a Cuba «menos de 1 por ciento del (petróleo) de lo que produce» México.
Posición de Pemex y envíos de crudo ligero
La presidenta explicó que México suministra petróleo a la isla de dos maneras: mediante contratos firmados con Pemex y por la vía de ayuda humanitaria, y recalcó que «la ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa».
Cuba utiliza específicamente crudo mexicano ‘ligero’, como Istmo y Olmeca, debido al deterioro en su infraestructura que solo permite el funcionamiento de sus plantas de generación eléctrica con este tipo de mezclas.
Respecto a una nota de Bloomberg que sugería la cancelación de envíos, Sheinbaum aclaró que la decisión de cuándo y cómo se envía crudo es una «decisión soberana» definida por Pemex en función de sus contratos.
El vacío dejado por Venezuela
La situación de suministro se complicó críticamente luego de que Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., revelara que Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, acordó con Washington detener el envío de crudo a Cuba.
Antes de esta escalada, Cuba solía cubrir su déficit de barriles con cargamentos de Venezuela, Rusia y México. El investigador Jorge Piñón estimaba que México solía enviar entre 20 mil y 22 mil barriles diarios para ayudar a cubrir la necesidad total de la isla, que se calcula en 110 mil barriles al día, de los cuales solo unos 40 mil se obtienen de pozos en la costa norte.
La acción de Washington, fundamentada en preocupaciones de seguridad nacional que vinculan a Cuba con potencias adversarias y grupos terroristas, choca directamente con la advertencia de una catástrofe humanitaria. La presión arancelaria sobre países proveedores, especialmente México, fuerza una redefinición de las relaciones comerciales y de ayuda en el hemisferio occidental, cuyo desenlace dependerá de si la diplomacia prevalece sobre las sanciones. El mundo observa si el interés en la seguridad nacional estadounidense primará sobre el riesgo de una crisis de vida o muerte en la isla.









