
Entre la promesa del T-MEC y la sombra del estancamiento
En medio de una aparente tregua arancelaria entre México y Estados Unidos, la economía mexicana sigue sin despegar. Las promesas del T-MEC y el fenómeno del nearshoring no han logrado mover la aguja del crecimiento, mientras las señales de un nuevo ciclo proteccionista desde Washington despiertan dudas sobre el futuro económico del país.
Una economía atrapada entre dos promesas: T-MEC y nearshoring
El espejismo del “trato preferencial”
Desde principios de año, el gobierno de Estados Unidos anunció una serie de nuevos aranceles recíprocos a varias economías del mundo, con una lista que excluyó, de forma significativa, a México y Canadá.
La medida, si bien aparenta un respiro para la economía mexicana, ha sido interpretada con cautela por los expertos. Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, advirtió que, aunque hay una ventana de oportunidad para México, esta depende de cuán rápido se adapte el sector productivo a los criterios del T-MEC.
“Bajo un escenario optimista, México podría crecer 0.5%, pero eso dependerá de la rapidez con la que las empresas puedan subirse a los criterios del Acuerdo Comercial”, explicó Siller.
La realidad es que más de la mitad (51.2%) de las exportaciones mexicanas hacia EE.UU. no están amparadas por el T-MEC, sino que se rigen bajo la cláusula de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo cual impone tarifas mínimas, pero excluye los beneficios del tratado.
¿Qué aranceles siguen vigentes?
- 25% en acero y aluminio fuera del T-MEC
- 25% en autos si no cumplen con las reglas de origen del acuerdo
- Aranceles diferenciados que impactan el 51.2% de las exportaciones mexicanas
Mientras tanto, los sectores más dinámicos —como el automotriz o el siderúrgico— enfrentan barreras que limitan su competitividad. BBVA advirtió que estas medidas son una violación directa al espíritu del T-MEC y podrían obstaculizar la consolidación del fenómeno de nearshoring.
Expectativas de crecimiento: entre la fe oficial y el escepticismo técnico
El choque entre Hacienda y los analistas
La Secretaría de Hacienda presentó sus Pre Criterios Generales de Política Económica con una proyección optimista: entre 1.5% y 2.3% de crecimiento del PIB en 2025. Sin embargo, los bancos de inversión no comparten ese entusiasmo.
Gabriela Siller fue más precisa: Hacienda prevé un déficit primario de 1.3% del PIB, pero si se sobreestima el crecimiento, el déficit podría alcanzar el 1.7%.
Nearshoring: ¿nueva promesa o viejo anhelo?
México frente a China: ¿una ventaja real?
El nearshoring ha sido el concepto más mencionado en discursos empresariales y gubernamentales durante los últimos dos años. La narrativa sugiere que México está en posición privilegiada frente a China y otras economías asiáticas por su cercanía geográfica y su participación en el T-MEC.
BBVA lo resume así:
“México está en una situación de menor proteccionismo frente a otros competidores, lo cual relanzaría el nearshoring y podría resultar en un mayor nivel de integración con Estados Unidos”.
Sin embargo, los efectos prácticos de esta ventaja aún no se reflejan en el crecimiento del PIB. Las inversiones se mantienen estancadas, las cadenas de suministro aún no están consolidadas y la inseguridad jurídica y social en varias regiones limita la instalación de nuevas plantas manufactureras.
Aranceles, elecciones y riesgos políticos
La retórica proteccionista podría regresar con fuerza
Uno de los mayores temores que subyace en el análisis de los economistas es el contexto político. Con las elecciones presidenciales en Estados Unidos a la vuelta de la esquina, muchos temen que resurja la retórica proteccionista del expresidente Donald Trump o incluso del propio Joe Biden en un intento por ganar votos en los estados industriales.
En ese contexto, el T-MEC se convierte en una herramienta política más que en un motor económico. La falta de claridad sobre su renegociación —que debe iniciar formalmente en 2026, pero puede adelantarse según el clima político— genera una incertidumbre que desalienta inversiones de largo plazo.
¿Y el sur del país? Desigualdad territorial y dependencia estructural
El Caribe mexicano y el sureste: los más vulnerables
Aunque gran parte de la discusión se centra en las industrias del norte, el sureste del país, incluido el Caribe Mexicano, enfrenta una situación crítica. Las regiones altamente dependientes del turismo, como Quintana Roo, apenas comienzan a recuperar los niveles previos a la pandemia, mientras que la diversificación económica sigue siendo una promesa no cumplida.
La apuesta por megaproyectos como el Tren Maya o el Corredor Interoceánico no ha logrado traducirse en un dinamismo económico que contrarreste el estancamiento nacional.
Principales riesgos en el sureste:
- Baja integración en cadenas de valor exportadoras
- Alta dependencia de recursos federales
- Falta de infraestructura logística
- Inseguridad en zonas rurales e indígenas
- Lentitud en ejecución de inversiones públicas
La oportunidad está, pero México no se mueve
El análisis de los expertos coincide en que, si bien México tiene una oportunidad histórica para insertarse con mayor fuerza en la economía norteamericana, está dejando pasar el momento.
La parálisis política, la incertidumbre regulatoria y la falta de reformas estructurales impiden que el país aproveche el contexto internacional.
El nearshoring, la exención arancelaria parcial y la renegociación futura del T-MEC son fichas sobre la mesa, pero sin una estrategia clara, México podría terminar como espectador de su propia oportunidad.
México frente al espejo
El 0% de crecimiento proyectado por los expertos no es solo una cifra: es el reflejo de una economía que no ha sabido capitalizar sus ventajas comparativas. La ausencia de una política industrial ambiciosa, la falta de acuerdos internos sobre el rumbo económico y la amenaza latente del proteccionismo estadounidense dibujan un panorama de alta incertidumbre.
Si México quiere cambiar su destino económico, deberá actuar pronto: con visión, con acuerdos y con políticas que acompañen el discurso. De lo contrario, ni el T-MEC ni el nearshoring serán suficientes para evitar otra década perdida.