La entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado 2025 no solo fue marcada por su ausencia, sino por el discurso cargado de acusaciones severas leído por su hija, Ana Corina Sosa Machado. La ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, Noruega, se convirtió en una plataforma para el debate sobre el terrorismo de Estado y la injerencia externa.
El discurso en ausencia: crímenes y terrorismo de estado
La ceremonia se llevó a cabo el 10 de diciembre de 2025. Horas antes, las autoridades habían informado que la opositora venezolana, María Corina Machado, no asistiría al acto. Fue Ana Corina Sosa Machado, su hija, quien recibió el Premio Nobel de la Paz de manos de Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel.
En el discurso leído por su hija, María Corina Machado aseguró que en Venezuela se cometen:
- «Crímenes de lesa humanidad, documentados por las Naciones Unidas».
- Un «terrorismo de Estado, usado para enterrar la voluntad del pueblo».
Es importante señalar que la opositora venezolana es promotora de una intervención militar en su país. En su intervención, sin aportar pruebas, Machado aseveró que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, encabeza el Cártel de los Soles, una organización que expertos aseguran que no existe.
Silencios estratégicos y el contexto geopolítico
El discurso de Machado, leído por Ana Corina Sosa, llamó la atención por lo que decidió omitir. La galardonada no hizo alusión al gran despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe ni tampoco a la amenaza explícita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de lanzar incluso una operación militar terrestre contra Venezuela.
El texto original provee información relevante sobre las acciones militares en la región:
> El ejército de Estados Unidos ha asesinado a al menos 87 personas en sus ataques contra lanchas en el Caribe y el Pacífico, al alegar, también sin pruebas, que transportaban drogas, desde el 2 de septiembre pasado.
La asistencia de la ultraderecha regional
El acto en Oslo contó con la presencia de figuras prominentes de la ultraderecha y derecha de América Latina, quienes asistieron en señal de solidaridad con Machado. Entre los presidentes presentes se encontraban:
- Javier Milei, presidente argentino.
- Daniel Noboa, presidente de Ecuador.
- José Raúl Mulino, presidente de Panamá.
- Santiago Peña, presidente de Paraguay.
Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, informó que Machado llegaría esa noche a Oslo.
Ascenso político tras el fracaso del gobierno paralelo
La relevancia de María Corina Machado en Venezuela se consolidó solo en 2024. Este ascenso se produjo ante la dispersión dejada por los partidos opositores, quienes previamente fracasaron con el plan de imponer un “gobierno paralelo” en la figura de Juan Guaidó entre 2019 y 2023. La Jornada documentó este hecho cuando la declararon ganadora del premio en octubre pasado.
El otorgamiento de este premio ha estado relacionado con señalamientos de injerencia exterior, como se evidenció en las notas relacionadas: «Los Nobel de la Paz, antesala de invasiones y guerras» y «El Nobel de la Paz, a promotora de la injerencia exterior en Venezuela».
Otros hechos relevantes del círculo rojo internacional
En el contexto de las tensiones globales que rodean a la premiación, el círculo rojo también atestiguó movimientos de alto calibre en otras latitudes.
Amenazas a la Corte Penal Internacional
Un representante del gobierno de Estados Unidos advirtió sobre la creciente «preocupación” de que en 2029 la Corte Penal Internacional (CPI) dirija su atención al presidente, vicepresidente y secretario de Guerra y busque abrir procesos. En consecuencia, Estados Unidos amaga a la Corte Penal Internacional con más sanciones si investiga a Donald Trump.
Movimiento en el congreso brasileño
Diputados brasileños aprobaron reducir la pena de Bolsonaro en una sesión caótica. De ser aprobado también en el Senado, el expresidente podrá reducir su pena de 27 años de cárcel a «más o menos dos años y cuatro meses».
La entrega del Premio Nobel de la Paz, con la hija de María Corina Machado como protagonista, encapsula la complejidad del panorama político sudamericano, donde las acusaciones de crímenes de lesa humanidad se entremezclan con la geopolítica militar y los juegos de poder de la ultraderecha regional. La verdad de los hechos se diluye entre la falta de pruebas en acusaciones graves y la omisión de despliegues militares significativos.









