Agencias
CANCÚN.- Lo que pareció en un primer momento un intento de privación de la libertad terminó siendo esta tarde un conflicto familiar para llevar a un hombre a un anexo, en El Crucero de esta ciudad.
Fue alrededor de las 6 de la tarde cuando múltiples llamadas al 911 alertaron sobre tres hombres que forcejeaban con un joven para subirlo a un Nissan Versa blanco, en la Supermanzana 65, sobre la avenida José López Portillo.
El reporte, realizado por testigos, activó a elementos de la Policía Municipal y de la Secretaría de Marina.
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Al llegar al sitio, los oficiales encontraron el forcejeo en plena vía pública y sometieron a los señalados, bajo la presunción de que se trataba de un “levantón”. Sin embargo, la historia dio un giro inesperado.
La supuesta víctima estaba acompañada de su madre, quien explicó a los agentes que no se trataba de ningún secuestro, sino de un intento por reingresarlo a un centro de rehabilitación contra las adicciones.
Según relató, su hijo había salido recientemente del anexo tras asegurar que estaba recuperado, pero semanas después recayó en el consumo de sustancias ilícitas.
Los tres hombres señalados como agresores resultaron ser trabajadores del centro de rehabilitación.
Incluso el propio joven reconoció que los conocía y que eran sus compañeros del anexo, aunque dejó claro que no quería regresar.
La madre, por su parte, insistía en que buscaba ayudarlo.
A pesar de que en el lugar se aclaró que no había un delito, las autoridades informaron que, al existir un reporte formal al 911 y un folio activo, el protocolo obligaba a poner a todos los involucrados a disposición del Ministerio Público.
Será la autoridad ministerial la que revise las versiones y determine si existe alguna conducta que investigar o si todo quedará en un episodio que pasó del pánico colectivo a un drama familiar en cuestión de minutos.
SIM










