La tensión entre Aryna Sabalenka y Elina Svitolina en el Abierto de Australia, específicamente el 29 de enero de 2026, culminó con la ausencia de un saludo reglamentario. Este gesto, o la falta del mismo, es un reflejo directo de las profundas implicaciones geopolíticas que continúan afectando la diplomacia deportiva en el circuito WTA. El incidente subraya el fracaso de los organismos rectores del tenis para establecer un protocolo unificado y ético ante conflictos persistentes.
Análisis crítico del protocolo de no saludo en la WTA
El deporte profesional, en situaciones normales, obliga a la deportividad. Sin embargo, la persistencia de los conflictos internacionales ha reescrito las reglas tácitas de la cortesía en la WTA. El no saludo entre Sabalenka, proveniente de Bielorrusia, y Svitolina, de Ucrania, es más que un desplante; se ha convertido en una declaración política esperada y, hasta cierto punto, normalizada.
El problema real no reside en la acción individual de las jugadoras, sino en la inacción o la ambigüedad del marco organizativo. La WTA ha permitido que la carga emocional y política recaiga completamente sobre las atletas, quienes se ven forzadas a tomar decisiones de alto impacto mediático sin un soporte claro o consecuencias bien definidas por parte del ente regulador. Este enfoque pasivo solo asegura la continuidad de los focos de tensión en cada torneo.
Las implicaciones de la fecha: 29 de enero de 2026
La fecha exacta del incidente en el Abierto de Australia (29 de enero de 2026) sitúa el evento en un contexto de desgaste político prolongado. Para 2026, la repetición de los episodios de no saludo ya había transformado el tema de ser una excepción a ser una norma esperada, disminuyendo el impacto emocional inicial, pero elevando la pregunta sobre el límite entre el activismo y la obligación deportiva. Los aficionados y medios ya anticipan la ausencia del apretón de manos, lo que erosiona la imagen global de unidad que el tenis históricamente intenta proyectar.
El peso de las declaraciones previas y el escrutinio mediático
La fricción entre estas dos jugadoras en particular ha estado alimentada por declaraciones públicas previas de Svitolina sobre la necesidad de claridad moral y el dolor infligido por el conflicto en curso. En este entorno, Sabalenka, al representar un país directamente ligado al conflicto, opera en un campo minado. Cualquier victoria, derrota o gesto es analizado bajo el prisma geopolítico, desviando la atención de su rendimiento deportivo puro y colocando una presión injusta sobre su figura pública.
Lista de verificación: La gestión de conflictos políticos por la WTA
Para evitar que las jugadoras sigan siendo las únicas responsables de estos tensos intercambios, la WTA debería haber implementado una estrategia institucional y clara.
| Factor | Evaluación del incidente (2026) | Advertencia/Riesgo futuro | | :— | :— | :— | | Protocolo de saludo | Ausencia de un mandato firme o alternativo. | El silencio se interpreta como aprobación tácita de la división. | | Soporte psicológico | Evidencia mínima de apoyo específico para atletas en conflicto. | Aumento del estrés mental y profesional por presión externa. | | Comunicación unificada | Declaraciones reactivas, no proactivas, por parte de la WTA. | El organismo pierde autoridad al delegar la narrativa a las atletas y medios. | | Implicaciones de patrocinios | Las marcas pueden retirarse o presionar a las jugadoras. | El riesgo financiero se traslada del organismo a la atleta individual. | | Liderazgo ético | Falta de toma de posición que priorice la paz y la deportividad. | El tenis se convierte en un escenario político, diluyendo su propósito deportivo. |
La gestión del incidente en el Abierto de Australia 2026 demuestra que la WTA optó por la evitación. Este camino, aunque inicialmente cómodo, garantiza que el foco siga estando en la división, en lugar de en la excelencia atlética, creando precedentes peligrosos para futuros conflictos deportivos de índole geopolítica.









