Una sucesión de anuncios sobre el cometa interestelar 3I/Atlas ha desatado una ola de confusión y teorías de conspiración. Desde su proximidad al Sol hasta la hipótesis de una nave espacial, los hechos se tergiversaron. Es crucial desmentir la fantasía: la NASA no ha activado ningún protocolo de defensa planetaria contra el 3I/Atlas.
Desmontando el pánico mediático sobre el objeto interestelar
El cometa interestelar 3I/Atlas es, sin duda, un objeto de inmenso interés científico. Se espera que alcance su punto más cercano al Sol, el perihelio, el próximo 29 de octubre, a una distancia aproximada de casi 200 millones de kilómetros. Tras este acercamiento, emprenderá su escape definitivo y permanente del sistema solar.
Sin embargo, en las últimas semanas, una serie de eventos paralelos generó desinformación masiva:
- La Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) anunció una campaña de observación por las características físicas únicas del objeto.
- Casi al mismo tiempo, Avi Loeb, físico teórico de Harvard y conocido por sus trabajos sobre inteligencia extraterrestre, advirtió que el cometa podría tener una naturaleza tecnológica.
Esta conjunción de tres anuncios en apenas una semana desató una confusión significativa entre el público, llevando a muchos a tergiversar los hechos. Algunos entusiastas incluso creyeron que la NASA había activado una “campaña de defensa planetaria” contra un objeto proveniente de otro sistema estelar, una suposición que carece de cualquier sustento.
La campaña de observación no es un protocolo de defensa
Es fundamental aclarar que la NASA nunca afirmó haber activado un protocolo de defensa. Aunque existe un plan coordinado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para proteger a la Tierra de meteoros y asteroides, la campaña de la IAWN se enfoca en el estudio científico.
La IAWN anunció que estudiará la posición y velocidad del 3I/Atlas, con especial atención a su cola, entre el 27 de noviembre de 2025 y el 27 de enero de 2026. Esta campaña es rutinaria: cada año, la IAWN organiza operativos similares para ejercitar su capacidad de medir con precisión la posición de cometas. En 2025, el 3I/Atlas fue elegido por su enorme interés científico.
Cuándo se activa la defensa planetaria
El protocolo de seguridad planetaria se activa solo en situaciones de riesgo de impacto real, cuando un Objeto Cercano a la Tierra (NEO) representa una amenaza cuya probabilidad supera un umbral establecido del uno por ciento (1%).
- Caso de riesgo: Este fue el caso del asteroide 2024 YR4, que en febrero de 2025 activó el protocolo de la ONU debido a una probabilidad inicial de impacto en 2032. Sin embargo, a medida que se obtuvieron más datos, los cálculos orbitales redujeron este riesgo a niveles insignificantes.
- Caso de estudio: En contraste, la observación del cometa interestelar 3I/Atlas por la NASA, si bien exhaustiva debido a su naturaleza errática, no activó el protocolo de la ONU. Su órbita no supone una amenaza de colisión para la Tierra, a pesar de las alarmas mediáticas generadas.
3I/Atlas: Un objeto más viejo que el Sol
Basándose en la información proporcionada por la NASA y otras agencias espaciales, es posible afirmar que el 3I/Atlas es el tercer objeto registrado en poseer la categoría de cometa proveniente de otro sistema planetario.
Las simulaciones por computadora refuerzan su importancia, revelando que asteroides o cometas provenientes de otros sistemas estelares pueden formar planetesimales, que son las semillas de los planetas futuros.
El 3I/Atlas muestra características que refuerzan su carácter interestelar y que lo distinguen de otros cuerpos helados del sistema solar:
- Velocidad y trayectoria: Su órbita es hiperbólica. Esto lo llevará a rodear al Sol como una herradura y luego a salir del sistema solar a una velocidad promedio de 220,000 km/h.
- Composición química anómala: Destaca la presencia de níquel, pero la ausencia de hierro, algo que nunca antes se había visto en otros cometas.
- Comportamiento inusual: Presenta una cola invertida, orientada hacia el Sol, y signos de evaporación prematura, lo que sugiere la presencia de elementos volátiles distintos al agua.
Su formación difiere de cualquier otro objeto helado del sistema solar y probablemente es más antigua que el propio Sol. Los científicos planean estudiarlo hasta que se vuelva prácticamente imperceptible.
La hipótesis tecnológica: Improbable incluso para sus promotores
El físico teórico Avi Loeb ha sido una figura clave en la especulación sobre la naturaleza del cometa. Durante una charla en YouTube con la actriz Mayim Bialik, Loeb llegó a bromear: “Si quieres tomarte unas vacaciones, hazlo antes del 29 de octubre, porque ¿quién sabe qué pasará?”.
El polémico científico sostiene que el cometa podría ser un artefacto tecnológico, quizás una nave espacial. En su blog, afirma que el 3I/Atlas alcanza un 4 de 10 en la “escala de Loeb”, un sistema que él mismo inventó para medir la probabilidad de que un objeto interestelar tenga un origen artificial. Es crucial señalar que esta escala no cuenta con el reconocimiento de la NASA ni de ninguna agencia espacial internacional.
Según esta hipótesis tecnológica, la prueba definitiva llegaría durante el perihelio del cometa. Loeb especula que, en este punto, una hipotética nave espacial entraría a la zona ideal para ejecutar una maniobra de aceleración o frenado, si es que su propósito fuera llegar a la Tierra. Incluso sugiere que, si el 3I/Atlas es una nave nodriza, el 29 de octubre podría enviar mini sondas o drones que fungirían como sus intermediarios.
Es fundamental recalcar que no existe evidencia alguna que respalde esa idea. De hecho, el propio Loeb admite que la probabilidad de que esto ocurra es mínima, aunque seguirá investigándola.
La urgencia mediática de asociar un evento astronómico fascinante con un protocolo de defensa fallido o con una potencial nave espacial extraterrestre demuestra la facilidad con la que la especulación puede sustituir al rigor científico. Mientras la comunidad académica se concentra en desentrañar la composición única de este cometa más antiguo que nuestro propio Sol, la agenda pública se distrae con escenarios que ni siquiera tienen el respaldo de quienes los promueven. ¿Hasta qué punto la fascinación por lo extraordinario nos impide apreciar el verdadero y verificable valor científico del 3I/Atlas?









